Cómo un león

9 septiembre, 2018

Quedamos, para follar. 

Empezabas hablándome de temas, 

terminábamos en la cama. 

Y, digo “terminábamos”, porque así era conmigo, con ella, con otras. 

Me mirabas diferente, 

cómo un león a su filete. 

Me besabas la espalda, 

me tomabas de las caderas, 

Me susurrabas al oído, 

tu respiración agitada, excitada. 

Terminábamos de follar, 

y te recostabas, me tocabas las piernas, articulabas palabras, bebías agua, y volvíamos a hablar de temas cualquiera. 

Mi cabeza pensaba, una vez más.

Mi corazón deseaba que dejara de ser sólo follar. 

Ojalá tus caricias y tus besos en la espalda hubieran sido sólo para mí. Y no para ella… ellas. 

Me alejé pensando que me buscarías, aunque sólo fuese para follar, y yo fallar cayendo en ti, otra vez. 

Pero no fue así. El mismo disco, la misma comida, las mismas palabras, el mismo tiempo. 

Con ella. 

Con ellas. 

Fotografía: Cristina Rizzi Guelfi