F U G A Z

Eres cosa del pasado pero eso no significa que no te recuerde de vez en vez, te conocí un buen día, una buena época, quería vivir la vida y que mejor forma de hacerlo que conociendo gente nueva, y entre toda esa gente estabas tú.

Fue tu cara, esos ojos y esa sonrisa que me transmitían algo que no sé qué era, tenía que conocerte, no podía dejar que te fueras sin iniciar una conversación, sin iniciar esta historia, mi intuición no fallo. Me tope contigo para que me sacudieras el alma.

Nos recuerdo bien y felices, reíamos y bailábamos, nos enojábamos y llorábamos, pero siempre queriéndonos. Hasta que…Un día te espere en uno de nuestros lugares favoritos,  viernes 7:00pm., tú habías puesto el día, la hora y  el lugar, 7:30 y algo no estaba bien,  no llegabas, no llegaste.

Todo estuvo bien y después tan  mal que la decisión de terminar no era mala, era por tu bien y más por el mío, yo no podía estar así y sabes a lo que me refiero, yo había cerrado esa puerta, sin seguro porque seguramente la íbamos a volver a abrir.

Ya sabes la promesa del reencuentro.

Y claro que pasó, necesitábamos un cierre, compartir la última botella de vino, escuchar nuestras canciones,  despedirnos bien, volver a besarnos y querernos, solo una última vez (o tal vez más), sin intenciones románticas y adiós.

Pasó el tiempo y de repente te me venías a la mente, mentiría si no intente romper esa promesa de no volvernos a ver, quería localizarte y trate de tantas maneras, pero fue imposible, hasta llegue a pensar que habías sido creación de mi imaginación. Y así  fue como seguí con mi vida.

Conocí a alguien, (volví a conocer a alguien) como se conoce a las personas hoy en día  tan fácil como un “SUGERENCIAS PARA TI”, me gustaba lo que veía, desde la primer hasta la última foto y de nuevo sentía esa necesidad de saber más de ella, su cara era tan familiar que tal vez nos habíamos topado antes, empezamos a platicar y de nuevo mi intuición no fallo.

Ya la conocía, y si era ella.

Como era posible que no hubiera reconocido esa mirada, esa cara que me gustaba tanto, la encontré de nuevo cuando había dejado de buscarla. DESTINO. Nuestra primera segunda cita resulto mejor que la primera, seguíamos siendo nosotros con esa  química con ese algo, seguía siendo ella, con esa mirada que me regalaba antes de reír.

Así como llego se volvió a ir, esta vez no hubo despedidas, simplemente se fue, se esfumo, vino a llevarse los residuos que dejo en mí. Le di todos los abrazos y besos que pude, fuiste fugaz, pero fuiste. Me guste o no.

“En las dos ocasiones la disfrute con amor y con locura”

HISTORIA INSPIRADA POR FERNANDO OCHOA

Fotografía por Cleo Thomasson

close

¡Suscríbete a nuestro newsletter!

Recibe en tu correo una selección del contenido semanal, invitaciones, convocatorias, noticias, descuentos y promociones.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *