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	<title>Leonardo Guerrero, autor en ERRR MAGAZINE</title>
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		<title>El cuadro</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Leonardo Guerrero]]></dc:creator>
		<pubdate>Mon, 25 Aug 2025 16:16:18 +0000</pubdate>
				<category><![CDATA[Writing]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Nadie había querido restaurar el cuadro, el bisabuelo Pimentel había ocultado pistas sobre la herencia en ella. Antes de morir, la abuela Pilar dijo que debíamos quemar la pintura, estaba maldita. </p>
<p>La entrada <a href="https://errr-magazine.com/english/el-cuadro/">El cuadro</a> se publicó primero en <a href="https://errr-magazine.com/english">ERRR MAGAZINE</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>—¿De verdad sigues mirando ese pinche cuadro, Felipe?— pronunció Ana, con un dejo sórdido de molestia. </p>



<p>Bien sabíamos que las escrituras no aparecerían por arte de magia, pero valía la pena intentarlo. Ana preparó de comer. Yo solamente podía pensar en la polvorienta pintura. Ésta mostraba la fachada de la vieja casa Nebrija, antes del incendio que la devoró. Nadie había querido restaurar el cuadro, el bisabuelo Pimentel había ocultado pistas sobre la herencia en ella. Antes de morir, la abuela Pilar dijo que debíamos quemar la pintura, estaba maldita. </p>



<p>A las siete, Ana se largó con Rogelio, un tipejo de mal carácter. Yo tomé una siesta. A través de la ensoñación, escuché un ruido que me levantó, al mirar el techo en llamas corrí a la sala y tomé la pintura. Una cortina de humo denso se apoderó de la habitación con rapidez. Hasta entonces, había sido el sueño más vívido que había tenido— pensé, antes de quedarme dormido otra vez. </p>



<p>Al franquear la esquina de Recoleta, Ana advirtió la presencia de los bomberos y la policía afuera de su casa. Hacía tres horas, el fuego había reducido a ruinas la residencia. Después de haberle dado la noticia sobre su hermano, un bombero le entregó el cuadro, la única pertenencia salvada.&nbsp;</p>



<p>—Pilar tenía razón— dijo Ana, antes de enterrar el cuadro entre las cenizas.</p>



<p><a href="https://www.flickr.com/photos/188620639@N06/">Fotografía por Lucien Deré</a></p>
<div class="saboxplugin-wrap" itemtype="http://schema.org/Person" itemscope itemprop="author"><div class="saboxplugin-tab"><div class="saboxplugin-gravatar"><img decoding="async" src="https://errr-magazine.com/wp-content/uploads/2025/05/484416011_1181703690266771_7550435993173923798_n.jpg" width="100"  height="100" alt="" itemprop="image"></div><div class="saboxplugin-authorname"><a href="https://errr-magazine.com/english/author/leohguerrero/" class="vcard author" rel="author"><span class="fn">Leonardo Guerrero</span></a></div><div class="saboxplugin-desc"><div itemprop="description"><p>Escribo, bebo café y luego, si me da la gana, existo.</p>
</div></div><div class="saboxplugin-web"><a href="https://www.instagram.com/boyvert" target="_blank" >www.instagram.com/boyvert</a></div><div class="clearfix"></div></div></div><p>La entrada <a href="https://errr-magazine.com/english/el-cuadro/">El cuadro</a> se publicó primero en <a href="https://errr-magazine.com/english">ERRR MAGAZINE</a>.</p>
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		<title>Esa tarde</title>
		<link>https://errr-magazine.com/english/esa-tarde/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Leonardo Guerrero]]></dc:creator>
		<pubdate>Mon, 18 Aug 2025 18:05:31 +0000</pubdate>
				<category><![CDATA[Writing]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La radio del vecino musitaba, apenas, los primeros acordes de una canción de mariachi. No tardó en recitar la letra. Y esa tarde que dijiste que volvías, muy segura estaba yo que no vendrías.</p>
<p>La entrada <a href="https://errr-magazine.com/english/esa-tarde/">Esa tarde</a> se publicó primero en <a href="https://errr-magazine.com/english">ERRR MAGAZINE</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>La radio del vecino musitaba, apenas, los primeros acordes de una canción de mariachi. No tardó en recitar la letra.&nbsp;<em>Y esa tarde que dijiste que volvías, muy segura estaba yo que no vendrías</em>. Un llamado atronador en la lejanía, apagó la radio. Los escasos pájaros de las cinco, se asustaron. Yo bien conocía aquel sonido. Es curioso, ellos ignoran cosas que nosotros no y viceversa. Ellos huyen antes del despunte de un tsunami. Pero ambos, hombres y pájaros, estamos condicionados sonoramente. Nuestras dos especies dependen de las alarmas.&nbsp;</p>



