Lo que nos sobra, no basta

No bastan ni las platicas, ni las canciones o esas tazas interminables de café. Dudo siquiera que hayan pasado, pues son una flama que tiembla en la memoria. 
Ya es de media noche y te pienso, como siempre, que me invitas a pensarte. Hago añicos las historias de esos días, armando con ellas  otras  nuevas en donde  estés por todos lados.
¿Sabías que a esta hora todos somos unas bolitas de incertidumbres?, ya sea que estemos bebiendo, amando o temiendo. Y lo somos, porque ya es de mañana, y aún seguimos aferrados al día viejo, nos pasamos las horas dela noche  usando un cuentagotas. Agotándonos con tanta delicadeza, que no nos percatamos en que momento hemos amanecido.
Y amanecemos así; torpes y distantes. Con estas ganas, y a la vez con esa indiferencia tan profunda por el otro. Buscamos excusas para imaginarnos en calles solas, en donde tengamos que coincidir. Repasamos caricias por las pieles agrietadas y abandonadas.
Y si el tiempo alguna vez tiene espacio para nosotros, qué más si lo dejamos pasar. Qué más si seguimos igual, temblorosos y humanos, llenos de carencias por el otro.Aguardándonos; almacenando el deseo.Siendo los improbables amantes olvidados.

Fotografía por Martin Canova

close

¡Suscríbete a nuestro newsletter!

Recibe en tu correo una selección del contenido semanal, invitaciones, convocatorias, noticias, descuentos y promociones.