Palabras para el viento

El humo creando nuestra mejor versión y desdibujando(nos) entre luces y sombras…

El brillo en tu mirada y esa sonrisa coqueta de quién se asoma a los abismos sin miedo; de quién ya besó la muerte, ya voló en el cielo de sus propios infiernos y cayó de frente para levantarse más fuerte.

La mirada de un guerrero, un soñador, un mago.

La mirada de un alquimista que sabe abrirse camino entre espinas y floreciendo…

La noche está como para contarnos los versos, ahogar entre dulzura los lamentos, avivar la pasión de los momentos que se desvanecen en la arena del tiempo, saborearse infinitamente aquello que es efímero.

La noche está para perderse entre las nubes, los suspiros y la música que tararean nuestros pasos cuando abrimos nuevos caminos.

La noche está para tomarnos los mejores tragos con nuestros miedos y la humanidad que se desprende de nosotros al afrontar el vacío, al desvanecer(nos) para ser más reales.

La noche está perfecta para hacerla nuestra bailando, para encenderla haciendo chispas al rozar de nuestras pupilas, ese cosquilleo que solo se puede descifrar existiendo en estado salvaje.

Vamos a desatar tormentas en cada rincón del planeta en donde existan corazones de piedra, donde el curso del aire se haya refundido, la fertilidad de la tierra reducido, donde el fuego no esté encendido y la fluidez del agua se haya detenido.

Vamos a conjurar en nombre de la libertad, al tic tac de varios abrazos etéreos pero eternos, como las estrellas, como tú, como yo.

Vamos a jugar a las escondidas entre dos caminos que se bifurcan pero sin saber cómo o porqué, se trenzan durante las noches espesas al mismo son, a fuego lento con el mismo sabor y el mismo soplo de adrenalina.

Fotografía por vekismorales