{"id":146475,"date":"2019-09-29T01:00:11","date_gmt":"2019-09-28T15:00:11","guid":{"rendered":"http:\/\/errr-magazine.com\/?p=146475"},"modified":"2022-08-31T01:30:33","modified_gmt":"2022-08-31T06:30:33","slug":"cuando-dos-motos-mueren-a-la-mitad-de-la-noche","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/errr-magazine.com\/english\/cuando-dos-motos-mueren-a-la-mitad-de-la-noche\/","title":{"rendered":"Cuando dos motos mueren a la mitad de la noche"},"content":{"rendered":"<p class=\"p1\" style=\"text-align: right;\"><span class=\"s1\">Para Julio,\u00a0<\/span><\/p>\n<p class=\"p1\" style=\"text-align: right;\"><del><span class=\"s1\">caminante<\/span><\/del><\/p>\n<p class=\"p4\"><span class=\"s1\">En 1999 <\/span><span class=\"s1\">manejar una moto hasta que se terminara la gasolina era un sue\u00f1o. La m\u00eda la encontr\u00e9 en un basurero al sur de la India. T\u00fa<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0 <\/span>encontraste la tuya por partes en el taller de un musulm\u00e1n. Manej\u00e1bamos como si las motos fueran una extensi\u00f3n de nuestra libertad. Tom\u00e1bamos chai en carreteras desiertas. Dorm\u00edamos recostados bajo palmeras en la selva. Com\u00edamos pl\u00e1tanos como los changos o las sobras de alg\u00fan amigo. Todo era calor y nuestras motos una promesa. Cada que algo se romp\u00eda, que algo fallaba o se retorc\u00eda con regurgites de humo, era como si nos dijeran, paciencia, estoy descansado, ma\u00f1ana te llevar\u00e9 hasta el fin del mundo.<\/span><\/p>\n<p class=\"p4\"><span class=\"s1\"> El romance que caracteriza a los mexicanos nos empuj\u00f3 a nombrarlas Ofelia y Susana. Dos maquinas que hab\u00edan rodado sus \u00faltimos kil\u00f3metros muchos a\u00f1os atr\u00e1s, pero en ese tiempo, gracias a un poco de magia y necedad, comenzaron una nueva vida. El plan era sencillo, despertar diariamente cuatro horas antes del amanecer, manejar sin rumbo y cuando el sol cocinara la carne o la gasolina se terminara, parar, comer, dormir ah\u00ed y escuchar las historias de la gente. Tanto era el sudor que derram\u00e1bamos en las aldeas del sur que jam\u00e1s habr\u00edamos imaginado nuestra sorpresa al subir por error el monte de Kodaikanal y encontrar nieve.\u00a0<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p class=\"p6\" style=\"text-align: center;\"><span class=\"s1\">1<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p class=\"p4\"><span class=\"s1\">Esta es una historia de terror. Bueno, al menos as\u00ed la recuerdo cada que revivo los sucesos de esa noche. Tuviste una idea bastante cinematogr\u00e1fica. Est\u00e1bamos en la cima de Kodaikanal. Nos cag\u00e1bamos de fr\u00edo viendo la aldea de Poombarai con sus chimeneas calientes, ah\u00ed, tan lejos, entre los jardines de t\u00e9 hechos piedra. Fum\u00e1bamos un porro de hach\u00eds. Us\u00e1bamos nuestros calcetines como guantes. Los calzones como pasamonta\u00f1as. La tarde era hermosa aunque no calentara un carajo. Apaga la moto, vamos as\u00ed, sin frenos ni nada, hasta la aldea. Te dije que estabas loco pero no me escuchaste porque ya ibas colina abajo con los ojos cerrados. Con esa chamarra roja y esa melena amarilla parec\u00edas un le\u00f3n con alas.