Quemar las naves

Quería decirte que ha sido muy difícil para mí ver cómo nos convertimos en extraños, y más difícil que eso ha sido tener plena consciencia de que ya jamás podrá ser de otra manera. Nos hicimos tanto daño. De tantas maneras. A veces me asquea pensar en nuestra ‘relación’, pensar en mí cuando ‘estaba’ contigo. Recordar todo lo que permití todavía me provoca tanta ansiedad que me dan ganas de vomitar. Y aún así con todo y con tanto sigue siendo difícil para mí cerrar el círculo, decirle adiós al cómplice y mejor amigo, dar ese paso justo al otro lado, saber que no te volveré a hablar o ver. Acostumbrarme a un mundo en el que ya jamás me acompañarás.

Qué ironía que así se sienta sanar.

Fotografía por Magnus Jorgensen

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