Filamentos fulgentes

24 diciembre, 2020

El alba vencía al conticinio y éste, entre el rocío, empezaba a desvanecerse.
Al filo del balcón la esperanza sucumbía y el viento cedía ante las ondas de su cabellera en un recordatorio donde los tiempos
gestaban en contra del respeto y el valor.
Cada fibra capilar se enredaba entre sus dedos y la queratina podía infiltrarse entre cada cicatriz formando un patrón de hermosa estética.
La remembranza de errores, decisiones y batallas no cuestionaban la belleza de aquellos trazos en su piel y en su mente.
Se destacaban los nudos entre sus manos, viendo desenredarse entre sus falanges tantas dudas de ella misma.
Los fantasmas de príncipes de reinos lejanos no eran ya suficientes para que su ser fuese completado.

Pudo verse por fin a través del espejo.
Tomó sus tijeras y Rapunzel cortó su cabello.
De aquellos filamentos fulgentes se dispuso a crear su propia escalera de ambiciones y sueños.
Comenzó una lucha entre sus hombros y el peso de su cabellera que protegía la fragilidad de su carótida afligida.
Miraba hacía abajo y el alma se detenía contemplando el miedo que el suelo representaba.
Sus pies tocaban la hierba y hasta el césped bajo sus plantas dolía, mas aquello no la detenía.
Su respiración era un compás sinfónico de su propio amor.

Libre, con los brazos extendidos ante el amanecer, dejando atrás la torre donde ella misma mucho tiempo se detuvo a pensar.
Decidió ya no caminar detrás de banderas viejas.
Digna de admiración comenzó a avanzar.

Entendió que su debilidad era la de una roca y se convertía en su fortaleza. Ni la gravedad podía detenerle.
En el amanecer expectante,
El último narciso florecía.

Fotografía por Ama Aura

por

-Soy romántica en el sentido de que presento al hombre como debería ser. Soy realista en el sentido de que lo sitúo aquí y ahora, en este mundo.- #Rand

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