Desenredale el cabello

Despiertas en medio de un sueño que no lograrás recordar jamás y ella aún descansa en ese cuarto donde aprendió todo a la mala.

Siempre ha dormido sola; cualquier movimiento tuyo basta para despertarla.

-¿Ya viste?-te pregunta-Hay suficiente espacio en mis cajones para todo tu equipaje.

La jalas hacia ti, su cuerpo no es pequeño pero te deja manejarlo. Ella nunca había besado de esa forma, te permite darte cuenta. Sus prendas no la envuelven, es fácil llegar a donde quieres. Te muestra la entrada, haces que sienta la salida. Su respiración cambia de tono y con tus labios cubres los suyos haciendo tuyo el sonido que emite. Con ese movimiento tan propio que le enreda el cabello, la luz del sol saliendo te permite ver su rostro, su cambio y por primera vez su alma y su cuerpo piden lo mismo.

Fotografía: Liszt Chang

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