<\/span><\/p>\n<p class=\"p4\"><span class=\"s1\"> Las personas afirman, mirando atr\u00e1s en el caj\u00f3n de la memoria, que los sucesos de su vida son realmente extraordinarios. No quiero caer en esa lista, pero cuando decidimos bajar por esa carretera de tierra, con nada m\u00e1s que el impulso del viento, jam\u00e1s cre\u00edmos que la motocicleta frenar\u00eda justo frente a un partido de voleibol. No hab\u00eda red. Todos usaban guantes y chamarras de lana colorida. Unos ancianos sentados en tres gradas de concreto observaban a los ni\u00f1os lanzar una pelota de estambre entre s\u00ed, cuidando de no pegar con la valiosa red invisible, como si \u00e9se fuera el deporte local. Al vernos, la pelota bot\u00f3 en el piso y todos dejaron que su aliento se escapara en el aire azul con bocanadas de humo caliente. Tra\u00edas tu c\u00e1mara. Te acercaste como un explorador enfrentando un nuevo mundo. Con cautela y respeto dijiste <i>namast\u00e9<\/i>. Los ni\u00f1os se rieron se\u00f1alando tu pelo color del sol. Tomaste fotos. Nos invitaron a su juego imaginario. Todo parec\u00eda normal. Lanzamos la pelota en el aire sin motivo alguno por horas hasta que la noche apareci\u00f3.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p class=\"p6\" style=\"text-align: center;\"><span class=\"s1\">2<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p class=\"p4\"><span class=\"s1\">Esta es una historia de terror. Empieza de noche. Cuando todos los aldeanos cierran sus puertas y no se compadecen con los gritos de los extranjeros. Le temen a algo, pens\u00e9. Hijos de puta. Ahora s\u00ed ya nos carg\u00f3 la chingada cabr\u00f3n. Y no estabas exagerando con tu augurio. No ten\u00edamos donde dormir. Qu\u00e9 comer. La temperatura bajaba. Si nos qued\u00e1bamos ah\u00ed morir\u00edamos de fr\u00edo. Regresar a Kodaikanal era imposible. Ofelia y Susana no lograr\u00edan la subida despu\u00e9s de todo lo que recorrieron ese d\u00eda. La \u00fanica opci\u00f3n era prender las motos y descender hacia un camino desconocido, que con suerte, nos llevar\u00eda a un pueblo m\u00e1s civilizado. <\/span><\/p>\n<p class=\"p4\"><span class=\"s1\"> Empez\u00f3 a llover y a la luna se la hab\u00eda tragado la noche. La \u00fanica fuente de luz eran los faros rotos de nuestras motos viejas y un ocasional rel\u00e1mpago que iluminaba el bosque salvaje. Los impermeables no eran suficiente. T\u00fa le tem\u00edas a la oscuridad aunque nunca lo confesaste. Jam\u00e1s te hab\u00eda visto manejar tan r\u00e1pido. Usualmente yo abr\u00eda el camino con prudencia y t\u00fa me segu\u00edas. Pero esa noche, con el miedo hecho hielo en la carretera, te daba pavor resbalarte y que yo no me percatara de tu ausencia, as\u00ed que llevabas la delantera. Es extra\u00f1o. No puedo asegurarlo pero creo que algo toc\u00f3 mi hombro. Justo cuando cay\u00f3 un rayo pude ver que en el bosque algo nos segu\u00eda. Era una figura humana. Desnuda. Su piel era tan blanca como la nieve donde por momentos se escond\u00eda. Corr\u00eda a la misma velocidad que la moto. Me estaba cagando de fr\u00edo. La altura me mareaba. Estaba drogado. No le puse atenci\u00f3n. No sent\u00ed miedo en un principio porque justifiqu\u00e9 todo como una alucinaci\u00f3n. Eso hace la mente cuando est\u00e1 en peligro. Se protege. Una manada de algo cruz\u00f3 la carretera y casi te estrellas contra ellos, eran gigantes y aunque s\u00f3lo los hay en Africa, hoy creo que eran \u00f1us. Frenaste en seco. T\u00fa moto se volte\u00f3 y ca\u00edste sobre un charco. Me detuve cerca de la escena para iluminar todo con mi faro. Te levant\u00e9. Estabas bien. El codo de tu chamarra se hab\u00eda desgarrado y sangrabas un poco. Segu\u00eda lloviendo pero las ramas de los pinos nos daban algo de refugio. Levantaste a Ofelia. Tu maleta estaba colgando de un costado. Te ayud\u00e9 a amarrarla nuevamente mientras intentabas encenderla desesperado. Revisaste la gasolina. La chispa. El motor. El escape. Todo lo que sab\u00edas revisar. No arranca carajo. Tampoco jala la luz. Tranquilo, se ahog\u00f3 el motor, es mucho trabajo para estas motos, dale un momento. Te sentaste en ella. Encendiste uno de los cigarros de esa \u00faltima cajetilla que juraste fumar en tu vida. Si nos vamos a morir d\u00e9jame fumar tranquilo. Yo no fumaba tabaco. Sonre\u00ed. La lluvia se calm\u00f3. El impermeable salv\u00f3 algo de la ropa pero todo estaba h\u00famedo. Mi aliento ca\u00eda despacio por mi pecho hasta el suelo. Dame una fumada. Te re\u00edste. Ah cabr\u00f3n, ahora s\u00ed con fr\u00edo muy machito verdad. Fum\u00e9. No ve\u00eda tu rostro. El faro de Susana se debilit\u00f3, apenas alumbraba un metro. S\u00f3lo ve\u00eda la ceniza del cigarro consumirse. Me lleva la chingada, ning\u00fan pinche indio pasa por esta carretera o qu\u00e9. Ya c\u00e1lmate, toma. Saqu\u00e9 de la maleta lo que quedaba de tequila. Ch\u00fapale. Bebiste. No quiero joder m\u00e1s la situaci\u00f3n, pero tengo que sacarlo, antes de que te cayeras creo que tuve una visi\u00f3n, no s\u00e9, vi algo extra\u00f1o, como una bestia blanca. No pude ver tu rostro, pero s\u00e9 que me miraste, p\u00e1lido, helado. Olv\u00eddalo, tal vez lo alucin\u00e9. Cabr\u00f3n, te temblaba la voz, los labios, yo tambi\u00e9n vi algo. El faro de Susana se fundi\u00f3 y el motor se apag\u00f3 de golpe. <\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p class=\"p6\" style=\"text-align: center;\"><span class=\"s1\">3<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p class=\"p4\"><span class=\"s1\">Esta es una historia de terror. Lo es porque lo que nos sucedi\u00f3 no puede explicarse de otra manera. Las dos motos hab\u00edan muerto a la mitad de la noche. Yo me re\u00ed. Esto est\u00e1 de pel\u00edcula. Golpe\u00e9 la llanta de la moto. No me jodas que justo cuando decimos que vimos la misma mierda en el bosque se apaga la otra puta moto. Tiene que ser una broma. T\u00fa tambi\u00e9n te re\u00edste un poco, nervioso. \u00bfQu\u00e9 vamos a hacer? No lo s\u00e9, esperar, alguna de las dos tiene que prender. Escuchaste algo en los arbustos. Te inclinaste hacia m\u00ed. Calma, calma hombre, la mente es poderosa, seguro es un animal, nos est\u00e1n poniendo a prueba. Aqu\u00ed no hay nadie m\u00e1s que t\u00fa y yo pendejo. A tus putos dioses y sus pruebas me los paso por el culo cabr\u00f3n, esto es serio, estamos en la mierda. Mir\u00e9 el cielo. La luna comenzaba a salir. Toda la escena se ve\u00eda azul. Las motos. T\u00fa. Conf\u00eda en m\u00ed, ahorita prenden las dos, te lo prometo. Mejor nos hubi\u00e9ramos quedado en la playa g\u00fcey, odio el puto fr\u00edo y odio esta puta monta\u00f1a. Me acerqu\u00e9 a Susana, la acarici\u00e9, los objetos tienen alma, hay que hablarles, ellos saben cuando los necesitas. Prendi\u00f3. Re\u00edste y brincaste como idiota. Te acercaste a Ofelia. Prendi\u00f3. Casi lloraste de alegr\u00eda. Temblabas de fr\u00edo y emoci\u00f3n. Ahora s\u00ed r\u00e9zale a todos tus cabrones de colores para que nos salven. <\/span><\/p>\n<p class=\"p4\"><span class=\"s1\"> Quiz\u00e1s nuestro primer error fue avanzar sin destino. A veces el camino sub\u00eda, otras baja, otras iba recto. Regresar dej\u00f3 de ser una opci\u00f3n despu\u00e9s de las primeras dos horas. A cu\u00e1nta distancia est\u00e1bamos de un pueblo, si es que lo hab\u00eda, era incierto. Segu\u00edas delante de m\u00ed. El faro de Susana te alumbraba. Entonces sucedi\u00f3 algo que nunca olvidar\u00e9. Escuch\u00e9 susurros y sent\u00ed una lengua h\u00fameda en el cuello. Te grit\u00e9 pero la velocidad y los truenos que hab\u00edan regresado no te dejaron escuchar. En mi espejo, a lo lejos en el camino ondulado, vi a la figura humana. Primero estaba quieta y luego empez\u00f3 a correr hacia m\u00ed. Aceler\u00e9 por mi vida pero cada vez estaba m\u00e1s cerca. Era una anciana blanca, con toda la piel ca\u00edda y los dientes llenos de gusanos, una bruja. Mis gritos eran sollozos ahogados. T\u00fa no escuchabas. Cuando estuvo tan cerca como para rasgarme la espalda con sus u\u00f1as de cuervo muerto, desapareci\u00f3. <\/span><\/p>\n<p class=\"p4\"><span class=\"s1\"> Un d\u00eda eres joven y decides viajar al otro lado del mundo. En esa soledad llena de adrenalina el asombro se vuelve adictivo. Es una droga. Cuando la empiezas a conocer de cerca pocas cosas te sorprenden tanto como el \u00faltimo atardecer que viste, ese siempre es el mejor. Crees que ya lo haz visto todo, que no s\u00f3lo recorriste caminos sino que los abriste. Terminas por volverte un esc\u00e9ptico rid\u00edculo y no crees las cosas hasta que es demasiado tarde. Cerr\u00e9 los ojos. Ten\u00eda miedo pero segu\u00eda acelerando, a ciegas. T\u00fa no sab\u00edas nada, o s\u00ed, nunca lo sabr\u00e9, pero cuando abr\u00ed los ojos, la bruja estaba sentada detr\u00e1s de ti, encima de Ofelia, te abrazaba la cintura y era como si t\u00fa ni siquiera la sintieras. Me volte\u00f3 a ver. Llev\u00f3 su dedo esquel\u00e9tico envuelto con una piel podrida a esos labios que eran como heridas infectadas y reclam\u00f3 mi silencio. En ese momento te jal\u00f3 bruscamente hacia un lado de la carretera y ca\u00edste por un barranco junto con tu moto. <\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p class=\"p6\" style=\"text-align: center;\"><span class=\"s1\">4<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p class=\"p4\"><span class=\"s1\">Esta es una historia de terror. Una historia donde el horror se esconde entre la nieve. Se me detuvo el coraz\u00f3n. Fren\u00e9 junto a la marca que dej\u00f3 tu llanta. Susana volvi\u00f3 a ahogarse. No ve\u00eda nada. La luna ya no estaba. Te escuch\u00e9 gritar. Baj\u00e9 lentamente por el camino que abri\u00f3 tu ca\u00edda. Me acostumbr\u00e9 a la oscuridad. Al fr\u00edo. Distingu\u00ed tu maleta atorada en una rama, tu ropa por todos lados, una llanta de Ofelia, restos de sangre. Quer\u00eda llorar. Tom\u00e9 un tronco del suelo y lo acerqu\u00e9 a mi pecho. Quer\u00eda usarlo, no sab\u00eda contra qu\u00e9, ni c\u00f3mo, pero lo usar\u00eda. Quer\u00eda salvarte. <\/span><\/p>\n<p class=\"p4\"><span class=\"s1\"> En medio de la noche m\u00e1s obscura de mi vida te vi por \u00faltima vez. Eras una sombra negra. La bruja te hab\u00eda clavado las u\u00f1as en la pantorrilla. Te arrastraba a las fauces del bosque. Tus ojos verdes perd\u00edan su color conforme t\u00fa perd\u00edas esperanza. Le grit\u00e9. Los tumores de sus pies derret\u00edan la nieve del suelo. Me mir\u00f3 con sus p\u00e1rpados llenos de hongos. Corr\u00ed decidido. No sab\u00eda que har\u00eda al llegar a ti pero sab\u00eda que ten\u00eda que llegar, ten\u00eda que usar el tronco contra esa pesadilla grotesca, ten\u00eda que intentar algo. Cuando estuve cerca me mir\u00f3 con una sonrisa de arp\u00eda perversa y sopl\u00f3 en mi direcci\u00f3n con esas llagas verdes que deb\u00edan ser labios. Ese aire me atraves\u00f3 como una daga. Detuvo el tiempo. Paraliz\u00f3 mi coraz\u00f3n. No pod\u00eda respirar. Entonces sent\u00ed que algo pesado me cay\u00f3 encima y me tir\u00f3 al suelo golpeando mi cabeza contra una roca inmensa. <\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p class=\"p6\" style=\"text-align: center;\"><span class=\"s1\">5<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p class=\"p4\"><span class=\"s1\">La polic\u00eda me encontr\u00f3 al d\u00eda siguiente. Despert\u00e9 en un hospital de Tamil Nadu. Les pregunt\u00e9 desesperado por ti. Dijeron que sobreviv\u00ed porque las ramas de un pino me cayeron encima y conservaron el poco calor que ten\u00eda mi cuerpo. Tambi\u00e9n dijeron que los aldeanos juraron que llegu\u00e9 solo a Poombarai y me emborrach\u00e9 en una cantina. Dijeron que cuando lleg\u00f3 la noche no quise escuchar sus consejos y me fui en plena tormenta hacia un camino maldito lleno de animales salvajes. Dijeron que t\u00fa no existes o que al menos nunca te vieron. <\/span><\/p>\n<p class=\"p4\"><span class=\"s1\"> Esta es una historia de terror que se convirti\u00f3 en otra cosa cuando la prensa local declar\u00f3 que hab\u00eda sucedido un milagro en sus tierras. Un turista mexicano sobrevivi\u00f3 inconsciente a la peor tormenta de la historia despu\u00e9s de estrellar su moto contra un pino en medio de la nada. La gente dijo muchas cosas. Mi historia recorri\u00f3 todo el sur de la India. Pero nadie habl\u00f3 de ti ni de Ofelia. Nadie record\u00f3 a mi mejor amigo y lo que pasa cuando dos motos mueren a la mitad de la noche.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p class=\"p1\" style=\"text-align: right;\"><span class=\"s1\"><i>Goa, 2017<\/i><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Photography by\u00a0<a href=\"https:\/\/www.flickr.com\/photos\/rebeckaetc\/\">ecka's echo<\/a><\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Para Julio,\u00a0 caminante En 1999 manejar una moto hasta que se terminara la gasolina era un sue\u00f1o. La m\u00eda la encontr\u00e9 en un basurero al sur de la India. T\u00fa\u00a0 encontraste la tuya por partes en el taller de un musulm\u00e1n. Manej\u00e1bamos como si las motos fueran una extensi\u00f3n de nuestra libertad. 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