<p>Como sea, no los culpo. Esta vez, los truenos aterrizaron lejos. Pero cuando caen cerca, aún me azuzan. Mi padre solía calcular la distancia del impacto. Tienes que contar los segundos transcurridos entre el sonido y el golpe del rayo, me decía.&nbsp;</p>



<p>Esa tarde, la brisa torrencial trajo el olor de tu casa. Efímero. Orégano trapeado con pino. Como si hubiese manado de la casa a la derecha. Imposible. A menos que yo me haya inventado todo. Que vives a kilómetros de mí. Que no eres mi vecino. Quizá es la forma que mi cabeza —trapeada con mi corazón— encontró para protegerme de tu silencio. Vamos, el instinto de supervivencia de toda la vida, Alejandro. No llamaste. Tampoco respondiste. Nada por la tarde. Menos de madrugada. ¿Para qué? Ya otro despertará con aquel olor, el orégano trapeado con pino le taponará la nariz. Y como no soy un ser alado, no atiendo a las alarmas, como no sé calcular golpes de rayo ni de mar, no&nbsp;hui&nbsp;sino hasta que la ola de tu amor ajeno sepultó los rescoldos de lo que sentía por ti.</p>



<p><a href="https://www.flickr.com/photos/161439985@N05/">Fotografía por Pavel Kalashnik</a></p>
<div class="saboxplugin-wrap" itemtype="http://schema.org/Person" itemscope itemprop="author"><div class="saboxplugin-tab"><div class="saboxplugin-gravatar"><img decoding="async" src="https://errr-magazine.com/wp-content/uploads/2025/05/484416011_1181703690266771_7550435993173923798_n.jpg" width="100"  height="100" alt="" itemprop="image"></div><div class="saboxplugin-authorname"><a href="https://errr-magazine.com/english/author/leohguerrero/" class="vcard author" rel="author"><span class="fn">Leonardo Guerrero</span></a></div><div class="saboxplugin-desc"><div itemprop="description"><p>Escribo, bebo café y luego, si me da la gana, existo.</p>
</div></div><div class="saboxplugin-web"><a href="https://www.instagram.com/boyvert" target="_blank" >www.instagram.com/boyvert</a></div><div class="clearfix"></div></div></div><p>La entrada <a href="https://errr-magazine.com/english/esa-tarde/">Esa tarde</a> se publicó primero en <a href="https://errr-magazine.com/english">ERRR MAGAZINE</a>.</p>
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		<title>¿Aceptas?</title>
		<link>https://errr-magazine.com/english/aceptas/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Leonardo Guerrero]]></dc:creator>
		<pubdate>Mon, 09 Jun 2025 20:14:59 +0000</pubdate>
				<category><![CDATA[Writing]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Una no termina casándose, exactamente, con el amor de su vida. Con la edad endurecemos, nos adecuamos a los tiempos de guerra y entonces, proferimos el, tan anhelado por todos, “acepto”.</p>
<p>La entrada <a href="https://errr-magazine.com/english/aceptas/">¿Aceptas?</a> se publicó primero en <a href="https://errr-magazine.com/english">ERRR MAGAZINE</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Por fin entiendo a los adultos. Una no termina casándose, exactamente, con el amor de su vida. Con la edad endurecemos, nos adecuamos a los tiempos de guerra y entonces, proferimos el, tan anhelado por todos, “acepto”. No buscamos casarnos con quien nos dé la casa de fantasía con el jardín y el golden retriever, ahora, preferimos a la persona capaz de saltar al fuego con nosotros, de sentarse con una a tomar una taza de té frente a la chimenea, de cimentar un futuro sólido.</p>



<p>Es probable que el amor de nuestra vida le esté hablando al oído a otra persona en este mismo punto, justo cuando hemos decidido dar el paseo definitivo —quizá,&nbsp;no el último— por el pasillo de la iglesia o del ayuntamiento.</p>



