Repleto de púas

Me hundo en ti. Caigo al vacío cada noche, rebotando, como si me hubiera salido del camino y fuera ladera abajo. Sacudo los brazos. Me gustaría abrazarte pero lo único que conservo son fogonazos de nuestra historia. Observo un paisaje a través de tus ojos. Todo es hermoso y está libre de interferencias. Te cuelas en mis sueños para ocupar el rostro de otras personas. Actúas como un fantasma al que no consigo dar esquinazo. Pero aunque supiera cómo; aunque me colocaran un revólver entre las manos y me dijeran que apuntándote al corazón dejarías de aparecer en mis sueños, no sería capaz de acabar contigo porque he aprendido a rodar por las laderas para no hacerme daño; he aprendido a convivir con tu rostro en todas partes, aunque sólo sea un espejismo repleto de púas.

Fotografía por Denis Ryabov

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