INTRUSO

¿Por qué siempre debo irme a la cama esperando que alguien despierte a lado de mí? ¿Por qué siempre debo imaginar que conozco al amor de mi vida cada noche? ¿No es suficiente con los recuerdos que me agobian y me asfixian?
Cada día es diferente, pero las noches suelen ser iguales cuando pongo mi cabeza sobre la almohada.
Todo comienza con un chico topándose conmigo en algún bar, me da un pequeño golpe con el hombro y lo miro fijamente; obviamente tiene todo lo que me encanta y es físicamente el prototipo de chico que pide toda mujer que ha sido manipulada por el racismo: alto, ojos azules y alto… ¿les dije que también es blanco y rubio?
Él chico ni siquiera me mira, tan solo me ve de reojo y nota claramente que no estoy ni siquiera a su altura, claramente es así.
Mido menos que el promedio de la mujer «normal», tengo en cabello rizado y estoy «rechoncha»; mi mamá solía utilizar esa palabra para describirme con sus amigas. Tedioso como siempre.
¿Por qué ni en mis sueños puedo escapar de mis temores?
Intento que cada noche sea diferente y que ese chico cambie un poco, que ésta vez tengo un aspecto que sea adecuado para mi, pero aquí yace otra pregunta: ¿Qué es lo adecuado para mí?
Claramente el otro chico ésta a mi altura, no tiene nada de especial. Yo soy especial, soy única.
Y en mis intentos de cambiar los preámbulos de mis sueños, me encuentro inventando otros más. Ahora voy en bicicleta por el bosque, sintiendo el aire entre mis dedos, mientras mis cabellos vuelan como olas entre los pinos de Seattle. Últimamente me he sentido muy atraída por ese lugar, quizá sea porque volví a leer algunos libros de mi adolescencia, pero es que en ese momento no había prestado mucha atención al lugar donde se desarrollaba la historia.
Ahora yo quiero que sea ahí, justo a lado de los grandes lagos y montañas.
Ya no quiero que algún chico se cuele en mis sueños y me haga creer que el amor de otra persona me hace falta, porque no es así, ni cerca.
Pero a veces me gusta pensar que ese chico se cuela porque me envía una señal, y me dice: «No hace falta que estés conmigo para sentirte completa»
Y así me siento completa.
Y le agradezco por colarse en mis sueños.
Y sigo pensando que es mejor ir en bicicleta por el bosque, que encontrar al mi ficticio «amor de la vida»

Fotografía por asketoner

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Soy comunicologa, fotógrafa, escritora empedernida que se esconde en un pequeño pueblo de Veracruz sin acceso a internet. La mayoría de mis fotografías son retratos y ensayos que salen de mi cabeza de vez en cuando. Prácticamente desempleada que desea vivir de su arte, pero que también comprende la realidad de contar con alimento y ser victima del capitalismo/consumismo.

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