<p>Quisiéramos decirlo todo en un puño, a través de un altavoz, cantar el infortunio. Entonces, aparecen el cúmulo de “quizás si…” en la garganta, taponándola hasta el punto de asfixia, la urticaria en la espalda por la reacción alérgica al tul del vestido francés y las narices constipadas por el polen de las flores. Un cóctel de nervios y desmanes familiares.</p>



<p>En el fondo, todos en esta nave del edificio lo saben, es lo que toca, el paso consecuente, pero nadie quisiera estar en los zapatos de quien contrae matrimonio. Claro, si eres tan osada para preguntárselos, jamás persona alguna lo aceptará.</p>



<p>Luego, en el plan de ruta están las respectivas ceremonias, los votos, unos firmando papeles, otros, siendo atados con lazos de cuentas brillosas, recibiendo una lluvia de polvo de arroz, las fiestas, fastuosas, elegantemente diminutas, confeti y alcohol en demasía.</p>



<p>Aunque, cabe la ínfima posibilidad de que esto sea lo que decidí repetirme de camino al altar, todo por no haber podido casarme con el amor de mi vida. Decidan ustedes.</p>
<div class="saboxplugin-wrap" itemtype="http://schema.org/Person" itemscope itemprop="author"><div class="saboxplugin-tab"><div class="saboxplugin-gravatar"><img decoding="async" src="https://errr-magazine.com/wp-content/uploads/2025/05/484416011_1181703690266771_7550435993173923798_n.jpg" width="100"  height="100" alt="" itemprop="image"></div><div class="saboxplugin-authorname"><a href="https://errr-magazine.com/english/author/leohguerrero/" class="vcard author" rel="author"><span class="fn">Leonardo Guerrero</span></a></div><div class="saboxplugin-desc"><div itemprop="description"><p>Escribo, bebo café y luego, si me da la gana, existo.</p>
</div></div><div class="saboxplugin-web"><a href="https://www.instagram.com/boyvert" target="_blank" >www.instagram.com/boyvert</a></div><div class="clearfix"></div></div></div><p>La entrada <a href="https://errr-magazine.com/english/aceptas/">¿Aceptas?</a> se publicó primero en <a href="https://errr-magazine.com/english">ERRR MAGAZINE</a>.</p>
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		<title>Ignoto</title>
		<link>https://errr-magazine.com/english/ignoto/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Leonardo Guerrero]]></dc:creator>
		<pubdate>Tue, 03 Jun 2025 13:54:53 +0000</pubdate>
				<category><![CDATA[Writing]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Me pregunto, ¿cómo es que Feliciano escapó y un desconocido pudo penetrar en mi casa?</p>
<p>La entrada <a href="https://errr-magazine.com/english/ignoto/">Ignoto</a> se publicó primero en <a href="https://errr-magazine.com/english">ERRR MAGAZINE</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Una niña con falda de astromelias me condujo hasta el casco de la hacienda. Aun en el ruinoso y deplorable estado de las cosas, el exterior de la casa me era familiar. Los caballos amarrados a los pilares del patio interior, miraban hacia el suelo, vencidos. Corrí hacia uno de ellos, el más blanco y grande. Al intentar afianzar sus amarras, la niña haló de mi manga.&nbsp;</p>



<p>—No fue hecho para eso. Tú lo sabías.</p>



<p>—Tengo qué, Lituania.&nbsp;</p>



<p>Empleando todas mis fuerzas, até las cuerdas del caballo del alba.&nbsp;</p>



<p>Desperté rodeado por la penumbra. Feliciano se había ido. La ventana estaba abierta, su tazón de comida, lleno. Mi desnudo amante fumaba recargado contra la pared, inmutable. Su cuerpo estaba ahí, era posible constatarlo en lo palpable de la realidad, mas su consciencia se disipó. Al volver, me miró como los caballos, extrañado él también. Su profundidad me asustó, entonces adopté la posición fetal, abrazando mis piernas, recargando mi barbilla sobre las rodillas. Le di leves caladas al cigarro que Rinaldo, como dijo llamarse, me ofrecía solícito. Me pregunto, ¿cómo es que Feliciano escapó y un desconocido pudo penetrar en mi casa?</p>



