Beneficio a futuro, (¿existe eso?)

6 julio, 2021

Hay veces que me aburro y entonces me gusta jugar con mi mente, retarla, superar mis fobias, provocar a mi ansiedad, sentirla, y ganar.

Esa mañana de mayo me propuse un juego; llevar mi ansiedad al límite y en la búsqueda de lograr mi objetivo salí a caminar a una avenida ruidosa y caótica de la Ciudad de México.

El humo de los coches, las mentadas de madre, los vendedores ambulantes y mucha gente esquivándose entre si; son elementos que usualmente despiertan mi ansiedad, pero ese día no, ella estaba apática, estoica, anestesiada, pasiva, tranquila, burlona y desafiante.

Fue entonces que busque a mi alrededor algún detonante un poco mas fuerte, camine varias cuadras y de pronto cómo por magia estaba justo enfrente de mi una sucursal bancaria con letras rojas y brillantes, en ese momento se dibujo en mi cara una sonrisa cómplice y malvada, como si tuviera un póquer de As en las manos.

Respire profundamente, camine con pasos seguros, salude al policía de la entrada con una sonrisa amable, tome de la máquina un turno y al revisarlo ví que era un número lejano, comencé a sentir esa sensación de aviso seguida de una aceleración de pulso.

Me concentre en analizar todo lo que siempre me ha molestado de lo bancos; las pantallas con vídeos de gente muy amable y fresca que te explican los beneficios, te regalan sonrisas, positividad y un optimismo inexistente ( vídeo que hace que la espera sea una tortura, los bancos te roban tiempo).

Analice a los ejecutivos en sus escritorios, evidenciando un organigrama absurdo, los uniformes; las pañoletas, las corbatas, los asientos incómodos, todo combinaba con el bermellón del las letras del banco. La gente en la fila se miraba de reojo, con actitud solemne y cara de circunstancia como siempre ha sido.

Una pantalla cambio de número avisando que era mi turno, la dificultad de mi juego cambio de nivel, me senté con una ejecutiva bancaria, sonriente, amable, con las pestañas emplastadas con un rímel mal puesto, cuando me sonreía mostraba los dientes manchados de lipstick rojo carmín, las uñas largas y con piedras decorativas, yo a lo lejos podía percibir el olor de un tupper con comida grasosa, (los olores son otro detonante mas). 

Su insistencia y amabilidad eran molestas, su voz taladraba mi mente, su guión autómata me confundía, yo no quería un crédito, ni una hipoteca, tampoco una cuenta de ahorro, me perdía en las explicaciones, en las palabras absurdas del slogan del banco, en los requisitos y en el concepto de beneficio a futuro, (¿existe eso?) y fue justamente en ese momento que dentro de mi sentí una explosión, destellos en los ojos, pulsaciones rápidas, adrenalina, rush inmediato, sonidos ahogados, vértigo, ansiedad a mil, respire profundo, celebre mi triunfo, sonreí maliciosamente, me despedí, salí del banco feliz y ansiosa.

GAME OVER

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