La chica del grupo

29 diciembre, 2020

Kim Gordon dio a luz a principios de los 80, junto al que sería su marido Thurston Moore y el guitarrista Lee Ranaldo, a uno de los grupos más innovadores, influyentes y prolíficos de la escena musical independiente norteamericana, Sonic Youth. La chica del grupo es el relato en primera persona de uno de los grandes iconos femeninos del rock, una mujer que, como Patti Smith, Janis Joplin o Marianne Faithfull, supo encontrar su lugar en un mundo fundamentalmente masculino y, a menudo, sexista.

Autor: Kim Gordon
Año:
2015


«Este libro me dio una visión diferente no solo de la propia Kim Gordon, sino también de los derechos de las mujeres y el papel de las artes visuales posteriores a la década de 1960.» ★★★★★
–Ettore Pasquini

«Lo que me pareció más interesante del libro fue la forma en que las experiencias de Kim Gordon en el mundo del arte de Manhattan de la década de 1980 afectaron sus otras actividades creativas, incluida la música.» ★★★☆☆
–Julie Elhers

«No estaba preparada para lo asombroso que es el libro y cómo me ha estado atormentando desde que lo terminé… La biografía tiene mucha onda y es muy atmosférica, como era de esperar. Es artística, es nostálgica, es completamente real.» ★★★★★
–Minty McBunny


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Lo que no mata no sirve para nada. El lobo que no se come al cordero no entiende su naturaleza de lobo. El cordero que no se deja comer no entiende tampoco su naturaleza de cordero. A Darío Bracho no le gustan los lobos ni los corderos porque no sabe si irle a unos u otros. Lo que sí sabe es que el le gusta el vino tinto y el chocolate. También le gusta el cine, el viejo, el de Antonioni y Bergman aunque sabe perfecto que ya nadie ve esas películas. Nació en la Ciudad de México cerca de Tlatelolco. Tlatelolco le gusta mucho y cada vez que truena con alguien va a emborracharse a las calles de la colonia Guerrero pensando en Saúl Hernández de Caifanes. Sí él, salió, porque uno no va a salir. Leyó a Rulfo y le gusta. Leyó a Octavio Paz y no le gusta. Le gusta Facundo Cabral y las muchachas en abril. También, por su puesto, la María en el trigal. Sabe que “La estaca” es una canción española y que hay que sacarla para liberar el coche. Con eso basta. Podría cumplir, cincuenta años, qué más da, como el personaje del poema “Límites” de Borges. Podría salir con cualquiera. Es trovador y licenciado. Le gusta romper piñatas.