<p><a href="https://www.instagram.com/abelibanezg/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Fotografía por Abel Ibáñez G.</a></p>
<div class="saboxplugin-wrap" itemtype="http://schema.org/Person" itemscope itemprop="author"><div class="saboxplugin-tab"><div class="saboxplugin-gravatar"><img decoding="async" src="https://errr-magazine.com/wp-content/uploads/2025/05/484416011_1181703690266771_7550435993173923798_n.jpg" width="100"  height="100" alt="" itemprop="image"></div><div class="saboxplugin-authorname"><a href="https://errr-magazine.com/english/author/leohguerrero/" class="vcard author" rel="author"><span class="fn">Leonardo Guerrero</span></a></div><div class="saboxplugin-desc"><div itemprop="description"><p>Escribo, bebo café y luego, si me da la gana, existo.</p>
</div></div><div class="saboxplugin-web"><a href="https://www.instagram.com/boyvert" target="_blank" >www.instagram.com/boyvert</a></div><div class="clearfix"></div></div></div><p>La entrada <a href="https://errr-magazine.com/english/ignoto/">Ignoto</a> se publicó primero en <a href="https://errr-magazine.com/english">ERRR MAGAZINE</a>.</p>
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		<title>Río oculto</title>
		<link>https://errr-magazine.com/english/rio-oculto/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Leonardo Guerrero]]></dc:creator>
		<pubdate>Mon, 05 May 2025 20:45:18 +0000</pubdate>
				<category><![CDATA[Writing]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Sucedió un doce de diciembre, en nuestros cumpleaños. Al poner la cafetera, pensé en que desearía poseer la tranquilidad de mis gatos. Podría caer una bomba en la casa del vecino y ellos jamás despertarían de su siesta. </p>
<p>La entrada <a href="https://errr-magazine.com/english/rio-oculto/">Río oculto</a> se publicó primero en <a href="https://errr-magazine.com/english">ERRR MAGAZINE</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Sucedió un doce de diciembre, en nuestros cumpleaños. Al poner la cafetera, pensé en que desearía poseer la tranquilidad de mis gatos. Podría caer una bomba en la casa del vecino y ellos jamás despertarían de su siesta.&nbsp;</p>



<p>Los tres felinos dormían en la intemperie, mientras los demás animales se alteraban por los atronadores fuegos artificiales imprimiéndose sobre el cielo. La alarma de la cafetera me regresó a la realidad, serví el café en la taza y salí al jardín. Los cohetes también atemorizaban a las aves, quienes circundaban el cielo de mi casa, en una suerte de ritual. Iban a dar las dos, cuando la virgen descendió del cuadro, avanzó hacia donde me encontraba, tomó mi cabeza entre sus manos y susurró:</p>



<p>—De cualquier forma, se avecina una guerra nuclear.</p>



<p>Yo la miré enternecido. Ella regresó a su sitio, colocando sus manos muy juntas, igual que antes. Di un sorbo a mi café y más que nunca, anhelé ser un gato, su estado imperturbable se antoja eterno.&nbsp;</p>



<p><a href="https://www.instagram.com/abelibanezg/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Fotografía por Abel Ibáñez G. </a></p>
<div class="saboxplugin-wrap" itemtype="http://schema.org/Person" itemscope itemprop="author"><div class="saboxplugin-tab"><div class="saboxplugin-gravatar"><img decoding="async" src="https://errr-magazine.com/wp-content/uploads/2025/05/484416011_1181703690266771_7550435993173923798_n.jpg" width="100"  height="100" alt="" itemprop="image"></div><div class="saboxplugin-authorname"><a href="https://errr-magazine.com/english/author/leohguerrero/" class="vcard author" rel="author"><span class="fn">Leonardo Guerrero</span></a></div><div class="saboxplugin-desc"><div itemprop="description"><p>Escribo, bebo café y luego, si me da la gana, existo.</p>
</div></div><div class="saboxplugin-web"><a href="https://www.instagram.com/boyvert" target="_blank" >www.instagram.com/boyvert</a></div><div class="clearfix"></div></div></div><p>La entrada <a href="https://errr-magazine.com/english/rio-oculto/">Río oculto</a> se publicó primero en <a href="https://errr-magazine.com/english">ERRR MAGAZINE</a>.</p>
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