No sabes cuánto me haces falta.
Ojalá nos encontráramos en los días en que apenas íbamos coqueteando, cuando dijiste:
¿Ya te vas a poner las pilas?, en el cine. O cuando estaba temblando en aquella estación del metrobús porque iba a suceder nuestro primer beso…
Sólo deseo que puedas sentir lo que dices, odio sentirme así, odio que seas así y ahora si, como dicen por ahí en una película:
«odio que no pueda odiarte, ni aunque sea un poco lo he de intentar».
Lo único que pienso es en lo mucho que te voy a extrañar y estoy segura que nadie en tu vida te va a amar como yo lo hice desde que te vi entrar.

Fotografía por Wang Wei.

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