Esta rareza rocía reencuentros

8 febrero, 2021

Todo es invisible
y al mismo tiempo tan sólido,
tan etéreo.
[Así es el arte, creo].
Los papeles dónde escribimos son leves,
por ejemplo,
son tan frágiles e inciertos,
como no son las palabras aún no escritas
que flotan
dormidas
en la pausa y el instante
de cuando sucede un reencuentro
en la comisura rota
de un simple sueño.

Todo es espacio
y es memoria.
Todo es viento, luz,
bahía,
pero es también tristeza.
Melancolía por nuestra tierra,
como amor por la angustia
que llega
cuando abrazamos nuestras dudas
con un silencio suave,
que sólo desploma nuestro fuego
al recordar el horizonte
y las lágrimas que nos guardamos
por querer reír en la tiniebla.

Todo es sangre y es sustancia.
Todo es ardor y es movimiento.
Insiste, oculta, esa imagen densa.
Porque así es esta rareza
que rocía muchos reencuentros
de almas que no se conocen,
pero que comparten
el miedo al mañana
y esa perpetuidad subterránea.
Tan similar a la guerra
y el habitar la nostalgia.

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