Ella leé

8 febrero, 2021

Sola y en silencio repasa uno a uno los versos del que escribe.

 

Presta atención a los detalles y recorre las imágenes con intriga.

 

Se apropia de la metáfora de la lluvia y descansa en la sílaba tónica que rima con olvido.

 

Pasa por alto las tildes olvidadas y se detiene en las sombras de los tiempos verbales, en los pretéritos que la ubican en un pasado inmediato, en la despedida reciente con beso en la frente.

 

Deshoja los puntos suspensivos del final y se ilusiona con la página en blanco que la oculta para siempre.

 

«Estoy en lo que no dice»

Fotografía por Cleo Thomasson

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