La gente que siente se muere

6 noviembre, 2019

Muere de todo, todos los días,a cada hora y por cada cosa.
Evitar esto haría que todo importara menos, que las meriendas fueran insípidas; que los amores se desinflaran.
Pues el que siente, al morir, hace un viaje por todas partes, se vuelve intangible y nos atraviesa. Toca cada órgano en nosotros, los vuelven de barro y nos los moldea a su antojo.
Pero una vez lograda la hazaña de la muerte, tienen el valor de volver; de renacer cada madrugada. De retomar sus vidas y andar como si nada por algunos días, inclusive años. 
Y es que su muerte no es la renuncia que abate a los melancólicos, ni mucho menos es el abandono que crece en los amantes. De esos que se engañan entre caricias desganadas, cuando ya no hay palabras que agoten el tiempo en el sofá.
Sino, que son suicidios son controlados, que dirigen con cuidado absoluto. Pues,procuran que ocurran en los demás, en los que se quedan esperando. Para que así la vida se renueve; para que en cada inocente florezcan las dudas que no se han resuelto, ni con un millón de simulacros sangrientos.

Fotografía por Martin Canova