Códigos difíciles de descifrar

Nunca va a existir un ‘tú y yo’ en la vida real, por eso nuestro «noviazgo» por WhatsApp sigue vigente. Es un milagro que nos mandemos mensajes, aunque sean siete al año; nunca audios, ya que eso no nos lo permitimos, para no extrañarnos más. Unas personas me han dicho lo que sientes por mí y otras personas te han dicho lo que yo siento por ti, pero nunca nos hemos dicho que nos gustamos, sólo lo recreamos con códigos muy extraños que el otro nunca va a entender y, a veces, ni nosotros mismos lo entendemos. Hemos pasado un buen tiempo alejados, aunque, en realidad, deseamos vernos todos los días. Tuvimos esos años de diversión y de pláticas de nueve horas con mucho alcohol, cigarros y marihuana. Lo disfrutamos. Pero, llegamos a aburrirnos, ya que ninguno de los dos tomó la decisión de decir lo que en realidad sentíamos. Aunque nos moríamos de ganas de dejar caer esos vasos al suelo, quitarnos esos cigarros de las bocas y besarnos apasionadamente con un desenfreno que sólo el jazz comprendería.

En la sección ‘Nombre’ de WhatsApp elegí poner: «Find me, i’m beside you» en honor a André Aciman y Nick Cave, ya que en realidad quiero que me encuentres y te des cuenta que estoy a tu lado, aunque físicamente no esté ahí. Quiero que hagas todo el esfuerzo posible de encontrarme en lo que te rodea. Quiero que recuerdes nuestras conversaciones y sepas qué es lo que me puede llegar a describir: la forma de una nube, el sabor de un café, una canción, el diseño de alguna tela de La Parisina, una película… agradecería que siguieras haciendo esto si llego a morir antes que tú.

En la sección ‘Info’ de WhatsApp elegí poner «Sólo llamadas interesantes», ya que sabes muy bien que no tolero lo común y banal; quiero que me sorprendas, aunque sea una historia ficticia. No puedo poner: «Disponible», porque no estoy a merced de los demás, incluyéndote a ti. «Ocupado», nunca estoy ocupada al cien porciento. «En la escuela», la última vez que estuve en un salón de clases fue en el 2012. «En el cine», por medidas de seguridad no pondría lo que estoy haciendo exactamente. «Batería baja», nunca traigo batería baja por cualquier cosa. «No puedo hablar, solo WhatsApp», si puedo hablar, sólo que no quiero, pero eso ya lo sabemos, no es necesario reafirmarlo. «En una reunión», no tengo reuniones y menos por la pandemia. «En el gimnasio», no me interesa poner esta información y a los demás tampoco les interesa. «Estoy durmiendo», es obvio que voy a dormir, pero anunciarlo es irrelevante y, por último: «Solo llamadas de emergencia»; afortunadamente no vivo en zona de guerra, así que si puedo hablar, eso no significa que vaya a contestar tu llamada.

En la sección ‘Estados’ de WhatsApp siempre me divierte lo que publicas. Sigues siendo el niño raro que conocí hace muchos años, me agrada que sigas siendo fiel a tu infancia, pero que lo lleves de la mano con tu inteligencia de adulto. Obviamente no entiendo del todo lo que publicas ya que no tenemos los mismos gustos, pero me divierte saber que lo haces sólo para provocarme. Sé que anhelas que ponga una foto mía, ya que extrañas verme, pero no lo hago porque me da pena y porque quiero que sigas preguntándote como luzco en la actualidad. Yo trato de no ver tu foto de contacto para no extrañarte más y menos quiero ver esa foto donde estás con tu novia.

No sé si algún día seremos honestos. Ojalá pasara, pero no sé si sea algo bueno o malo, lo sabremos en ese instante. Mientras seguiremos mandándonos estos códigos difíciles de descifrar, demostrándonos que estamos desperdiciando años de felicidad.

Fotografía por Normen Gadiel.

close

¡Suscríbete a nuestro newsletter!

Recibe en tu correo una selección del contenido semanal, invitaciones, convocatorias, noticias, descuentos y promociones.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *