Un chingo de todo

El patio también sueña con ser comedor.

El patio es más libre, más grande y más bonito, pero no cuenta las historias que tiene el comedor. No vive tanto, no juega tanto, no siente tanto. ¿Le falta todo o no quiere nada?

La parte más fácil de vivir es que el tiempo pase a través de nosotros o nosotros a través del tiempo, o la coexistencia de todo en un mismo plano espacial (¿o especial?).

Pero lo más difícil y lo que más nos atormenta día a día, es vivir con la satisfacción de lo que se tiene, siempre queremos más, más, más, ¡un chingo de todo! (excepto, claro, de lo que no nos gusta). No nos conformamos con nada y hasta nada es mucho (o poco según el ojo que lo mire). Que si el vaso está muy lleno, que si está muy vacío, que si es blanco, que si es negro, que si es mucho, que si es poco, que si es todo o si es nada. ¿Evolucionamos tanto para esto? ¿Para la inconformidad? Y es que el ser humano es amo y creador de hacer miserable su vida, de a huevo sentirse mal con lo que tiene porque no le basta y hasta la carencia le incomoda. Que lo que tiene no le gusta y lo que no tiene lo desea pero si lo tiene ya no lo prefiere. El punto es chingar. Y chingarse a sí mismo, claro está.

Fotografía: Vinnie Nanthavongsa

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Sección: Inside
Daniela OP

Un día desperté siendo algo que no podía volver a dormirse.