El castillo de las (des)ilusiones

I

 

Existió una burbuja que entre más promesas vacías y palabras al aire decias, se hacía más grande. Un día explotó. Una sonrisa diferente, interés en otras cosas y desinterés en mí, la forma en la que se envió un mensaje a distintas personas y el modo en el que se miraba a otras me hizo preguntarme ¿qué hago yo aquí? Y mientras el tiempo pasa y los días a veces grises y otros azules continúan, nos situamos en el hoy: el día en el que decidí que ya no creería en un futuro que ya no existe, todo se rompió. 

 

II

 

¿Por qué seguir fingiendo que me amas?

Pensé que pensabas que cuando la vida te pone en el camino a alguien que está loca y completamente enamorada de ti, debías luchar por eso y jamas rendirte. ¿Este es tu modo de luchar? Las palabras al aire siguen y siguen, yo ya no creo más. ¿Será que vale la pena aferrarse? No le encuentro ningún sentido a seguir sufriendo, es solo que me he acostumbrado a despertar y pensar en ti, en ti y en mí, en mí y en ti, en nosotros. Me alimento del recuerdo del pasado ¿Cuándo será mañana?

 

III

 

Vivíamos en el castillo de las (des)ilusiones, todo permanecerá igual. A mi no me gusta más este lugar, el lugar que nos coloca en la disposición que más detesto: la espera. Estos últimos meses me he dedicado a esperar. Esperar un mensaje tuyo, esperar a que me llames, esperar para volver a verte, esperar a que el sufrimiento se disipe y solo quede la felicidad que siento al pensarnos. ¿Y si ya no quiero esperar? Sí, nos arrepentiremos y estaremos tristes por un tiempo. Honestamente prefiero eso que seguir teniendo las dudas y heridas de tu amor.

 

Fotografía por TolikTolik TolikTolik

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