Ahora que no estás

22 septiembre, 2021

No ha pasado ni un solo día sin que me acuerde de ti, sin que te extrañe.

Extraño verte en el trabajo, que me des dulces por la ventana. Desde que ya no estás la clausuré, ya no se abre.

Extraño pasar y verte trabajando, y como de lejos me mandabas besos.

Extraño regresar juntos del trabajo y estar en la casa platicando.

Extraño cocinarte.

Extraño despertar y leer tus mensajes de buenos días.

Extraño tomarte de la mano y tus besos en mi frente.

Extraño ir contigo al mercado.

Extraño alimentar a los perritos de la calle. Héctor y Max también te extrañan.

Extraño pasar los domingos viendo películas contigo.

Extraño acompañarte a cortarte el cabello.

Extraño a mis gatos.

Extraño estar contigo.

Extraño la vida juntos.

Te extraño mucho.

Siempre que veo algo de Star Wars tengo el impulso de querer comprarlo. Cuando voy a comprar ropa siempre me acerco a las playeras y busco una que tal vez te gustaría, pero no la compro.

Cuando pasan Scarface en la tele, siempre deseo que estuvieras ahí viéndola conmigo.

Ahora soy yo la que le da de comer a los gatos de la planta, ya hasta les puse nombre.

Todavía hay gente que me pregunta por ti. Don Benito siempre me pide que te mande saludos.

He visto algunas veces a tu amigo Michel, todavía me saluda. Creo que ahora es mi amigo también.

Me acuerdo de ti cuando escucho ¡Qué bonito! de Rosario, recuerdo que me dijiste que era la canción favorita de tu papá.

Cuando veo el Hobbit  me acuerdo de que La Batalla de los Cinco Ejércitos era tu película  favorita, y pensándolo bien, la mía también, solo que nunca te lo dije.

Si escucho Kung Fu Fighting me hace pensar en Ciudad de Dios y en cómo podíamos ver y ver esa película.

A veces veo Libertalia, solo para saber qué hay de nuevo, y cuando lo veo me pregunto si tú todavía lo haces. Y me acuerdo como decías que flipabas de alegría.

Ya no he cocinado arroz con leche. Ya casi no como dulces.

Empecé a ver The Mandalorian, estoy segura que te hubiera gustado. Ya están las dos ultimas temporadas de Lucifer en Netflix, pero no quiero verlas, era algo muy nuestro, se que no sería lo mismo sin ti.

Ya casi no escucho Zoé, porque me hace recordarte.

Recuerdo que siempre me decías que cuando viniera Interpol a México me llevarías a verlos. ¿Adivina qué? Van a venir en mayo, pero como ya no estás, solo compre un boleto.

Quiero que sepas que cuando salió la preventa para el concierto de  Rammstein sí compré boletos, iban a ser tu regalo de cumpleaños, solo que quería que fueran sorpresa, me costó mucho trabajo conseguirlos y también que no te dieras cuenta. Ahora tendré que invitar a alguien más.

Cuando me pasa algo en el trabajo ya no tengo a quién contarle. Tú eras mi apoyo.

Desde que ya no estás no he visto los Simpson, no puedo. Me causa mucho sentimiento. También desde que ya no estás lloro a diario, cada vez un poquito menos.

Me haces falta para todo.

Pero a pesar de todo, este tiempo lejos me ha servido para darme cuenta de que ahora que no estás, aunque tengo un vacío enorme en el corazón,  ya no te quiero de vuelta.

¿Mi diablillo escucha a Barrence Eugene Carter?

22 septiembre, 2021

I’m gonna love you
just a little more, baby
–Barry White

Si un dilema te alejó de mi cama

cuando aún te quiero acurrucada a mi lado,

¿por qué no debo llamarte?

Ocurre tengo un diablito íntimo

que marca límites

                                    los tuyos

                                    no los míos

los que rebasaste

y no pienso soslayar.

Porque sería inútil,

de haber un problema a resolver

(de quererme)

serías la primera en buscarle solución,

ya que fuiste quien lo planteó

sin definirlo.

Conclusión: el problema debo ser yo.

Suena Barry White e improviso:

I’m gonna love you

just a little less, baby

y pienso en sus límites:

encarcelamiento

robo,

entonces pienso que su voz:

profunda

de timbre ronco,

es como la voz de mi diablillo

el que marca límites

                                    los tuyos

                                    no los míos

los que no pienso soslayar.

De entre mis demonios

22 septiembre, 2021

Yo tengo un lado oscuro, como todos supongo, y eres tú.

Lo que me enamora de ti son tus manías parecidas a las mías, tu inteligencia, tu mente, tu maldad, tu astucia y algo más. Eres mi perfecto imperfecto, mi conciencia e inconsciencia, mi valor y mi temor, mi mayor deseo y a la vez mi mayor miedo.

Cómo no voy a enamorarme de ti si ya de por sí eres todo lo que quiero, serías mi persona ideal, así tal cual eres. Esa mirada tuya, ese brillo cuando me miras, que me hace sentir admirada, amada, deseada, enamorada y sé que también me amas, lo noto en tu mirada. Eres uno de mis demonios, solo tú puedes sacar lo mejor de mí, así como mi lado más oscuro y sé que nos amamos. Siempre logro controlar mis demonios pero contigo es diferente. Y concluyó que eres el más grande de estos demonios.

Historia de una infancia-adulta

22 septiembre, 2021

Llegó con las suelas de los zapatos casi derretidas, se quitó la ropa y se quedó contemplando aquel saquillo de yute en el que guardaba recuerdos.

Cansado de los sinsabores del día a día, el tedio de la gente, el jefe, la familia, la casera impertinente y aquella joven modosa y voluble que lo hacía desatinar, decidió abrir el saquillo y así perplejo quedó. La foto familiar salió primero, el recuerdo de la fiesta de año nuevo donde todos hacían lo que aquel señor sin razón decía, por errado que fuera, la foto se tomó y su cara triste contemplaba mientras los gritos de su jefe se venían a la mente, no más.

El carrito que la tía Magda le había regalado en el cumpleaños número seis, ese carrito rojo que de no ser por el color y el modelo hubiese sido desechado como otros tantos juguetes de amargos recuerdos, pero este carrito fue entregado frente a todos con tal indiscreción del costo y lo poco merecedor que era de jugar con algo así. A la puerta, la casera recordándole que el sobre de la paquetería llevaba ahí una semana polveado y que daba un mal aspecto al edificio, no más.

El listón con el que se recogía el cabello su madre, ese listón blanco que quedó después de muerta y que días posteriores a su muerte avisaron porque llevaban años sin llamarse, pues ella llamaba sólo cuando tenía algún interés económico y cuando él marcaba jamás la encontraba, como cuando niño, solo lo abrazaba cuando encargos tenía que hacer, cuando la culpa cargaba, después le era indiferente. Ahí estaba sonando el teléfono aquella joven modosa pidiendo pasara a recogerla en diez minutos para pagar la cuenta del restaurante en donde quedo con las amigas, no más.

Decidió dejar todo atrás, no más.

Llego el día de la reunión para hablar de la herencia, reunidos todos en la mesa, con el coraje en las venas, la maleta en mano, la carta de renuncia y el celular sonando una y otra vez vació el saquillo sobre ésta y entre sollozos gritó a la familia que como un desconocido miraba: No crean ustedes que el destino es más de lo que cupo en la infancia. Y partió, no más. Era momento de atender al destino.

El no-espacio

21 septiembre, 2021

No sé si es mi paladar el que se refina o si son los productos los que bajan de calidad con el  tiempo.

*

El prof me cachó escribiendo su nombre en mi cuaderno. Me puse roja como un corazón.

*

Cuando la coordinadora entre al salón a regañarlos por el despapaye que hicieron, tú imagina que salen flores de su boca. Y permanece sentada en silencio.

*

¡Cuántas veces he corrido con la suerte de no ver mis textos publicados, mi nombre mancillado! Gracias ERRR Magazine por el no-espacio.

