Cuéntanos un poco sobre ti y cómo te iniciaste en la fotografía. ¿Qué te inspiró a comenzar a hacer fotos?
A la fotografía llegué por coincidencia. Como las personas, para mí la luz y las imágenes son y siempre han sido importantes. La fotografía se presentó ante mí cuando entendí que el mundo es eso: una luz acurrucada puesta para ser retratada. Esa es quizá mi mayor inspiración: la luz.

Cada quien tiene un estilo único. ¿Puedes describir cómo definirías tu estilo y qué elementos visuales o conceptuales lo caracterizan?
A la hora de hacer fotografía no pienso en un estilo particular, creo que no puedo reconocerme en sólo un tipo de composición porque no visualizo desde ese lugar la imagen. Lo que sí creo es que utilizo ciertos elementos para crear la imagen, uno de ellos es, como ya mencioné, la luz, pero existen otros que son más abstractos: la cotidianidad, la soledad de las cosas, los espacios habitados, el reflejo, las sombras, las espaldas y todo eso que rodea mi mundo y que, quizá, también es parte del de alguien más. Pensándolo bien, creo que más allá de razonar la fotografía, trato de identificar qué momentos pasan desapercibidos y, una vez hecho eso, busco guardar esa imagen como un recuerdo de la realidad que vivimos, y no la que construimos en nuestras redes sociales. Trato de evitar las máscaras. Pero tal vez nunca lo haré por completo.

La fotografía tiene el poder de contar historias y transmitir emociones. ¿Puedes compartir una experiencia en la que una de tus fotografías haya tenido un impacto significativo en las personas o en ti mismx?
No se me ocurre alguna situación particular y creo que eso tiene que ver con el hecho de que siempre busco lo cotidiano. Los momentos que más atesoro son aquellos que comparto con mis personas cercanas y que, después de tiempo, les muestro en fotografía. Me parece relindo ver sus expresiones y luego empezamos a platicar sobre ese momento. Tal vez ese es el impacto ¿no? Ayudar a la memoria, recordar.

¿Cuál ha sido tu proyecto fotográfico más desafiante hasta la fecha y por qué?
Me gusta pensar que la vida es mi único proyecto fotográfico, por eso nunca lo termino. La cotidianidad es algo que me supera por mucho, ahí encuentro las cosas y momentos más bellos. Justo ese es el reto, poder reconocerlos.

La tecnología y las herramientas de edición de fotos están en constante evolución. ¿Puedes hablarnos sobre las técnicas y equipos que consideras esenciales para tu trabajo?
En la actualidad existe una diversidad amplísima de cámaras, adaptadores, lentes, filtros, programas y demás equipo para hacer fotografía. Sin embargo, mi interés está más bien en la simplicidad. Trato de alejarme de ese mundo y trabajo con lo básico: una cámara Minolta X700 de los 80, un lente 50 mm, otro 35 mm y el rollo que vaya utilizar. Para ajustar colores utilizo una versión básica de Lightroom. Limitar el equipo que utilizo me permite explorar a fondo todas las posibilidades que puedo obtener, lo simple me ayuda a experimentar forzando el ISO, agregando o quitando pasos a la hora de revelar, o incluso con el movimiento y con sustancias o procesos que no son los “adecuados”.

Hay muchos géneros en la fotografía, desde retratos hasta fotografía de naturaleza. ¿Tienes un género favorito en el que te sientas más cómodx o que disfrutes más fotografiar? ¿Por qué?
En este punto de mi vida la fotografía que más me llena es la contemplativa, por ejemplo, la callejera o la de paisajes. Disfruto pensar que esos espacios, esos objetos, esos lugares y esa luz los compartimos con personas que no conocemos, pero que quizá han visto lo mismo. Me gustan los retratos de lo ajeno, me siento cómodo descubriendo su belleza.

¿Puedes compartir una anécdota interesante o inusual que hayas experimentado mientras hacías fotografías?
Una de las fotografías que más me gusta y que más ha sido reconocida y solicitada para venta es en realidad una planta artificial dentro de una aburrida oficina. Me sorprende mucho cómo algo tan inerte puede causar un efecto tan intrigante en las personas. No sé, me sorprende mucho cuán absurdo puede ser algo que no tiene relevancia. Es quizá otra de las magias de la fotografía.

Muchos fotógrafos encuentran inspiración en otros artistas visuales o en la vida cotidiana. ¿Cuáles son algunas de tus fuentes de inspiración?
Hay ciertos referentes que me gustan mucho, como Willem Berbeeck, Leo Amaya, Maju Trindade o Jason Kummerfeldt. Pero también en México me he encontrado con fotógrafas excepcionales como Brisa Vega, Valeria Wayne o Rozenmuter cuyos trabajos me han ayudado a consolidar parte de mi estilo, me dan la posibilidad de conocer otras miradas, miradas más reales, y eso es muy enriquecedor.

La fotografía es un medio visual, pero a menudo también tiene un trasfondo conceptual. ¿Has trabajado en proyectos fotográficos que aborden temas o conceptos específicos? ¿Puedes compartir información sobre uno de esos proyectos?
El concepto que guía mi trabajo es lo cotidiano, los espacios que habitamos, los que vemos pasar, la luz, las sombras. La vida en su más simple forma. Sigo trabajando en él. Lo seguiré haciendo. Me gusta pensar que al final de todo tendré un inventario de lo cotidiano, llevará mi firma. Será lo que rodeó mi vida.

¿Qué te inspira a la hora de crear nuevas imágenes? ¿Tienes algún ritual o proceso creativo que sigas para encontrar inspiración?
Me inspira mucho buscar momentos, cosas o lugares que siempre están ahí y que no he notado. También, para trabajar en algo nuevo, a veces recorro caminos que en otras circunstancias no tomaría, o incluso viajo a lugares que probablemente no visitaría, eso me ayuda a descubrir. Descubrir lo que siempre está ahí es mi mayor inspiración.

Para lxs aspirantes a fotógrafxs que puedan estar leyendo esta entrevista, ¿cuál es el consejo más valioso que has recibido en tu carrera o que te gustaría compartir con ellxs?
El mejor consejo que recibí cuando inicié en este mundo es observar y reaccionar. Observar, por un lado, requiere de paciencia, reflexión y diálogo con el exterior. Observar es un proceso lento. La reacción es lo que viene después, no necesariamente tiene que ser rápido, sino precisa.

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@maria.orellanag