Julio se ha convertido en Enero

De realidades y surrealismos que cuestan entender en cada despertar, cada parpadear costando un sueño roto y un día más en cama.

El frío de enero en pleno julio y cada paso con una tonelada en cada pie.

Luchando entre corrientes que cada vez me hunden más.

Un pulso inestable, un sueño imposible de conciliar y una hemorragia de lágrimas.

Tanto daño me he generado al abrir puertas que nunca se debieron abrir.

No sé cuándo ni cómo va a terminar la agonía en el suspirar. Tan fácil como decir «todo estará bien», pero tan complicado entenderlo.

¿Cuántas mentiras en mantras me pronuncio cada segundo?

¿Con cuántas paredes tendré que estamparme para lograr entender?

¿Con cuántos más, más, más, más, más, he de lograr salir de este barro de emociones inestables, inseguridades, falsedades, caos, miedo y frustración?

Me esfuerzo con todo lo que mi ser puede ofrecer, pero con los pocos resultados que logro obtener, basta con una simple neblina para derrocarlos. Tal vez ya no tenga salida alguna.

Fotografía: PJ Wang

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