Un rincón en el silencio

La calle calla.
Las luces encendidas y el murmuro para,
para ti para mi.


Tus pletóricos pies buscan  los pasos de alguien fue y paso,  
es mi  emoción estridente que estrangula el tiempo para llegar siempre tarde,
la inspiración se  inmuta en una sinfonía nunca antes dada
que por aquella ventana el sonido de un suspiro perdido encuentra al fin su destino.


Y tú ahí sentada eternizando el tiempo perdido.

Me quejo y requejo quebrajo y resquebrajó palpito en el cielo desciendo al infierno ¡oh luces dolosas que atraen al deseo! alboradas pasadas, piscinas de rosas calma cuando me tocas, flor de invierno que come lamentos desenreda el nudo de mis manos convertirlo en velo que cubra la pena .

Pero el deseo que de mi pecho brota condena los encuentros al llanto y al desencanto.

Ciudad canalla regrésame el alma, regresa prosa rota bruta y desarticulada consuelo de la mano maniaca.

Amor chiquito, platícame del viento eterno que te trajo aquí,
amor bonito ¿de donde viene el agua de tus ojos?,

háblame en silencio,

que las manos sean nuestras palabras y los corazones el verso.

Fotografía por: Can Dagarslani

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