El tiempo en pantalla de su celular esta semana fue de 24 horas por día

Duré años esperando en la acera afuera de mi casa: un mensaje tuyo o una publicación de Tumblr con mi nombre, un tuit con indirecta y un «te quiero» en acróstico, quizás un visto en mis Instagram Storys, pero por años recibí silencio.

Luego, llegó el invierno donde tus recuerdos murieron bajo las lluvias y el hielo, en el verano se murió el cactus que me diste para salvar hace 5 años, quizás como señal o quizás sólo producto del calentamiento global. Todos los días me sentaba en la acera a esperar tu mensaje con un «te extraño», pero me llegaron miles de contactos nuevos que no sabían guardar silencio frente a tu ausencia.

Ahora estoy esperando en una acera diferente, ya no la conoces ni conocerás, el otro día a media noche había un mensaje tuyo, pero lo habías eliminado, fue a las 2 de la mañana, quizás era una confesión de ebria o un insulto, quizás sólo querías saber el nombre de alguna de las 2.728 películas que nos vimos juntos, quizás era el mensaje que nos salvara de este desperdicio de espera.

Me desperté al día siguiente y encontré que me habías bloqueado de todas las redes sociales, supongo que no necesito más señales sobre nuestro final.

Fotografía: Dima Semenovykh