Metal líquido, navegando por mi sangre; en estado sólido es una catástrofe.

Me entierra en las entrañas de atmósferas imaginarias; raíces de metal, frías y estridentes.

Cubos de metal, pendiendo de un hilo azul eléctrico; desgastando mi existencia, roen mis nervios.

Metal en estado gaseoso, desentrañan verdades absolutas, perforan este nihilismo. 

Líneas de metal enmarcan mis pulmones en llamas, tapizan las paredes con mis lágrimas.

Metal cíclico, desconecta el circo de los apegos, vive en una pintura expresionista abstracta. 

Solo metal, gélido & dúctil; un muro de aleaciones, como el de Berlín. 

Fotografía por Abel Ibáñez G.