Las partículas elementales

Una visión feroz y sarcástica del presente a través de dos hermanastros cuarentones, Michel, un investigador en biología que vive como un monje, ha renunciado al sexo y sólo pasea para ir al supermercado, y Bruno, profesor de literatura, consumidor de pornografía, misógino, racista y virtuoso del resentimiento. Una novela demoledora sobre una generación derrotada de la mano del más contundente escritor francés vivo.

Autor: Michel Houellebecq
Año:
1998
Fotografía: retrato de Michel Houellebecq por Gamma-Rapho

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Sección: Libros

Lo que no mata no sirve para nada. El lobo que no se come al cordero no entiende su naturaleza de lobo. El cordero que no se deja comer no entiende tampoco su naturaleza de cordero. A Darío Bracho no le gustan los lobos ni los corderos porque no sabe si irle a unos u otros. Lo que sí sabe es que el le gusta el vino tinto y el chocolate. También le gusta el cine, el viejo, el de Antonioni y Bergman aunque sabe perfecto que ya nadie ve esas películas. Nació en la Ciudad de México cerca de Tlatelolco. Tlatelolco le gusta mucho y cada vez que truena con alguien va a emborracharse a las calles de la colonia Guerrero pensando en Saúl Hernández de Caifanes. Sí él, salió, porque uno no va a salir. Leyó a Rulfo y le gusta. Leyó a Octavio Paz y no le gusta. Le gusta Facundo Cabral y las muchachas en abril. También, por su puesto, la María en el trigal. Sabe que “La estaca” es una canción española y que hay que sacarla para liberar el coche. Con eso basta. Podría cumplir, cincuenta años, qué más da, como el personaje del poema “Límites” de Borges. Podría salir con cualquiera. Es trovador y licenciado. Le gusta romper piñatas.

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6 comentarios

  1. Una novela de prosa seca, dolorosa y desesperanzadora en la que Houellebecq da paso libre a sus palabras, como si de un bisturí en la carne no sedada de sus personajes se tratara. Sin duda, la considero una de sus mejores novelas.

  2. Amrit Chima

    El sexo en Las partículas elementales es gráfico, extenso y explícito. Sin embargo, la novela tiene un atractivo intelectual tal que incluso en su forma más aparentemente innecesaria, creo que Houellebecq tenía un propósito para ella.

  3. La forma en que Houellebecq combina ciencia y sociología es asombrosamente inteligente y deliciosamente vertiginosa. La asexualidad y la adicción al sexo, los dos vástagos de la liberación sexual de los años 60, son vislumbradas por el autor francés en un matrimonio cuyo fruto parece ser extremadamente… nietzscheano.

  4. Otro autor de esa misma tradición intelectual francesa que parece confundir el cínico con el profundo.

  5. Si bien la narrativa no es del todo llevadera, es interesante el contexto donde suprimir el deseo sexual siempre ha sido un dilema científico. No es de mi tipo de literatura favorita pero debo darle el mérito medianamente interesante. Hay otras obras mejores de Houellebecq.

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