Este país

En este país rozagante, vil es aquel que es poeta
quien nació artista, antes de ser siquiera un personaje.
Vil es el mundo, de este país tenso y rozagante
dónde se ocultan los pintores, los payasos, los desaires.

(Terrible es escribir
sobre pétalos u hojas,
o encima de las brisas del viento
esperando respirar otro poco.
Terrible es callar y decir
que aquel que es poeta,
más bien está loco).

En este brillante país, vil es aquel que es cobijo
aquel que habita lo frágil, lo liviano, lo arcano,
quien hace bosquejo, abstracto y reacio, de un día,
ahuyentando sus rarezas que alguna vez nos profanaron.

(Terrible es hablar,
cavilar de orgullo
de naciones o nociones,
apenas de desgana,
de angustia y tempestad.
Terrible es mirar
cavilar, melancólico,
en como los otros ojos
ya miran con normalidad).

En este país rozagante, vil es aquel que es profeta,
quien hace de constructor y promotor de utopías.
Vil es, en este país tan extraño, el árbol de la esquina
quien, en algún lado, en alguna parte, nos otorga su vida.

En este país tan hosco, vil es aquel que ilumina,
sublevando la revolución, con una bandera de acero.
Vil es el mundo, de este país rozagante y etéreo,
que margina al enamorado, al obrero y al viejo.

(Terrible es este territorio
cóncavo, nervioso, dolido
de todas partes
menos de su centro.
Centro que destruye el escultor
con un duro golpe
al matiz del espejo hondo
cuando se mira dentro).

(Volteas y ves que censuran
tus expresiones simples, diáfanas
toda vez que emites sonidos
o respiras apenas con un ritmo de vals
que no tiene sentido.
Reprimen tus actos pueriles
con falacias invisibles,
que ocasionalmente parecen frases,
pero que son dogmas, que son sistemas,
que son engranes).

En este frío país, vil es la gente hablando con voces,
quien usa líneas de lápiz que son agua, fuego, beso y ensayo,
Vil es quien derrite ideas, aquí, al exponer sus carencias
y tocar el alma de los que son inocentes, cálidos y humanos.

(Terrible es andar
por la metrópoli blanca,
con una sonrisa
o un nuevo peinado
lleno de astucia.
Terrible es escribir
en el aire, en la pausa,
en el vacío que hay
tras un fuerte saludo).

En este rozagante país, vil es aquel que duda del todo,
quien nació para reformular, reordenar las preguntas.
Vil es, allá, quien habla de los vastos colores del cielo.
Vil es, aquí, quien retrata lo malo, por sus ínfimos tonos.

En este polarizado país, vil es quien envía ya una carta
y así de pronto, poco a poco, se olvida del miedo.
Vil es quien da asilo, sin siquiera pensarlo, a un soso recuerdo,
a un muerto, al propio reflejo, a su rostro en el otro.

En este país, vil es la persona trabajando con honra,
audaz el titiritero que paga con tierra, piedras y moscas
a sus trabajadores, cuya mano es ya la tercera que ocupan.
Es en este país silencioso, es vil el que habla, quien duda del todo.

(Terrible es
con las propias manos,
atisbar lo real.
Terrible es cohabitar
lo imaginario,
dentro de casas pequeñas
que sueñan con un día
ser libres, ser eternas).

(Volteas y ves que todos se angustian
del mismo rubor que baja, y baja,
de la noche tibia que finge ser día,
dónde se ocultan los humos negros
y las manchas de sangre.
Volteas y ves que censuran
tus expresiones de desesperanza, de terror,
al ver el alirón amarillo y naranja,
al caer sin batalla,
al hacer mágico el presente).

En este país rozagante, vil es aquel que es poeta,
quien advierte a lo lejos un rojizo y grato horizonte,
quien siente la lluvia ya sólo caer en pequeñas pantallas
y teme, triste, que llegue a decir que padece de un síndrome
y sirva sólo para entretener a las masas.

(Terrible es hablar,
cavilar de orgullo
de naciones o nociones,
apenas de desgana,
de angustia y tempestad.
Terrible es mirar
cavilar, melancólico,
en como los otros ojos
ya miran con normalidad).

Fotografía por Martin Canova

close

¡Suscríbete a nuestro newsletter!

Recibe en tu correo una selección del contenido semanal, invitaciones, convocatorias, noticias, descuentos y promociones.