MORIR EMPEZANDO

deambular ciegamente en un cementerio con aires de ciervo aislado de persecución 

claro signo de juventud codicia latente 

no saber de amenazas severas ignorar 

un sacerdote iracundo 

 

cerámica mirada tiembla porque 

creer es de audaz bocanada compulsiva agresión a los pulmones 

un creyente con miedo arrodillándose bajo el cielo

                                                             quizás rezando

un miedo niño embalsamado 

 

pienso en las despedidas violentas

como un recuerdo desfigurado

el sabor es más dulce agredido 

 

entre la tierra la conclusión 

se despierta con ojos de recién nacido 

 

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