Cartero

Charles Bukoswki, escritor eminentemente autobiográfico, nos cuenta en esta obra otro fragmento de su alter ego Chinaski. En «Cartero» describe los doce años en que estuvo empleado en una sórdida oficina de correos de Los Ángeles. El libro termina cuando Chinaski/Bukowski abandona la miserable seguridad de su empleo, a los 49 años, para dedicarse exclusivamente a escribir. Y escribe Cartero, su primera novela.

Autor: Charles Bukowski
Año:
1971

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Sección: Libros

Lo que no mata no sirve para nada. El lobo que no se come al cordero no entiende su naturaleza de lobo. El cordero que no se deja comer no entiende tampoco su naturaleza de cordero. A Darío Bracho no le gustan los lobos ni los corderos porque no sabe si irle a unos u otros. Lo que sí sabe es que el le gusta el vino tinto y el chocolate. También le gusta el cine, el viejo, el de Antonioni y Bergman aunque sabe perfecto que ya nadie ve esas películas. Nació en la Ciudad de México cerca de Tlatelolco. Tlatelolco le gusta mucho y cada vez que truena con alguien va a emborracharse a las calles de la colonia Guerrero pensando en Saúl Hernández de Caifanes. Sí él, salió, porque uno no va a salir. Leyó a Rulfo y le gusta. Leyó a Octavio Paz y no le gusta. Le gusta Facundo Cabral y las muchachas en abril. También, por su puesto, la María en el trigal. Sabe que “La estaca” es una canción española y que hay que sacarla para liberar el coche. Con eso basta. Podría cumplir, cincuenta años, qué más da, como el personaje del poema “Límites” de Borges. Podría salir con cualquiera. Es trovador y licenciado. Le gusta romper piñatas.

4 comentarios

  1. Fue mi primer Bukowski. Visto en perspectiva, el culto a su figura me parece efecto de su mitología más que de su escritura (que no es mala, pero tampoco sobresaliente). No lo volvería a leer, mucho menos después de conocer a dipsómanos con una obra mucho más potente —desde el aspecto literario— como Malcolm Lowry o Charles Baudelaire.

  2. Rosie Alba

    El libro es divertidísimo. Lo leí en una tarde. Me convertí en esa loca en una cafetería que se ríe de su libro. Las oraciones son cortas y agudas. El protagonista no tiene respeto por nada. Es un pinche mujeriego, pero aún así me encanta.

  3. Cecilia Montero

    Disfruté este libro más de lo que esperaba y, de alguna manera, ¡más de lo que creo que debería!

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