Serotonin

21 septiembre, 2021

El día que mi cerebro dejó de producir serotonina sucedió de manera gradual y luego de repente. Elizabeth Wurtzel utilizó una referencia similar en Prozac Nation. Hablaba de la depresión. Ambas cosas se asemejan pero eso no es relevante.

«Te levantas un día con miedo a vivir», también Wurtzel. La ironía de Prozac Nation es mi realidad de todos los días. Tomo la pastilla verde religiosamente todas las mañanas hace meses. He llegado a sentirme feliz sin siquiera saber qué significa serlo. ¿Qué es? De verdad, la felicidad, ¿qué?

Pienso en un conejo persiguiendo una zanahoria que se dirige al abismo, que al acercarse un paso se aleja tres. Que al avanzar retrocede. La felicidad es esa hortaliza. «Rat race» es una expresión del inglés que describe a la locura de la vida moderna: una búsqueda incesante, contraproducente o inútil de una recompensa.

¿Seremos todos ratas? De seguro.

Francotiradores

21 septiembre, 2021

Nunca quise hacer llorar a nadie
y ahora veo lágrimas en sus ojos.
Aún mi corazón late aunque ustedes no lo sientan.
Nunca pensé que unas palabras estúpidas
podrían ir y herir a alguien.
Nos gusta ser francotiradores, pero no somos francos con nosotros mismos.

21 septiembre, 2021

Y aquí estoy yo de nuevo escribiendo para ti, fragmentos de mis pensamientos, de mi imaginación, de cosas sin sentido que tal vez nunca leerás.

El problema es mío, por dejar que me subas al cielo, aún cuando sé que me dejarás caer, una y otra vez, hablas muy bonito pero no te atreves a estar conmigo, me quieres aquí pero no contigo.

Evaporarnos

21 septiembre, 2021

Porque nosotros, siempre que sentimos, nos evaporamos. Nos perdemos en nosotros mismos, nos perdemos en el todo. Sentimos, nos entregamos, sentimos, nos evaporamos. Sentimos y caminamos depositándonos en lo intangible, nos convertimos en lo intangible. Si tan sólo siempre estuviéramos conscientes de sentir, el mundo sería una gran nube blanca, un cielo borrascoso, arcoíris de vez en vez. Nebulosas melancólicas, cúmulos naranjas y rosas. Siempre sentir, siempre evaporarnos.

Poema encontrado en una noche

20 septiembre, 2021

I
Llegó el día en que pude
arrancarme
los ojos
de
los ojos

II
Llegó la noche que me sembró

en sepulcros
de quien
no cedió

a la sombra

III
Y se fueron los pájaros
que cantaron
mi sangre
en
silencio

IV
Despierto de súbito en el medio día
sin entrañas
sin manos
ni piernas
ni torso

V
mi risa
es un alarido

espanto(so)
que
camina

VI
Este fantasma que me habita
desconoce
lo que
es

La simetría de mi maltrecho cuerpo

20 septiembre, 2021

– ¿Alguna vez te conté que tengo pares de casi todo?

-(…)

-Lunares, cicatrices, espinillas, dolores y pesares. A veces creo que me molestan los números impares, me gustan los pares, siento el orden, la compañía, una condición uniforme.

-(…)

-No, no funciona igual con las alegrías, esas son escasas y los tormentos siempre están de oferta. No sé por qué me es más fácil sentirme mal. ¿Será por costumbre? ¿O tuve tan poco de niño? La verdad es que no lo sé, siempre ha sido así.

-(…)

-Incluso los buenos recuerdos se vuelven amargos si no los sueltas, no lo entendía me parecía crueldad autoinfligida, ahora lo entiendo. ¿Ves este elefante en mi antebrazo? Sus ojos son lunares, un viejo amor me lo dibujo con pluma, cuando se fue me lo marqué en la piel para recordarla. Mala idea, primero guardar su recuerdo, luego tatuármelo, las malas ideas también me vienen en pares.