1 R

Lo único que hago es estar sentado, esperando y comportándome como todo un ángel salido de una pintura cristiana. Lo demonios se acercan cada vez más, siento escalofríos en la espalda y sé que una enorme pasión viene en camino.  

Las niñas me desprecian por ser el más inteligente del colegio, no sé si la envidia viene de ellas o de sus madres. Trato de acercarme para empezar a comprender el amor, pero se rehúsan a ver la enorme voluntad que hay en mis ojos para verlas como mi todo. Ellas no me dejan florecer en sus jardines, por ello decidí irme a los basureros.  

Me aparté y juré no enamorarme de las mujeres. A veces las veo como un enemigo, aunque no pueda evitar masturbarme de vez en cuando pensando en ellas.  

Tengo que salir de este estilo de vida que me quiere convertir en un monje, no deseo un control sobre mí, he dado mucho y no he recibido lo mismo.  

Quiero conocer el mar. 

2 R

Por fin estamos sentados uno al otro, pero no puedo besarte aunque me muera de ganas. Saben que somos más que amigos, los demás me dicen señora Rimbaud de Verlaine. Se que tengo rasgos finos, mis manos son pequeñas y mi juventud me hace ver femenino pero sabes muy bien que mi pene no pertenece al cuerpo de una mujer y puedo darte los mismos besos y abrazos apasionados que ellas puedan brindar. 

Me encanta ser tu amante y que tu esposa no lo sepa, aún cree que somos buenos amigos, supongo que en realidad no nos pone mucha atención. Pero mírate, yo nunca podría ser solo tu amigo, podrás ser calvo pero tu cerebro es lo que más me intriga y adoro acariciar tu cabeza mientras la reposas en mi estómago. Me encanta bailar contigo en la madrugada cuando estamos borrachos y que me beses el cuello. No puedo dejar de saciarme de ti, eres de los mejores opios que he probado.  

Se que soy joven, en un instante te puedo dejar de amar e irme a vivir a un lugar muy lejano, sabiendo que viviré con culpa porque tú te has entregado en totalidad a mí. Sé que tengo muchos demonios viviendo en mi mente, no tengo idea de lo que puedo ser capaz, pero toda mi vida seguiré buscando esas iluminaciones.  

Por el momento ansío que esta reunión de personas que se hacen llamar poetas se termine para irnos porque quiero bajarte los pantalones, darte la vuelta, lamerte todo y hacerte mío por cuarta vez el día de hoy.

3 R

Ya no estamos juntos, pero me dejaste un recuerdo en mi mano. No te vasto con dejarme un gran pesar en mi corazón, también tenías que dispararme, lo bueno es que no soy zurdo y puedo continuar escribiendo mis desprecios y tristezas.  

Ya no te amo, ya no te deseo y quiero alejarme de ti, pero sé que nunca dejare de extrañarte. Te voy a recordar en mis momentos de soledad y aburrimiento, pero no voy a permitirme dar un paso atrás para irte a buscar.  

Nos dimos muchas cosas buenas pero dos mentes atormentadas no pueden avanzar mucho juntas. Por más que quiera gritar tu nombre lo más fuerte que pueda para que vengas a cuidarme a esta cama y cumplir cada uno de mis caprichos, no lo voy a hacer, ya lo hice muchas veces y mi ego aún esta enfurecido después de que me abandonaste en el muelle de Londres, grite tu nombre como un niño desesperado y no te importo verme llorar por ti. 

Ojalá te duela mi ausencia como a mí me duele mi mano. Tengo inmensas ganas de vengarme de ti, quiero enamorarme de una mujer y que veas como me desea, así como tu deseabas las botellas de alcohol en tu boca en vez de mis besos, pero por el momento me conformo con que estes en la cárcel.  

Hay un pintor que está haciendo un retrato mío en esta cama mientras soporto mis lamentos y espero que en unos años veas esta pintura porque va a ser la última vez que veas mi cara. Me voy a ir lo más lejos que pueda, digo adiós a París, digo adiós a la poesía, digo adiós a ti.  

K.O.

Estoy postrado en una cama con una pierna amputada y no tengo idea si valió la pena caminar todos esos kilómetros para alejarme, aunque jamás pediré perdón por buscar algo más. Nunca imagine que me llamaran una buena persona o un santo, cambie mucho y me comporte de una manera que jamás te hubieras imaginado que habitaba en mí. Aún no quiero aceptar la religión, me dan morfina para este inmenso dolor, que me hace querer ceder y recibir al padre con sus sacramentos para que me regresen mi salud de caminante.  

Tengo ganas de correr a París, tocar puertas hasta encontrarte y decirte todo lo que he visto, mientras mis botas ensucian de lodo los pisos de tu casa porque mi emoción me impide estar sentado. Posiblemente ya no exista un deseo sexual, pero de verdad anhelo tenerte como un gran amigo por el resto de mi vida, que se reduce a solo unos días más.  

¿Es verdad que estoy muy enfermo? Presiento que mi temporada en el infierno acabará pronto, aunque no sé si empezare una nueva vida en otro tipo de infierno. Nunca he ido al cielo, pero escucho una voz muy lejana de una mujer y me dice que las calles ahí arriba están pavimentadas con oro, ojalá tengan mares para poder navegar mi barco ebrio. 

Después de todos estos años logré agitar mi bandera blanca ante las mujeres. Nunca tuvieron la culpa de nada, todo estaba en la tormenta eterna que habitaba en mi mente, la gran pasión por vivir me nublo por un tiempo, pero al final pude entrar a sus jardines y tener una agradable estancia. Estuve muy cerca de casarme con una buena mujer, pero mis negocios eran mi prioridad y creo que nunca conoceré la vida de casado.  

Mi hermana se la pasa rezando sentada en esta silla enfrente de mi cama y no sé si me escucha decir tu nombre en mis sueños, en los cuales seguimos bailando borrachos y escribiendo los poemas que nos hacen arder el alma.  

 ¿Dónde estás Paul? Puedo jurar que a veces te siento a mi lado.