El día que el Grunge se quedó sin Mia Zapata

Soy muy fan de los programas policiales. Archivos Forenses y Crímenes Imperfectos, dos de mis transmisiones favoritas, funcionan como una especie de bagaje científico  (es muy interesante saber cómo se usa la ciencia para descifrar pistas y encontrar culpables), y como un lugar en el que el morbo encuentra un alivio, algo así como rascarte un piquete de mosco.

Hace un par de años, entre el vaivén de historias y temas que puedes encontrar en estos programas, hubo un caso que no pasó directamente a la papelera de reciclaje de mi memoria. Se trataba de un episodio de Crímenes Imperfectos que abordaba la resolución del asesinato de una cantante de grunge de los años 90 de nombre Mia Zapata.

Como si se tratará de una especie de deuda con un personaje del que nunca había oído hablar ni había visto, decidí saber más de esta joven que formaba parte de la escena musical de los 90’s en Estados Unidos.

En mi profunda ignorancia sobre historia y contextos socio culturales alrededor de la música, trate de encontrar alguna punta del estambre que me llevara a conocer más de la vida de esta chica además de la semblanza que ya había visto en aquel episodio televisivo como la víctima de un ominoso acto. Lo primero que hice fue googlear su nombre y me traslade directamente a imágenes. Confirme que era una chica rubia, de ojos verdes, pelos parados, oversized t-shirts y rasgos andróginos, una nenita muy linda. Después me puse a ver algunos videos en YouTube de los performances de la banda. Desde aquel día y de vez en cuando, pongo en la radio mientras conduzco alguna rola de la banda: All it dies anyway mi canción favorita.

¿Pero quién es Mia Zapata?

Según Wikipedia Mia Zapata nació en Louisville, Kentucky en 1965. Era estudiante de artes liberales en el Antioch College, Ohio. En 1986, junto con un grupo de amigos (ella como compositora y voz líder) fundó la banda de punk/grunge “The Gits”.  En 1989 la banda se trasladó a Seattle, cuna del movimiento musical que vio nacer a agrupaciones como Nirvana, Soundgarden, Pearl Jam y Alice in Chains.

Como mencione en líneas previas, en mi profunda ignorancia sobre movimientos musicales trato de entender un poco el contexto social e histórico de los años 90’s en Estados Unidos y como este se vincula con esta jovencita rockera, tal vez solo en mi afán personal de rendirle un tributo que nadie me pidió o como una fantasía personal de la heroína femenina en medio del Establishment que le andaba jodiendo la vida a la variada juventud.

Así pues las tensiones ideológicas entre el bloque comunista y bloque capitalista llegaron a un declive con la caída del muro de Berlín (1989) y con la desintegración de la Unión Soviética (1991). La adicción a la heroína combinaba con el humor juvenil de melancolía y depresión. El gobierno Republicano encabezado por Ronald Reagan intentaba ratificar  a Estados Unidos como la única, victoriosa e incontestada superpotencia económica. Sin embargo ciudades como Detroit entraron en decadencia debido a relocalización de la industria manufacturera.

Puedo entonces imaginar un país desbordado por sostener y alimentar el miedo al comunista malo que come niños de noche o peor aún, al bolchevique expropia bienes y quita libertades. Cualquier ideal socialista que manoseara la tan sagrada ideología de la meritocracia era motivo de desdén desde el aparato gubernamental y desde una sociedad dispuesta a acumular capital. Todo esto claro, en un país de migrantes, minorías, segregación, préstamos universitarios impagables y extrema competitividad. Sin duda alguna posiciones sumamente complicadas para muchos jóvenes que buscaron en la música lugares de alivio y encuentro.

There are these things I want the most.

But they are usually one step furthest from my reach

Oh, but they always stand close enough

To take me to the next fuckin drink

-PRECIOUS BLOOD, THE GITS-

 

Los 70´s y 80´s habían dejado una ola de sonidos Funk y New Age empalagosos con el que muchos jóvenes no se sentían identificados (a la par se estaba gestando también la escena hip-hop desde la marginalidad, la pobreza, la violencia y el racismo). Hay por ahí un documental llamado 1991: The Year That Punk Broke que es una revisión detallada del sentimiento de la época.

Sin afán de pretensión, pues mis conocimientos epistemológicos del rock son muy limitados,  trato solo de imaginar el contexto social de aquellos años y como muchos jóvenes se insertaron en esa nueva ola grunge, pero sobre todo y aunado a la condiciones de la época, como algunas chicas intentaron domar el escenario rockero tradicionalmente reservado para hombres. No olvidemos que Courtney Love  intentó hacer un buen papel pero claro, esa empecinada misógina la acusó de prostituta, escaladora, rampante, imitadora y hasta asesina, como si Kurt Cobain no hubiera sido un caldero de problemas.

Volviendo al meollo del asunto. The Gits era una de las tantas bandas que intentaban hacerse un espacio en la industrial musical y mientras las voces que atraían a miles de jóvenes a los foros grunge eran masculinas, The Gits estaba liderado por la potencia de Mia Zapata.

