No hay casa que aguante

No hay casa que aguante
tanta nostalgia:
diez años de recuerdos
en cada rincón.

Suelo aullar, los ojos llenos de miedo
cuando veo en qué me he convertido
sin tí.

El desasosiego que produce tu ausencia
aparece en las pequeñas cosas:

pasar la aspiradora
la pizza de los jueves
los pies tocándose, cada uno a un costado del sofá,
un solo latir en la cama en el sacro silencio de la noche.

Ya no me golpeo el pecho buscando un sentir, aunque
mi mente da vueltas sobre si en un universo a todas luces infinito
pensando en qué pasó

sin rumbo
con vértigo
sin tí.

Fotografía: subway rat

 

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