Quisiera quedarme quieta

Seis relatos largos, de manera que la narración corta logra ocurrir como una especie de flujo de conciencia; es ahí donde Lilián López Camberos imprime su huella. López Camberos nos lleva a descubrir la mirada de una narradora introspectiva que va creando la realidad a partir de su perspectiva, o al revés, cuyo estado anímico se devela y va fundiendo con la realidad percibida.

Autor: Lilián López Camberos
Año:
2020

De venta en Polilla Librería.


«Qué bien escribe Lilián. Agradable descubrimiento.» ★★★★★
–Cristina Liceaga

«El aparente tono melancólico de los cuentos de Lilian revela el vacío que se siente y se vive en los sueños. Y lo dice. Entonces uno flota y los personajes flotan y los espacios flotan, pero nada se va, nada más se queda ahí, a punto de desaparecer.» ★★★★★
–Enrique Urbina

«En la mayoría de los cuentos no sucede nada. No hay acciones que desencadenen algún punto de fuga. Todo es quietud, como las palmeras de la portada y del título.» ★★☆☆☆
–Ulises Hernández


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Sección: Libros

Lo que no mata no sirve para nada. El lobo que no se come al cordero no entiende su naturaleza de lobo. El cordero que no se deja comer no entiende tampoco su naturaleza de cordero. A Darío Bracho no le gustan los lobos ni los corderos porque no sabe si irle a unos u otros. Lo que sí sabe es que el le gusta el vino tinto y el chocolate. También le gusta el cine, el viejo, el de Antonioni y Bergman aunque sabe perfecto que ya nadie ve esas películas. Nació en la Ciudad de México cerca de Tlatelolco. Tlatelolco le gusta mucho y cada vez que truena con alguien va a emborracharse a las calles de la colonia Guerrero pensando en Saúl Hernández de Caifanes. Sí él, salió, porque uno no va a salir. Leyó a Rulfo y le gusta. Leyó a Octavio Paz y no le gusta. Le gusta Facundo Cabral y las muchachas en abril. También, por su puesto, la María en el trigal. Sabe que “La estaca” es una canción española y que hay que sacarla para liberar el coche. Con eso basta. Podría cumplir, cincuenta años, qué más da, como el personaje del poema “Límites” de Borges. Podría salir con cualquiera. Es trovador y licenciado. Le gusta romper piñatas.

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