No hay que ser un experto musical para caer en cuenta que la historia de las grandes bandas de rock, intérpretes, productores y disqueras que han marcado a varias a generaciones y que han transformado la visión cultural de millones de personas, ha sido escrita (y por favor no me vayan a linchar) desde la hegemonía masculina, heterosexual y blanca; sí, sí luego hablamos de Freddie Mercury, Madonna, Elton John, Prince y demás, pero por ahora es importante visualizar como una chica de veintitantos años estaba encausada en ocupar un dignísimo lugar en la escena musical de Seattle en los años 90. Repitamos de nuevo: ocupar un lugar en una escena primordialmente masculina. No estoy muy segura o más bien desconozco si el gremio grunchero era en ese entonces consciente sobre temas de género, aunque Kurt Cobain hizo respetables  pronunciamientos por los derechos de lo homosexuales, minorías (esa palabra me cuesta), mujeres y en contra de comportamientos machistas y homofóbicos.

Mia Zapata era aquella chica de pelos parados y voz potente que había escogido el lado del performance y no del espectador, y es que seamos honestos, si las mujeres tienen un papel relevante es la historia del rock es muchas veces por groupies, “musas” o novias y esposas tolerantes a los desmadres de sus parejas intérpretes. Sin olvidar por supuesto que muchas de esas chicas que se acercaban con devoción a sus ídolos musicales eran abusadas sexual, física y emocionalmente; y como si se tratase de algún tipo de compensación alguna que otra rola se les era dedicada (no pos guau).

Mia Zapata pintaba para ser la reina del escenario y todo lo que eso significaba en ese momento histórico. Pero solo pintaba, por que la madrugada del 7 de julio de 1993 en Capitol Hill [barrio conocido por el flujo de drogas] al regresar a su casa de un bar en el que festejaba su más reciente gira, un tipo la asaltó, violó y asesinó a golpes. Tenía 27 años y le quitaron todo, todito. Nos quitaron [a todos] del medallero olímpico del rock a una gran representante femenina.

Cuando llegaron los paramédicos a auxiliarla acaba de expirar, no tenía más de unos minutos de haber fallecido.

El asesinato de Mia Zapata impactó severamente a la comunidad y muchas agrupaciones del círculo del rock de Seattle se unieron, no solo con fondos para pagar detectives privados y hallar al culpable, sino también con la formación de organizaciones como Home Alive que se centró en la discusión de la violencia en la comunidad, así como en la necesidad de saber defensa personal para garantizar el regreso a casa con vida, principalmente de mujeres.

En la incipiente retórica de igualitarismo (como he mencionado antes) habrá quien mencione que los hombres también son víctimas del crimen. Habrá quien diga que la violencia también nos quitó a Tupac Shakur, Notorius B.I.G, John Lennon o Dimebag Darrell guitarrista de Pantera. El homicidio de Tupac sigue siendo un misterio, pero se presume que su muerte está orquestada desde el estado o que fue un ajuste de cuentas del hampa. Mismo sucede con Notorius B.I.G al suponer que su muerte es también un saldo de mafias. Lennon y Dimebag fueron abatidos a tiros por dos alienados fans.

Mia Zapata fue privada de la vida por caminar sola a casa… que forma tan insípida de morir…

El tipo que la asesinó no sabía nada de ella, no la conocía, no se debían nada. El error de Mia no fueron conductas criminales, no fue disidencia, no fue activismo, ni siquiera ser una dura del rock, fue tomar la decisión de regresar a casa por la madrugada (suspiro). No tengo nada más que decir al respecto.

El crimen de Mia Zapata quedó impune por casi 20 años hasta que, en el año de 2002, y con el avance de la ciencia forense, un remanente de saliva que quedó en el cuerpo de la cantante coincidió con el perfil de ADN de un criminal con un largo historial delictivo de nombre Jesús Mezquía. Mezquía fue aprehendido, procesado y condenado a 36 años de prisión por asesinato y violación de la artista en 2004.

No puedo decir que hubo justicia y que ahora el tipo se va a pudrir en la cárcel, por que lo justo hubiera sido que Mia Zapata, Kurt Cobain, Eddie Vedder, Layne Staley etc. Se hubieran echado un quien vive sobre el escenario. Habría sido justo que cada uno decidiera sobre su vida, de cómo vivirla y cuando quitársela. Pero a Zapata le quitaron cualquier decisión sobre su mente y cuerpo.

Mía Zapata debería ser mucho más que la protagonista de un morboso episodio de un programa policiaco. Las mujeres tenemos que dejar de ser las protagonistas constantes de la nota roja.

¡ZAPATA VIVE!

Fotografía por TolikTolik TolikTolik

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Soy Diseñadora Industrial, pero desde hace 9 años me dedico a la museografía principalmente de exhibiciones de ciencia o historia, así que hoy por hoy me hago llamar museográfa. También imparto clases de Diseño en la UAM-Cuajimalpa. Tengo diversos intentos de proyectos de difusión del diseño como herramienta de cambio, así que pues seguimos trabajando. Soy mamá de una niña de 2 años y bueno esa es una labor muy grande, creo que lo bonito de mi maternidad es que no lo veo como una obligación (claramente es mucha resposabilidad) sino como un lugar de encuentro que funciona en distintas dimensiones para mí espíritu.