J U D A S

21 octubre, 2021

“Hay puñales en las sonrisas de los hombres; cuanto más cercanos son, más sangrientos”.

Shakespeare

Quiero aprender a irme de ciertos lugares, desde el primer momento en el que me lastimen con palabras y actitudes. Enterrar en el olvido a personas que no saben estar, que nunca estuvieron, que soltaron mi mano cuando vieron que el abismo estaba cerca.

Deseo dejar ir sin tanto dolor, destruir lazos que se crearon de forma unidireccional y terminaron siendo una punta de lanza con la que me auto disparé. Alejarme, olvidar cada palabra que fue lanzada al aire, sin pensar en el poder que estas tienen.

Ansío que un día la mentira no me hiera, ser inmune a ella. Blindar mi espíritu para que no entren en él, todas esas malas intenciones que muchos lobos van cargando tras sus pieles de oveja. Aprender a identificar la falsedad, que cuando yo vea a alguien, de una vez sepa cuántas puñaladas carga para mí. Dejar de traer al enemigo a mi mesa, identificar a quién debo negarle el paso.

Quiero tener la intuición suficiente para descifrar a quién ofrecerle mi confianza y todo el cariño que suelo invertir a ciegas. Ya no quiero sentir la decepción, no quiero preguntarme qué hice mal, después de entregar lo mejor, de haber dejado muchas cosas de lado para acompañar a quien al final solo me pagó con el olvido.

Deseo aprender a decir: “¡NO!”, desde el principio, así será más fácil no herir egos ajenos cuando lo haga a última hora. Conocer la luz y la oscuridad de otros desde el génesis, para no cargar con más decepciones a cuestas.

Ansío, eliminar el miedo a confiar, tener la capacidad de extender mi mano sin temer que cuando menos piense la van a morder y se va a desatar en mí una marea de tristeza, veneno y culpa.

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