Sexo en cuarentena

03 de marzo del 2020,  el mundo atraviesa una pandemia por Covid-19.

Sin importar la situación nos dimos cita en Polifórum a las 8:30 de la mañana, ambos vamos tarde como de costumbre, me mandas un whats para preguntar por dónde voy y entonces te digo que ya llegué, te busco y me subo a tu coche, te dispones a manejar por calles de la Colonia del Valle, luego Narvarte, hasta llegar a calzada de Tlalpan esperando encontrar un lugar donde pasar tiempo a solas.

El tiempo transcurre lento, muero de nervios, ansiedad, miedo, pues estamos a punto de intimar, sexualmente hablando, ¡demonios! Una parte de mí quiere que ya se termine el día y la otra parte te necesita sobre mí… Llegamos a Coyoacán y seguimos sin encontrar ¡un maldito motel! ¿Será que terminemos haciéndolo en el coche?

Vamos platicando de todo un poco y de pronto me doy cuenta que estamos en Iztapalapa. ¿Qué hacemos acá? ¿En qué momento? Él solo me mira con sus increíbles ojos verdes y sonríe. No te espantes, no te voy a robar un riñón. Continúo nerviosa, ansiosa, pero ya sin miedo.

Zaragoza, Cabeza de Juárez, Santa Martha Acatitla… Maldito, que suerte tienes! un motel abierto.

Entramos, nos dicen que está saturado. A esperar un poco. Seguimos platicando, ya es nuestro turno. La habitación apesta a cloro, todo en orden, sacas tu lap para estar activo y hacer pensar en tu casa que estás en la oficina y yo me mantengo activa en whats para prácticamente lo mismo.

¡Ahora sí viene lo chido! Mis nervios son mínimos, pero siguen presentes, te colocas frente mío, comienzas a besarme, de pronto ya estoy sobre ti, me quitas la blusa, me desabrochas el sostén, me pides que me coloque boca abajo sobre la cama y comienzas a pasar tu lengua a lo largo y ancho de mi espalda, me estoy poniendo chinita y la verdad es que me excita, me volteas y me quitas el pantalón de mezclilla, traigo un coordinado bien pinche hermoso, gris de encaje y con transparencias, puedo darme cuenta que estas loco por mí, que me deseas y te urge cogerme como si no hubiera un mañana.

Me dices cosas al oído y eso me excita aun más, comienzas a besarme, cuello, clavículas, pechos, ombligo, abdomen, estás llegando a mi pelvis, abres mis piernas, haces a un lado mi delicada tanga de encaje transparente y de pronto tu lengua me lleva a sentir un fuego que acaricia mi alma.

Te pregunto si traes condones y me dices que crees que sí, pero que todavía no es tiempo de usarlos… no entiendo.

A estas alturas de la mañana, ya me has besado del cabello a los pies, literal, me has acariciado como si de tatuar mi piel en la yema de tus dedos se tratara, me has dicho tremendas cosas al oído, tus ojos verdes han escaneado cada centímetro de mí, pero todavía falta, todavía no soy tuya.

Me encuentro tranquila, tratando de disfrutar el momento, de pronto no siento estar haciendo lo correcto, pero ya estoy aquí, te masturbo con mis manos y me dices que ahora mis manos te encantan mas de lo que ya, llevo tu miembro a mi boca, veo que lo disfrutas, como todo lo que ha venido pasando.

Dices que me recueste y comienzas a acariciar mi sexo con el tuyo hasta penetrarme, se siente como si, como si… o sea puedo decir que es especial, pero debo reprimir cualquier tipo de sentimiento. Simplemente estoy aquí como una vil leguleya peleando por el derecho a elegir en que posición ver las estrellas.

Después de aproximadamente una hora, terminas en mi vientre, me pasas papel y nos duchamos para ir a desayunar, salimos del motel, no sé si satisfechos, pero las ganas ya no son las mismas.

Vamos de vuelta a Colonia del Valle buscando qué almorzar, muero de hambre, mis tripas estuvieron haciendo ruidos todo el tiempo, vamos en camino platicando pero al mismo tiempo viendo que todo lugar donde comer se encuentra cerrado, llegamos a unas cuadras atrás de donde ambos laboramos, hay un mercadito y decidimos comer por fin ahí, ya lo que sea es bueno.

Mariscos, cerveza, platica, me es difícil verte a los ojos, pero tengo que hacerlo por educación y que no pienses que te doy el avión. Entre las tantas cosas que platicamos, hay una propuesta de tu parte, «cuando la pandemia pase, hay que pedir un día de vacaciones y nos vamos a Oaxtepec o Tequesquitengo a pasar un día entero juntos», te miro y me haces pensar que todo es posible, incluso escaparme sin que mi novio y tu esposa sepan, así, como hoy.

Terminamos de almorzar y me llevas al punto donde me recogiste por la mañana, me despido con un beso y cada quien sigue su camino.

Las citas siempre serán en áreas restringidas porque sabemos que esta relación es prohibida.

BBC

Fotografía por Magnus Jorgensen

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