Las partículas elementales

30 enero, 2021

Una visión feroz y sarcástica del presente a través de dos hermanastros cuarentones, Michel, un investigador en biología que vive como un monje, ha renunciado al sexo y sólo pasea para ir al supermercado, y Bruno, profesor de literatura, consumidor de pornografía, misógino, racista y virtuoso del resentimiento. Una novela demoledora sobre una generación derrotada de la mano del más contundente escritor francés vivo.

Autor: Michel Houellebecq
Año:
1998
Fotografía: retrato de Michel Houellebecq por Gamma-Rapho

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Lo que no mata no sirve para nada. El lobo que no se come al cordero no entiende su naturaleza de lobo. El cordero que no se deja comer no entiende tampoco su naturaleza de cordero. A Darío Bracho no le gustan los lobos ni los corderos porque no sabe si irle a unos u otros. Lo que sí sabe es que el le gusta el vino tinto y el chocolate. También le gusta el cine, el viejo, el de Antonioni y Bergman aunque sabe perfecto que ya nadie ve esas películas. Nació en la Ciudad de México cerca de Tlatelolco. Tlatelolco le gusta mucho y cada vez que truena con alguien va a emborracharse a las calles de la colonia Guerrero pensando en Saúl Hernández de Caifanes. Sí él, salió, porque uno no va a salir. Leyó a Rulfo y le gusta. Leyó a Octavio Paz y no le gusta. Le gusta Facundo Cabral y las muchachas en abril. También, por su puesto, la María en el trigal. Sabe que “La estaca” es una canción española y que hay que sacarla para liberar el coche. Con eso basta. Podría cumplir, cincuenta años, qué más da, como el personaje del poema “Límites” de Borges. Podría salir con cualquiera. Es trovador y licenciado. Le gusta romper piñatas.

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