Texto triste de cuarentena

A veces siento que sale tinta de mis dedos y se me desbordan las palabras. Tengo un millón de ideas revoloteando en mi mente y no logran tener orden ni coherencia. Pero no hay nada, esta vez no hay nada; creo que la única forma en la que escribo es cuando mi alma pesa y la melancolía se me instala en el cuerpo.

Siento miedo. Siento zozobra y quiero desvanecer. Escucho canciones tristes y me emborracho mientras la angustia me observa por la ventana. Tengo pánico de estar conmigo otra vez, ver el espejo y que mi reflejo sea lo único que aparezca; siento que habito en un lugar insoportable, este cuerpo egoísta es mi hogar y mi prisión. Llevarse bien consigo mismo es algo que aún no logro entender. Hay una distopía infinita en lo que creo y lo que soy. No hay nada congruente. No hay razón.

¿Y si de nuevo acabo conmigo?
¿Y si de nuevo me veo envuelta en tanta ansiedad y tristeza que mi cuerpo no logre soportarla?

Analizo. Sobreanalizo. Paro. Medito. Respiro. Los gritos no cesan. Siempre hay mil voces en mi cabeza. Necesito salir. Salir de mí.

Llevo noches sin dormir y días enteros sin escribir. Siempre pensé que el encierro me haría crear de manera compulsiva pero esta pandemia me ha coronado como la más grande de las inútiles.

Sólo soy este texto triste en cuarentena.

Fotografía por asketoner

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