¿Pero habrá alguien que adore al diablo como ama a Dios?

Aún no me acostumbro a matar al fantasma, aún una parte de mi cabeza quiere jugarse por él algunos tratos, correr algunos riesgos.
Me pregunto si hay quien me adore tanto que ama este humor de ahora, que me ame insoportable. Y no, no alguien que esté enamorado de mí al punto de no notar que soy insoportable, si no un amigo, un compañero, my carburetor, quien me ame tanto, tanto como si fuera sangre de su sangre y fuego de su pira.

Si hay quien me ama intensamente en lo inmediato y odioso de mi, insisto en que es un buen momento para su llegada, y que sepa ahora mismo que le espero en el desespero de querer erróneamente a alguien.

Fotografía: Mauricio Soto A.

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