De la palabra

Un síntoma no es más que una palabra amordazada.
-Isidoro Vegh

La cosmogonía no es más que la pericia literaria de un Dios virtuoso pero inconsciente. La primera de sus obras fue titulada modestamente “El universo: Único y total poema del cosmos”. Más tarde publicó una antología ultra erudita titulada “Multi-versos” que marcó un hito insoslayable en el estilo literario teosquético. No obstante, en la segunda obra, el autor se deslindó de su Universo (vieja costumbre Divina) so pretexto de su inexactitud. Alegó que en “El universo” no había podido decir nada de lo que originalmente se había propuesto y que, para “Multi-versos” se valió de esa imposibilidad usando la misma taxonomía, pero esta vez como una suerte de aproximación al Significado por eliminación de significantes, en otras palabras, necesitó expresiones inexactas para designar algo exactamente.

Cuando se le preguntó sobre la existencia de universales lingüísticos, Dios guardó un silencio Eterno, lo que le valió serias acusaciones por parte de la crítica: ¡Dios es relativo!

En venganza, el Señor mandó a todos al infierno, no sin antes llenarles la azotea de langostas y bolas de fuego.

Fotografía: ourutopia

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