Cicatrices visibles

Cicatrices visibles.

Carne y hueso, su cuerpo estaba hecho de carne y hueso. Más resistente que el yeso, menos fuerte que el acero.

Sin embargo, yo lo tocaba y podía jurar que estaba hecho de cristal, de papel o quizás de viento que se colaba entre mis dedos pudiendo desaparecer al más mínimo esfuerzo.

Y lo abrazaba, lo abrazaba tan fuerte y a la vez tan cuidadosamente. Queriendo que durara un poco más entre mis brazos, queriendo que durara una eternidad.

Fue así como descubrí que la verdadera fragilidad se hallaba en mi alma, sabiendo que sería lo único que se rompería si algo le pasaba.

Fotografía por Alberto Polo Iañez.

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