Se la llevó el agua

Tengo que hacer un viaje muy importante, tan importante que no creo poder sobrevivir mucho tiempo sin hacerlo. Este lugar está lleno de libertad, una ciudad perdida en el viento pero presente en mi cabeza. En este lugar se encuentran todos mis pensamientos perdidos, poemas dignos de premios, unas cuantas novelas bestseller y todas mis ganas de comerme al mundo. 

Suena como un lugar perfecto ¿no? Pues sí lo es y me encantaría decirles las coordenadas de la ciudad para que todos pudiéramos disfrutar de ella. Desafortunadamente las perdí y no hay nada que se pueda hacer. Es completamente mi culpa, solo a mi se me puede ocurrir escribirlas en la arena de la playa. Así es, la ciudad de mis sueños se la llevó el agua. 

Pero sorprendentemente no estoy triste porque de este error aprendí. Y si, yo se que todos dicen eso cuando cometen errores pero yo lo digo de verdad. Aprendí a que no tengo que escribir cosas importantes en la arena. Suena de lo más lógico, lo sé pero en ese momento no se me ocurrió. 

Parece ser que ya no podré hacer este viaje pero eso no me detendrá. No necesito una ciudad perfecta. Necesito vivir despierta en esta, debo de disfrutarla para que cuando el agua se la vuelva a llevar no la olvide. Porque pues no, el agua no tiene la culpa yo fui la que olvidó las coordenadas y yo fui la que olvidó crear momentos para recordar. 

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