supercuerdas

16 enero, 2019

En aquel universo, yo era membrana nuclear y tu cuello de botella

Acariciábamos taciturnos las carnes de nuestros bordes corporales

Redondeábamos palabras inmensas, con protones enternecidos

Cantamos versos líquidos mojados en plasma industrial

Caminamos sobre una atmósfera de plutonio

Perdimos la consciencia en puntos clave de nuestra capacidad intelectual

Nos unimos a un grupo de libélulas mientras huían de un Bosón de Higgs

Todo. Todo por ponernos a salvo de aquellas dichosas palabras que nos condujeron a este laboratorio de trastornos peculiares:

«te quiero» me dije.

«yo a ti ya no» me cambiaste.

«deja a tus dedos fluir, hasta donde el plástico llegue, verás como todo luce»

Vamos a drogarnos con endorfinas térmicas a la salida de esta nave de silicio.

Volemos hasta el próximo asteroide, intentemos saltar a ese vacío donde el caos se hace grande.

Donde tu y yo ya no nacemos,

donde tu y yo ya no estamos,

donde ya no queda espacio-tiempo,

donde abrimos supercuerdas con destino a un nuevo principio sideral

Fotografía por Gastón Suaya