Mírame

Mírame ser, reír, llorar, correr, caer, levantarme, mírame y no me juzgues, mírame y ríe conmigo, aunque no haya razones; mírame cuando te beso, cuando te hago el amor, mírame cuando me equivoco, cuando triunfo, cuando me frustró, cuando grito, cuando me rindo, cuando me rindo a ti, cuando amo como niño pequeño.

Pero, mírame más cuando me vaya, aunque lo único que veas sea mi espalda cargando todo el despecho, mírame, mírame hasta que sea tan común verme que no notes que estoy ahí, como si yo me volviera tu sombra, como si yo fuera tu pasado.

Mírame en las cartas, en las fotos, en al aire, en la música, en los lugares, en las personas, lo recuerdos; mírame y sonríe, recordando que por más que creíamos dar se terminó. Es la trágica visión de amor inmaduro.
Mírame siempre que tú quieras, mírame cuando necesites una luz, mírame cuando sientas que la vida ya no da más, mírame como la luz al final del camino, mírame, que siempre estar ahí.

Tócame y cuando me toques sea como para un ciego leer Braille, ya que sienten lo que leen, sienten lo que dicen. Que tus manos me toquen y recuerden cada uno de mis defectos que me hacen ser yo, por más absurdos que sean, eso me hace ser yo.

Ya que por más pieles que toquemos, ninguna como las nuestras, tersas, rugosas, suaves, heridas y llena de imperfecciones, piel humana, con cicatrices de un pasado difícil, piel con momentos, piel de recuerdo, de besos pasados, de amores frustrados, pero, al final, piel de la que por unas horas somos dueños.

Mírame y tócame, tócame y mírame, hasta el hartazgo. Porque un día lo dejaremos de hacer sin darnos cuenta, algún día tocaremos y miraremos a alguien más y nada lo va a detener, es un ciclo, es la vida, es la muerte, es perderte, es olvidarte, es seguir adelante.

Mírate ahora, tócate ahora y dime, ¿sigo ahí?

Fotografía por Alberto Polo Iañez.

close

¡Suscríbete a nuestro newsletter!

Recibe en tu correo una selección del contenido semanal, invitaciones, convocatorias, noticias, descuentos y promociones.

Sección: Narrativa

Soy Francisco Javier Vaca Gil, tengo 21 años y me considero un pequeño escritor amateur y melancólico de la CDMX, soy estudiante de una carrera relacionada a la química, pero mis reacciones favoritas ocurren cuando comienzo a mezclar palabras en mi cabeza, busco encontrar un espacio con gente que comparta mi gusto y por ende aprender de ellos con la consigna de siempre ser original a mi.

4 comentarios

  1. Martha Olivia

    Sin duda la mejor manera de expresar con palabras lo que grita el corazón. Me encantó, te felicito.

  2. José Antonio

    Querido Paco, tus palabras me han emocionado mucho, más allá de sentir una gran empatia, por el sentimiento que reflejas, felicidades.

  3. Georgina Trejo

    Cuando el corazón se da la oportunidad de hablar, se desencadena una maravillosa magia a través de las palabras.

    Muchas felicidades por dejar que ese maravilloso corazón hable.

Responder a Martha Olivia Cancelar la respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *