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	<title>Omecalli, autor en ERRR MAGAZINE</title>
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	<title>Omecalli, autor en ERRR MAGAZINE</title>
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		<title>El Monstruo</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Omecalli]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 31 Aug 2022 02:42:16 +0000</pubDate>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Tengo la enfermedad de las lagrimas, desde muy pequeña. He indundado miles de habitaciones con tanta agua, tanto que mi cuarto ya tiene un colchon inflable, por eso de las mareas y llevo mis lagrimas de accesorio complementando mi maquillaje, la gente está tan acostumbrada a verlas escurrir que ya no les inmuta incluso no distinguen si son de las carcajadas sonoras que me caracterizan o de la terrible bruma que siempre  a mis espaldas me acompaña. Para variar coexisten con una extraña personalidad masoquista, soy fan de las peliculas de terror, una emoción me invade al sentir el miedo recorrer mi cuerpo, la misma que por las noches no me deja dormir o me provoca pesadillas, alerta observo las curiosas formas que inventa la oscuridad hasta asegurarme que son solo eso; formas,  pero nunca nada tan real como el monstruo de mi cama.</p>
<p>La cosa es que las lagrimas nunca vienen solas, vienen con esa pesada bruma , me toma y me golpea, me arroja, me estruja, me ultraja, me debilita y justo ahí cuando me vence y maltrecha me deja tirada en la cama es cuando me visita aquel monstruo, pero nunca le he tenido miedo, creo que le pertenece mas mi cama que a mi, es hermoso y siempre trae comida caliente, me alimenta cuando no puedo ni deglutir. Siempre le pregunto porque viene hasta que casi me ve morir, nunca me contesta, a mi me parece que de eso se alimenta, pero el insiste en que quiere verme feliz, yo le creo, por eso le dejo entrar. Hay una calma revitalizante que me tranquiliza, cuando sigiloso lo veo pasear al rededor de la cama, eso si, detesta la luz, por eso nunca lo llevo a ningún lado conmigo, pero siempre me espera; tibio y con los brazos abiertos, luego de un pesado día llego y me refugio me recuesto en su suave pelaje, quisiera hacer de eso mi hogar; las sonrisas me invaden  y ya no quiero llorar mas, pero hay algo extraño entonces y es que cuando eso pasa; el monstruo se debilita,</p>
<div class="saboxplugin-wrap" itemtype="http://schema.org/Person" itemscope itemprop="author"><div class="saboxplugin-tab"><div class="saboxplugin-gravatar"><img alt='Omecalli' src='https://secure.gravatar.com/avatar/62dbd36695aa495a185cce0f3239f2796de4484b38d9066959392b5b73a8f1f0?s=100&#038;d=identicon&#038;r=g' srcset='https://secure.gravatar.com/avatar/62dbd36695aa495a185cce0f3239f2796de4484b38d9066959392b5b73a8f1f0?s=200&#038;d=identicon&#038;r=g 2x' class='avatar avatar-100 photo' height='100' width='100' itemprop="image"/></div><div class="saboxplugin-authorname"><a href="https://errr-magazine.com/author/mitziohh/" class="vcard author" rel="author"><span class="fn">Omecalli</span></a></div><div class="saboxplugin-desc"><div itemprop="description"><p>Muchacha de colores y zapatos cómodos para bailar. De boca impertinente, temerosa y tartamuda. Cabellos necios y chamuscados. Nunca musa.</p>
</div></div><div class="clearfix"></div></div></div><p>La entrada <a href="https://errr-magazine.com/el-monstruo/">El Monstruo</a> se publicó primero en <a href="https://errr-magazine.com">ERRR MAGAZINE</a>.</p>
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		<title></title>
		<link>https://errr-magazine.com/177067-2/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Omecalli]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 31 Aug 2022 02:42:14 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Writing]]></category>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Miro de nuevo y otra vez todo apesta. Como hago entonces para despotrarme de aquí. Hay algo dentro de mi, que esta llevando un juego sucio y maniaco. Sabe lo feliz que me hace cocinar y comer, y hoy estan por dar las tres y no me ha permitido probar bocado. Claro que me siento culpable, sabes lo que daría la gente por tener lo que tengo y aún así, mírame, sin animos. Escogí esta habitación por su hermosa vista, porque el sol al medio día pega en la mitad del cuarto, pero tengo las cortinas cerradas. Estoy luchando contra no joderme a mi misma, me bebo los dos ltros de agua recomendados, para evitar ir por una cerveza y pegarme un reset en la cabeza, pero nada, todo me duele cada vez mas, mi cuerpo quiere estirarse, pero el corazón lo tiene apachurrado. Quiero escuchar mi voz, hablar un poco, pero parece que todo me ha abandonado, yo se que eso no es cierto, pero hay algo dentro de mi, que si efectivamente, quiere creer que estamos solas. Hablamos ya de la muerte, la sangre y el dolor, pero no queremos dejar de existir, ni sufrir, aunque parar la vida suena un tanto tentador, y el reloj no para, curioso, porque hace mucho dejaron de existir los tik toks de las manecillas, hace un largo tiempo que no me había puesto a pensar, que el tiempo ya no tiene sonido, solo se desvanece entre las pantallas de tu movil o de tu ordenador, te distraes unos segundos y han pasado dos horas, te tiras a la cama un rato y has perdido ya una vida. Yo la perdí en diferentes camas.</p>
<div class="saboxplugin-wrap" itemtype="http://schema.org/Person" itemscope itemprop="author"><div class="saboxplugin-tab"><div class="saboxplugin-gravatar"><img alt='Omecalli' src='https://secure.gravatar.com/avatar/62dbd36695aa495a185cce0f3239f2796de4484b38d9066959392b5b73a8f1f0?s=100&#038;d=identicon&#038;r=g' srcset='https://secure.gravatar.com/avatar/62dbd36695aa495a185cce0f3239f2796de4484b38d9066959392b5b73a8f1f0?s=200&#038;d=identicon&#038;r=g 2x' class='avatar avatar-100 photo' height='100' width='100' itemprop="image"/></div><div class="saboxplugin-authorname"><a href="https://errr-magazine.com/author/mitziohh/" class="vcard author" rel="author"><span class="fn">Omecalli</span></a></div><div class="saboxplugin-desc"><div itemprop="description"><p>Muchacha de colores y zapatos cómodos para bailar. De boca impertinente, temerosa y tartamuda. Cabellos necios y chamuscados. Nunca musa.</p>
</div></div><div class="clearfix"></div></div></div><p>La entrada <a href="https://errr-magazine.com/177067-2/"></a> se publicó primero en <a href="https://errr-magazine.com">ERRR MAGAZINE</a>.</p>
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		<title>Acre</title>
		<link>https://errr-magazine.com/acre/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Omecalli]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 08 Dec 2021 04:33:21 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>Mi boca olía a mierda. No podía describirlo, pero lo sentía. Ese nefasto olor, que me recordaba en mi cabeza cosas que había olvidado. Olí mis manos y mis axilas, todo olía a mierda. El asqueroso hedor me inundaba. Pronto noté, que ese olor estaba en todo mi cuerpo, no solo mi boca, también mi [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Mi boca olía a mierda. No podía describirlo, pero lo sentía. Ese nefasto olor, que me recordaba en mi cabeza cosas que había olvidado. Olí mis manos y mis axilas, todo olía a mierda. El asqueroso hedor me inundaba. Pronto noté, que ese olor estaba en todo mi cuerpo, no solo mi boca, también mi cabello, mi  piel, mi vagina, todo olía a mierda. Asco me daba si quiera pararme de la cama, mi humor estaba impregnado en toda mi habitación, que cualquier movimiento lo intensificaba aún mas. Atravesar las habitaciones hasta el baño para tomar una ducha era impensable, pues sabía que el hedor me acompañaría y dejaría la estela penetrada en toda la casa, pero no había mas remedio, era eso o seguir revolcándome en mi inmundicia. Me miré al espejo, el olor se veía en mi reflejo, ojala hubiera mas recuerdos en mi cabeza. Pero lo único que me quedaba era ese insoportable olor, un olor que me hacía remembrar todo, pero no me decía nada.</p>
<p>Acostada miraba al techo, quería tratar de buscar alguna explicación al olor, ayer olvidé lavar mis dientes, estaba segura, aunque no tenía el mas mínimo recuerdo del día anterior, ni si quiera de la ultima semana y para ser honestos, hay pocos recuerdos que tengo de los últimos años, pero ese no era el problema, aún así ese ligero descuido en la higiene, no provocaría un tan despreciable olor en mi. Finalmente lo decidí y me dirigí al baño, observé  a mi gato, el también me olía, pero el no podía decirme nada. En ese momento me sentí totalmente agradecida de encontrarme sola, así no podía incomodar a nadie con mi olor, jamás había estado tan conforme con mi soledad, en esos momentos era donde veía todas las ventajas de ser una huraña. Al llegar al baño y volverme a ver por segunda vez en el espejo, pude notar que el hedor venía desde algo mas profundo en mi, el acre venía desde mis entrañas, excretaba por mis tripas, salía por mi boca, y estaba en la sangre, vagaba libre en mi torrente sanguíneo y supuraba por cada poro en mi cuerpo, luego de eso supe  que una ducha no solucionaría nada, pero no había mas remedio por el momento, que maquillar un poco la situación. De repente algo como un derechazo en el estomago me doblo por completo, me sofoqué y, comencé a dar terribles arcadas en el escusado, el olor comenzaba a golpearme desde adentro, el dolor fue tal que, finalmente terminé por vomitar en el baño una espesa masa negra, horrible y pestilente, y pensé que junto con ella el olor por fin había salido de mi; lo que hubiera dado por que eso fuera cierto. Me levanté aún sofocada, lave mi boca y mi cara, pero el olor persistía. Parecía que aquella humillante situación cada vez se iba apoderando mas de mi, y ahora comenzaba a lastimar mi cuerpo, me desnudé frente al espejo y me miré por tercera vez, algo en el pecho me tronó, el olor realmente me había golpeado, había moretones en mis brazos, estomago y piernas, mis rodillas estaban raspadas y mi espalda lacerada. ¡Maldito hedor! ¿Qué quería de mi.? Sin pensarlo mas, y con el cuerpo doliente me metí a la ducha. No me importaba que el agua hirviendo lastimara mis heridas, o que quemara mi cuerpo, a estas alturas el dolor era el mínimo de mis problemas, me tallé lo mas fuerte que pude hasta dejar irritada mi piel, trataba de asegurarme que no quedará rastro, metí los dedos a mi garganta cientos de veces, hasta que no pude escupir mas que saliva con sangre y jugo gástrico, pero nada quitaba el maldito olor.</p>
<p>Me rendí, estaba cansada, me tire en el piso mientras el agua corriente me mojaba todo el cuerpo, no había sensación de alivio y el olor persistía, de solo pensarlo se erizaba toda mi piel, y aunque, el agua estaba hirviendo y el baño estaba lleno de vapor, yo tenía un frio incontrolable, estaba temblando, quise llorar, pero nada, reflexioné, en todo el día desde que había despertado hasta ese momento en la ducha, no había experimentado mas que incomodidad y dolor físico, pero las emociones habían estado apagadas, no había vergüenza, sufrimiento, ni si quiera tristeza, o enojo y salvo por la desesperación que sentía por quitarme ese inmundo olor, no había experimentado otra sensación, y esta ultima se la atribuiría mas a un malestar físico, que realmente a uno del alma. Meditabunda y derrotada termine por levantarme, ya no me aquejaba el dolor de los golpes que aquel hedor me había dado, y me había resignado a tan nefasta situación, total, los humanos terminan por acostumbrarse a todo, y dentro de lo que mis posibilidades me permitían y digamos que hasta donde mis ganas alcanzaban, por ese día no había mas que pudiera hacer. Así que continué con mi rutina de limpieza, como si fuera un día normal preparándome para ir al trabajo o como si hubiera quedado con alguien por la tarde para tomar un café. Así decidí ignorar el olor, mañana sería otro día y si este problema continuaba tendría que ir con algún medico, aunque a decir verdad, ni si quiera sabría que explicación darle. El frio dentro de mi seguía y no lo pude quitar aunque escogí la mas abrigadora de todas mis ropas, pensé en maquillarme y maquillar los golpes, pero me dio pereza, total no había nadie viéndome  y con tan brutal olor, salir a la calle no era opción, no hasta que le encontrara remedio o finalmente dejara de importarme, como muchas otras cosas ya lo han hecho.</p>
<p>Decidí mirarme una ultima vez al espejo, antes de volverme a arrojar a la cama, y poner algunos videos de tonterías en mi ordenador, algo que me permitiera ignorar por un momento mi condición actual. Pero cuando vi mi reflejo, noté una oscura sombra alrededor de mis ojos y me pregunté si siempre había estado ahí, o si esas ojeras eran recientes, hacían que mi cara se viera un poco cansada, incluso un poco malvada, así que intente mirarlas de mas cerca, pero no solo eran esas oscuras bolsas debajo de mis ojos, ni si quiera era la hinchazón, vi mis ojos mas de cerca, y no eran los mismos, y no sé desde cuando habían estado así, pues no recuerdo siquiera si ayer me había mirado al espejo, o si había prestado atención a tan mínimo detalle, algo les faltaba a mis ojos, un pequeño puntito blanco, algo que estaba segura de que tenía, pero ahora ya no estaba mas, mis ojos se veían oscuros, opacos y sin brillo, entonces, también  me dio curiosidad  mi boca, y cuando la abrí para verla, todo comenzó a tener sentido, aunque para ser honestos, no me impresionó, no me sulfuré o incomodé, ni si quiera sentí una pizca de nostalgia o tristeza, solo lo supe, tendría que resignarme a vivir con el hedor mas de lo que había pensado, tenía que aceptar que mi cuerpo estaría lastimado quizá hasta el día de mi muerte; estaba podrida por dentro, y para eso, me temo que no había remedio.</p>
<div class="saboxplugin-wrap" itemtype="http://schema.org/Person" itemscope itemprop="author"><div class="saboxplugin-tab"><div class="saboxplugin-gravatar"><img alt='Omecalli' src='https://secure.gravatar.com/avatar/62dbd36695aa495a185cce0f3239f2796de4484b38d9066959392b5b73a8f1f0?s=100&#038;d=identicon&#038;r=g' srcset='https://secure.gravatar.com/avatar/62dbd36695aa495a185cce0f3239f2796de4484b38d9066959392b5b73a8f1f0?s=200&#038;d=identicon&#038;r=g 2x' class='avatar avatar-100 photo' height='100' width='100' itemprop="image"/></div><div class="saboxplugin-authorname"><a href="https://errr-magazine.com/author/mitziohh/" class="vcard author" rel="author"><span class="fn">Omecalli</span></a></div><div class="saboxplugin-desc"><div itemprop="description"><p>Muchacha de colores y zapatos cómodos para bailar. De boca impertinente, temerosa y tartamuda. Cabellos necios y chamuscados. Nunca musa.</p>
</div></div><div class="clearfix"></div></div></div><p>La entrada <a href="https://errr-magazine.com/acre/">Acre</a> se publicó primero en <a href="https://errr-magazine.com">ERRR MAGAZINE</a>.</p>
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		<title>El Callejón del Gusano. Cap. XXX: Dios y sus misteriosas formas</title>
		<link>https://errr-magazine.com/el-callejon-del-gusano-cap-xxx-dios-y-sus-misteriosas-formas/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Omecalli]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 05 May 2021 13:00:53 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Writing]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Hace cuantos años que desconozco quien eres. Incluso he olvidado tu voz. Para ser honestos, hasta ahora no habías sido más que un personaje secundario en esta vida. ¿Quién mierdas eres? Me pregunto mientras deslizo mi dedo entre tus post repentinos que aparecen en mi feed. A veces me siento como una marioneta, respondiendo a [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Hace cuantos años que desconozco quien eres. Incluso he olvidado tu voz. Para ser honestos, hasta ahora no habías sido más que un personaje secundario en esta vida. ¿Quién mierdas eres? Me pregunto mientras deslizo mi dedo entre tus <em>post </em>repentinos que aparecen en mi <em>feed</em>. A veces me siento como una marioneta, respondiendo a los caprichos de los escritores de mi vida. ¿Quién está a cargo de la dirección creativa? ¿Eres tú, Diosito? -me rio, volteo al cielo.</p>
<p>No sé en que momento decidí mandarte un mensaje. Te lo juro que alguien esta a cargo de mis hilos y no soy yo.</p>
<p>¿Escuchas mi voz al leer esto?</p>
<p>Hace tanto tiempo que te desconozco, si no es por que tu nombre me sigue siendo familiar, juraría que eres otro cuales quiera rodando por el mundo a kilómetros de mi. ¿Quién me ha echo mandarte mensaje? ¿Qué te ha echo contestarme? Hablar con desconocidos es lo de ahora, pero quien empujó el engrane en primera instancia. Y siendo rigurosos, no eres un desconocido, solo no he visto la nueva actualización de tu sistema operativo.</p>
<p>¿Porqué ahora, justo ahora, llegan las ganas de verte? Supongo que es porque no puedo imaginarme tu voz, y en mi esquema mental estás incompleto, quiero escucharte. (¿Cómo es que hablas ahora? ¿Dices lo que piensas?). Otra es que diosito está teniendo diversión de esto, estupendo <em>plot</em> -me rio y volteo al cielo-. Me siento observada por un ojo gigante, uno pícaro y muy risueño.</p>
<p>¿Estás escuchando mi voz al leer esto, o es la tuya? ¿Es mi voz la que está narrando esto o es la voz de quien esta a cargo de los hilos de mi marioneta?</p>
<p>He recibido una respuesta afirmativa y demasiado efusiva -los escritores le están poniendo empeño al drama.</p>
<p>Mierda, ahora vienes en camino, estás muy cerca. Más de lo que hubieras estado nunca, y me aterra pensar ahora en las coincidencias. Por eso las ganas de hablarte, porque curiosamente presentí que venías (va de nuevo, malditos escritores).</p>
<p>Justo cuando te vayas y me dejes, me dirás que &#8220;no hay accidentes en la vida&#8221;, pero eso aún yo no lo sé, y tu tampoco. Ahora sólo trato de no entrar en pánico. Quisiera hablar con mi yo de hace diez años y tratarle de explicar que algunos momentos insignificantes se van a ir acumulando como avalancha y nos arrojaran justo a este momento, pero ella ya no existe. Entonces, estaba dicho que&#8230; esto iba a pasar, y  ella, aún no lo sabía.</p>
<p>Llegas y me miras, como si hubiera pasado tan sólo una semana. ¿Cómo te ha ido? Que pregunta tan obscena, entendiendo que habría que sentarnos a ver una serie de la vida de cada uno para saber como nos ha ido. Nos reímos, sabemos que en ocasiones bien y en otras no tanto.</p>
<p>Tienes el mismo nombre, la misma cara, el mismo color de piel, te siguen dando risa las mismas cosas y sigo preguntándome: ¿quién eres?</p>
<p>¿Quién vas a ser para mi?</p>
<p>Vienes una noche o dos, esas serán suficientes, para sentir como que eras parte mía desde antes, mucho antes de lo que creía. Pero, eso yo aún no lo sé y tu tampoco.</p>
<p>Me limito, mientras tanto, a besarte. ¿Qué puede pasar? Nada, me digo a mi misma. Creo a tus adentros te vas diciendo lo mismo.</p>
<p>La cosa es que va a pasar mucho. Pero eso yo aún no lo sé y tu tampoco.</p>
<p>Nos daremos cuenta que no hay accidentes en la vida. Aun no lo sabemos, pero lo presentimos. Y aún así nos arrojamos, de espaldas en ese tobogán que no tiene fin.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Fotografía por <a href="https://www.flickr.com/photos/mamadjanian/">Katya Mamadjanian.</a></p>
<div class="saboxplugin-wrap" itemtype="http://schema.org/Person" itemscope itemprop="author"><div class="saboxplugin-tab"><div class="saboxplugin-gravatar"><img alt='Omecalli' src='https://secure.gravatar.com/avatar/62dbd36695aa495a185cce0f3239f2796de4484b38d9066959392b5b73a8f1f0?s=100&#038;d=identicon&#038;r=g' srcset='https://secure.gravatar.com/avatar/62dbd36695aa495a185cce0f3239f2796de4484b38d9066959392b5b73a8f1f0?s=200&#038;d=identicon&#038;r=g 2x' class='avatar avatar-100 photo' height='100' width='100' itemprop="image"/></div><div class="saboxplugin-authorname"><a href="https://errr-magazine.com/author/mitziohh/" class="vcard author" rel="author"><span class="fn">Omecalli</span></a></div><div class="saboxplugin-desc"><div itemprop="description"><p>Muchacha de colores y zapatos cómodos para bailar. De boca impertinente, temerosa y tartamuda. Cabellos necios y chamuscados. Nunca musa.</p>
</div></div><div class="clearfix"></div></div></div><p>La entrada <a href="https://errr-magazine.com/el-callejon-del-gusano-cap-xxx-dios-y-sus-misteriosas-formas/">El Callejón del Gusano. Cap. XXX: Dios y sus misteriosas formas</a> se publicó primero en <a href="https://errr-magazine.com">ERRR MAGAZINE</a>.</p>
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		<title>El Callejón del Gusano. Cap. XXVIII: La inexistente Martha</title>
		<link>https://errr-magazine.com/el-callejon-del-gusano-cap-xxviii-la-inexistente-martha/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Omecalli]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 27 Apr 2021 13:00:22 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Writing]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La cosa es que quizá no podrías llevarme por un helado. Lo pensé después de tanto tiempo. Somos de esos in.deseosos nocturnos, no solíamos serlo, pero ahora si, y hay que acoplarse. Quisiera que me vieras fresca, recién salida de la ducha, pero duermes, Ben, a esa hora duermes. Me acostumbré tanto a verte cuando la [&#8230;]</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>La cosa es que quizá no podrías llevarme por un helado. Lo pensé después de tanto tiempo. Somos de esos <em>in.deseosos</em> nocturnos, no solíamos serlo, pero ahora si, y hay que acoplarse. Quisiera que me vieras fresca, recién salida de la ducha, pero duermes, Ben, a esa hora duermes.</p>
<p>Me acostumbré tanto a verte cuando la ciudad se calla. Tu ya me llevas un par de horas de ventaja, así que siempre te encuentro un poco más mareado y un poco más despeinado de lo que sueles ser cuando no existes para mí. Y esta que vez aquí, sentada en la barra, y riendo muy fuerte, montada de repente en la mesa de billar, perdiendo el estribo, porque me lo he contenido, todo el día me lo he contenido, es la que existe para ti, esta que se desvanece en la mañana, cuando sale el sol y tú tienes que caminar a tu casa, porque eres de esos que duermen con el sol en la ventana, y que no suelen retozar en camas ajenas, porque luego se sienten más de esa cama, que de la que los espera.</p>
<p>Será el lugar, el único en que coincidamos, te buscaré ahí, y ahí me encontrarás. Entre tanto humo, y con tanta algarabía que tengamos que gritar para escucharnos, y tengamos que besarnos entre tantos ojos, besarnos y caernos y desparramarnos, llorar y a veces odiarnos, y ser el centro de esos olvidadizos espectadores, que al amanecer caminaran para sus casas, como tu, Ben, que en la mañana te marchas y duermes, y dejas de existirme. Hasta de nuevo en la madrugada, cuando coincidimos siempre en el mismo lugar.</p>
<p>Quien diría que, desde aquella madrugada, sería entonces nuestro destino y que sólo con la iluminación artificial conoceríamos nuestros rostros. Ben, el inexistente Ben matutino. Martha, la inexistente Martha que prepara cafés, que estafa turistas, la que no existe si cierra los ojos, Ben, la que existe fuera de la podredumbre de aquel oculto billar.</p>
<p>Fotografía por <a href="https://www.flickr.com/photos/mamadjanian/">Katya Mamadjanian.</a></p>
<div class="saboxplugin-wrap" itemtype="http://schema.org/Person" itemscope itemprop="author"><div class="saboxplugin-tab"><div class="saboxplugin-gravatar"><img alt='Omecalli' src='https://secure.gravatar.com/avatar/62dbd36695aa495a185cce0f3239f2796de4484b38d9066959392b5b73a8f1f0?s=100&#038;d=identicon&#038;r=g' srcset='https://secure.gravatar.com/avatar/62dbd36695aa495a185cce0f3239f2796de4484b38d9066959392b5b73a8f1f0?s=200&#038;d=identicon&#038;r=g 2x' class='avatar avatar-100 photo' height='100' width='100' itemprop="image"/></div><div class="saboxplugin-authorname"><a href="https://errr-magazine.com/author/mitziohh/" class="vcard author" rel="author"><span class="fn">Omecalli</span></a></div><div class="saboxplugin-desc"><div itemprop="description"><p>Muchacha de colores y zapatos cómodos para bailar. De boca impertinente, temerosa y tartamuda. Cabellos necios y chamuscados. Nunca musa.</p>
</div></div><div class="clearfix"></div></div></div><p>La entrada <a href="https://errr-magazine.com/el-callejon-del-gusano-cap-xxviii-la-inexistente-martha/">El Callejón del Gusano. Cap. XXVIII: La inexistente Martha</a> se publicó primero en <a href="https://errr-magazine.com">ERRR MAGAZINE</a>.</p>
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		<title>El Callejón del Gusano. Cap. XX: Limpiarse el culo</title>
		<link>https://errr-magazine.com/el-callejon-del-gusano-cap-xx-limpiarse-el-culo/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Omecalli]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 20 Mar 2021 14:00:55 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Writing]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>¿Cómo es posible? Debo admitir que mi vida tiene unos tintes más emocionantes que la de los demás. Y creo que si he de compararme con la mísera vida de otros, tengo razón. Veo las cosas de manera amable, hasta con ciertos tintes románticos. La podredumbre me incita a querer narrar mi vida como un [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>¿Cómo es posible? Debo admitir que mi vida tiene unos tintes más emocionantes que la de los demás. Y creo que si he de compararme con la mísera vida de otros, tengo razón.</p>
<p>Veo las cosas de manera amable, hasta con ciertos tintes románticos. La podredumbre me incita a querer narrar mi vida como un escritor de la generación beat viviendo en París. Bendigo el momento en el que conocí aquello, y ahora me causa gracia cada que una tragedia me invade. Una tragedia que regularmente tiene mucho que ver con la falta de efectivo en mi cartera.</p>
<p>Cuantos imbéciles no han dicho que: el dinero no compra la felicidad, yo creo que lo hace. Y no me juzguen a mal, lo paso muy bien. Justo ahora estoy aquí bebiendo un delicioso café, frente a mi computador, con tiempo de sobra para escribir esto, holgazanear y, quizá más tarde, termine de bruces contra el suelo luego de beber cantidades peligrosas de mezcal zacatecano, o si el presupuesto es mínimo, será licor de caña. La comida no será problema, una vez que esté anestesiada, no recordaré comer, hasta mañana. Una comida al día es más que suficiente y por lo que sé hasta ahora, tengo un mes más de alquiler en esta casa. Dentro de lo que cabe, estoy bien, estoy mejor que antes y lo aseguro, estoy mejor que muchos. Estoy alegre. ¿Será esto, felicidad? Lo dudo mucho.</p>
<p>Mi madre insiste que, aunque tuviera todas las comodidades que anhelo, si mi alma esta flagelada, sería incapaz de disfrutar la felicidad (falsa, asegura ella) que me brindarían mis monedas, si existieran en mi cartera, y me permitieran desayunar diario en “La Villasunción”, sin embargo, creo yo, que si soy capaz de disfrutar de licor más corriente, en una casa llena de bastardos mal olientes, sin duda podría disfrutar del whisky más caro, en una playa cálida, con el jacuzzi lleno de chulos guapos. ¿Sería eso felicidad? No lo creo, pero que estaría más cómoda, de eso no cabría duda.</p>
<p>Recuerdo bastante el día en que caí en cuenta de lo necesario que era poder satisfacer las necesidades básicas. Desde que llegué a esta ciudad, he vivido en lugares bastante decentes, pero humildes, hay agua, en ocasiones, agua caliente. Pero, es lo indispensable para vivir, bastaba que mis tres necesidades básicas estuvieran cubiertas: comer, cagar y coger. Mientras pudiera hacer eso, poco importaba si la casa se estaba cayendo a pedazos, si el excusado no funcionaba o si había que bañarse a jicarazos. Mi salario bastaba para darme una buena comida y, porque no, de vez en cuando una botella o dos de licor. En aquel entonces no tenía computador, ni teléfono, así que pagar internet no entraba dentro de mis necesidades. Y sólo Dios sabe cómo era que podía llegar a todos los lugares a tiempo, porque ni si quiera tenía reloj. Luego, perdí mi empleo, por causas ajenas a mi, cabe recalcar, adiós comodidades, adiós necesidades básicas. Y debo admitir que si no fuera por mis lindas camaradas, no estaría ahora contando todo esto. Pero, debes saber que el dinero te da privilegios, el dinero te da hasta para limpiarte el culo y recuerdo cuando lo pensé.</p>
<p>No tenía ni un cinco, nada. No tenía ni para la comida de mi gato, las provisiones se estaban agotando, y la cola sólo me la podía limpiar con las hojas de una libreta vieja que tenía arrecholada en un rincón. Cuando esto ya no funcionaba, echaba a perder varios calcetines. Finalmente, no tenía opción que hacer únicamente en aquellas casas donde mis amigas muy amablemente me invitaban a pasar un grato momento, y justo en sus baños rociados con diferentes aromatizantes, olor pradera, frescura intensa, baño de primavera y cual fuese el aroma, justo en sus letrinas de brillo deslumbrantes donde con total solemnidad sentaba mi trasero y depositaba toda mi tripa; casi siempre a mi derecha se encontraba aquel rollo de suavidad impresionante; casi podría jurar que me daba un aire afelpado, con el que me limpiaba, justo ahí me decía hacia mis adentros: “Que privilegio poder limpiarse el culo”.</p>
<p>Fotografía por <a href="https://www.flickr.com/photos/pawlikdoc/">Coastal Driver</a></p>
<div class="saboxplugin-wrap" itemtype="http://schema.org/Person" itemscope itemprop="author"><div class="saboxplugin-tab"><div class="saboxplugin-gravatar"><img alt='Omecalli' src='https://secure.gravatar.com/avatar/62dbd36695aa495a185cce0f3239f2796de4484b38d9066959392b5b73a8f1f0?s=100&#038;d=identicon&#038;r=g' srcset='https://secure.gravatar.com/avatar/62dbd36695aa495a185cce0f3239f2796de4484b38d9066959392b5b73a8f1f0?s=200&#038;d=identicon&#038;r=g 2x' class='avatar avatar-100 photo' height='100' width='100' itemprop="image"/></div><div class="saboxplugin-authorname"><a href="https://errr-magazine.com/author/mitziohh/" class="vcard author" rel="author"><span class="fn">Omecalli</span></a></div><div class="saboxplugin-desc"><div itemprop="description"><p>Muchacha de colores y zapatos cómodos para bailar. De boca impertinente, temerosa y tartamuda. Cabellos necios y chamuscados. Nunca musa.</p>
</div></div><div class="clearfix"></div></div></div><p>La entrada <a href="https://errr-magazine.com/el-callejon-del-gusano-cap-xx-limpiarse-el-culo/">El Callejón del Gusano. Cap. XX: Limpiarse el culo</a> se publicó primero en <a href="https://errr-magazine.com">ERRR MAGAZINE</a>.</p>
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		<title>Osadía</title>
		<link>https://errr-magazine.com/osadia/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Omecalli]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 22 Dec 2020 01:41:13 +0000</pubDate>
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<p class="wp-block-paragraph">¿Cuántas sopas instantáneas habría desayunado durante el recreo del sexto año en 2009? La culpa le carcomía cada vez que intentaba hacer la cuenta. Una diaria, posiblemente, de lunes a viernes sin falta, más un refresco en bolsa de a cinco. Si bien no se habían convertido en ligas de plástico dentro de sus tripas como seguido le advertía su abuelita, sí le habían perforado mas allá de sus entrañas. Se le habían añusgado en todo el tracto digestivo y ahora, once años después, intentaba a arcadas desatorarse aquello, con intentos vanos.<br /><br />Desde los doce años se acostumbró a vivir el <em>caper diem</em> sin proponérselo, y sentenciado a la condena eterna pues el momento había ya durado bastante y amenazaba con seguir existiendo otro tanto. Entendiendo las consecuencias, optó por los excesos sin que se perturbaran, al menos eso ella creía, o al menos no de manera inmediata, su existencia. Era la sopa instantánea, el azúcar, las grasas saturadas, la sal, el picante, los cigarros, el alcohol, el rivotril, el amor, los besos, el desamor y de nuevo los besos. <br /><br />Había vivido rápido, bastante rápido y ahora se embutía litros de agua, tratando de desatorase los fideos, sin éxito alguno. Arrojó sin notarlo una maldición hacía ella desde su pubertad y ahora se había vuelto tan real y consistente. La estatura le importaba poco, aunque era seguro que hubiera crecido algunos centímetros más de haber desayunado un coctel de frutas, y sus guarniciones, en lugar de esa sopa en extremo condimentada. Pero lo que más le apenaba era que había agotado toda su felicidad en cada bocado que le segregaba toda esa dopamina cuando en su paladar estallaba toda esa gama de sabores. Ahora con la lengua carcomida de tanto tabaco y los labios tronados de tanto beso, lo mismo daba si se jambaba cinco litros de orina o una botella de la mejor cerveza: el cerebro se le había secado tanto que lo mismo era un abrazo de su amado a una sobredosis de clona, que en su actual situación, seguramente lo último le coqueteaba como mejor opción. El momento había durado tanto y ella se encontraba imposibilitada. Tenía el frasco listo y la cerveza servida. Qué asco tomar orina. ¿Y el amado? Quizá no existía.<br /><br />Una pastilla, un trago de cerveza<br />Otra pastilla, otro trago de cerveza<br />Esperaba a alguien en la puerta, quien fuera. Un pretexto para no tomar la siguiente. Una reflexión de sí misma, una decisión.<br />Nada.<br />Nada.<br />NADA.<br />Ni iluminación, ni parteaguas, solo el momento, eterno el momento.<br />Abandonó el frasco.<br />Terminó la cerveza<br />La osadía también se encuentra en las tripas.</p>
<p>Fotografía por <a href="https://www.flickr.com/photos/vanborkum/">Ludwig van Borkum</a></p>
<div class="saboxplugin-wrap" itemtype="http://schema.org/Person" itemscope itemprop="author"><div class="saboxplugin-tab"><div class="saboxplugin-gravatar"><img alt='Omecalli' src='https://secure.gravatar.com/avatar/62dbd36695aa495a185cce0f3239f2796de4484b38d9066959392b5b73a8f1f0?s=100&#038;d=identicon&#038;r=g' srcset='https://secure.gravatar.com/avatar/62dbd36695aa495a185cce0f3239f2796de4484b38d9066959392b5b73a8f1f0?s=200&#038;d=identicon&#038;r=g 2x' class='avatar avatar-100 photo' height='100' width='100' itemprop="image"/></div><div class="saboxplugin-authorname"><a href="https://errr-magazine.com/author/mitziohh/" class="vcard author" rel="author"><span class="fn">Omecalli</span></a></div><div class="saboxplugin-desc"><div itemprop="description"><p>Muchacha de colores y zapatos cómodos para bailar. De boca impertinente, temerosa y tartamuda. Cabellos necios y chamuscados. Nunca musa.</p>
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		<title>JAIME</title>
		<link>https://errr-magazine.com/jaime/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Omecalli]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 07 Mar 2019 22:15:46 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>Jaime tenía el alma pendida de un hilo. Aferrada, agarrándose de lo último, quien sabe porque y quien sabe cómo. Noventa y tres años de vida, y aun así seguía inhalando y exhalando, ya más por inercia que por algún deseo de vivir. Nació condenado a un cuerpo fuerte, correoso, decía su mamá. Atado a [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Jaime tenía el alma pendida de un hilo. Aferrada, agarrándose de lo último, quien sabe porque y quien sabe cómo. Noventa y tres años de vida, y aun así seguía inhalando y exhalando, ya más por inercia que por algún deseo de vivir. Nació condenado a un cuerpo fuerte, correoso, decía su mamá. Atado a un espíritu algo más sensato el cual se había cansado de vivir hace algunos cincuenta  años.</p>
<p>Estiraba el pellejo arrugado por su casa solitaria. Escupiendo el pulmón, ahora en el lavamanos, ahora en el reclinable, sobre su televisor. Y pese toda advertencia médica, seguía encendiendo sus faros. Y terminando su reserva de licores. Pero vaya cuerpo, estaba echo para la mala vida, macizo, duro, resistente. Nada le derribaba.</p>
<p>Se recordaba tan vivaz a sus treinta y cinco años. Con su pequeña empresa  de autopartes que le daba para vivir con sus excéntricos lujos. Sin deseos de familia, o de llegar a anciano. Cosas para las que no tenía tiempo de pensar. Siendo tan feliz como era. Viviendo tan al borde del deceso, que no creía llegar a su tan tardío ocaso.</p>
<p>Y justo era donde estaba, agarrado de una hebra a la vida, una hebra aparentemente de hierro, inquebrantable, una esperanza que le pertenecía más al cuerpo que a él. Y pensó exactamente en el día en el que debió haber muerto.</p>
<p>Había sido un quince de septiembre, en una playa cercana. Cuarenta y dos años. Había empezado la fiesta algunas horas antes de dar “el grito”, no era patriota. Pero las fiestas mexicanas de esa playa, destacaba por su carácter dionisiaco. No se había perdido ninguna desde que había tenido la manera de llegar hasta ahí cada septiembre.</p>
<p>Hacía algún tiempo que había dejado de intentar crecer el negocio, mientras alcanzara para vivir lo suficientemente bien y pagar sus lujos, no necesitaba más. Incluso había pensado en traspasar las tiendas y seguir viviendo de algún pequeño porcentaje. En una casa lo suficientemente amplia para reposar el trasero, que fuera para uno solo y que a veces cupieran dos, o tres, según la situación y que se marcharan en la mañana temprano. Tal vez a medio día. Una casa donde guardarse mucho tiempo y también que se pudiera abandonar de repente. Había hecho un simulacro durante un año, en la casa que Humberto, su mejor amigo, le había prestado, en esa playa.</p>
<p>En esa playa, hasta ese quince de septiembre y, ojalá hubiera muerto ese día, ojalá se lo hubiera llevado la ola ahí mismo. Justo cuando ya no deseaba nada. Justo cuando se sentía bien. Cuando miraba hacia atrás y se veía a si mismo tan satisfecho. Sin cansancio, ojalá hubiera caído borracho a una alberca y se haya muerto. Ojalá una banda de sicarios le hubiera volado la cabeza, para robarle hasta el último centavo. Ojalá alguna tristeza lo haya hecho caminar por el balcón y arrojarse. Ojalá alguna pena de las que le vibran a uno en el pecho  lo hubiera hecho llevarse al cuerpo más cocaína de la necesaria para que se le parara el corazón.</p>
<p>Pero el frenesí de su tan satisfactorio instante que hubiera querido hacer eterno, solo le alcanzó para darle una gigantesca borrachera, que al día siguiente le provoco una enorme resaca, una resaca que pese a los deseos del espíritu de Jaime que daba por concluida su misión en este tiempo, hizo que su cuerpo buscara algún motivo, no importaba que fuera falso o instantáneo. Un motivo que le volviera a dar pataditas en el culo para que se levantara en las mañanas. Un motivo que Jaime no quería, ni necesitaba, pero que todo lo demás de él, le harían creer que sí. Un motivo que se llamara Jimena, luego Susana, luego Bárbara. Que se llamara Bárbara, si Bárbara. Que se llamara expansión empresarial, que se llamara trabajar todo el día. Que se llamaran hijos de Bárbara. Jaime Jr. Y Francisco. Que se llamara nuevos coches, para todos. Nueva ropa y vacaciones en Cancún. Que se llamara universidad de Jaime Jr y boda de Francisco. Nietos, que se llamara si  Octavio que tiene cáncer puede, tú también. Que se llamara si esos niños violinistas sin un brazo pueden, tú también. Si el desgraciado maquilado se aferró tanto hasta que se hizo dueño, pudo, tu que lo tienes todo, tu, tu, también. Y todo lo demás que sucedió después del día en que  Jaime debió haber muerto.</p>
<p>Fotografía por: <a href="https://www.flickr.com/photos/125685026@N02/">chienz lo</a></p>
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<p>Muchacha de colores y zapatos cómodos para bailar. De boca impertinente, temerosa y tartamuda. Cabellos necios y chamuscados. Nunca musa.</p>
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<p>La entrada <a href="https://errr-magazine.com/jaime/">JAIME</a> se publicó primero en <a href="https://errr-magazine.com">ERRR MAGAZINE</a>.</p>
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		<title>Mediocre</title>
		<link>https://errr-magazine.com/mediocre/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Omecalli]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 06 Jan 2019 22:12:14 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>Tenía veintidós años,  la mejor manera de pasar sus noches era comiendo hot-cakes bañados en miel de maple, mientras veía caricaturas en la cuenta de Netflix, que había robado al novio de su hermana. Esa noche, como todas las anteriores y probablemente las futuras, se sentó en el sillón maloliente, manchado de la miel que [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Tenía veintidós años,  la mejor manera de pasar sus noches era comiendo hot-cakes bañados en miel de maple, mientras veía caricaturas en la cuenta de Netflix, que había robado al novio de su hermana.</p>
<p>Esa noche, como todas las anteriores y probablemente las futuras, se sentó en el sillón maloliente, manchado de la miel que escurría de sus panecillos. El clima era perfecto, la trama de su caricatura favorita “Clarence” se desarrollaba audazmente, había un silencio azulado en el exterior y dentro de ella.</p>
<p>No había más idea en su cabeza que la del futuro inmediato: Mordida. Mordida. Masticar. Delicioso. Mas esponjoso que el de ayer, sin duda. Trago de malteada. Bolo alimenticio. Bolo alimenticio saturado. Risa. RISA. CARCAJADA. Escupitajo gigantesco. Suciedad. Limpiar. Bueno, lo dejaré para más tarde.</p>
<p>Hacía mucho tiempo que su yo visionario había desaparecido, quizá el último día en que se dispuso a hacer premoniciones sobre si misma fue a los quince, mientras hacía fono-mímica de Fergalicious y se imaginaba cantando frente cientos de personas. Pero los días se habían venido como carambola en tobogán, y aunque ella se frenara le pasaban por encima, la pateaban, le apachurraban la espalda y la cabeza. No le había quedado más que, a madrazos, dejarse llevar, de espaldas hacia la nada.</p>
<p>Se tapó la nariz y se sumergió, en eso que algunos llaman presente. Así suspendida, flotando, había llegado hasta este momento; el monitor le preguntaba “¿Sigues ahí?” volteo alrededor y en efecto, ella seguía ahí. No recordaba haber antes sentido clima más perfecto, en realidad, no había hecho el esfuerzo por recordarlo. También era imposible que mañana fuera más perfecto que hoy, incluso, ni siquiera lo estaba pensando.</p>
<p>¿Había alguien en la tierra más feliz que esta mujer? Esta idea no interrumpía la parsimonia con que ella miraba a su alrededor con su mueca de bienestar, repasando una y otra vez la beatitud en la que se encontraba. No había más que cada segundo.</p>
<p>Risa. Risa. Mordida. Carcajada. Demonios, se terminó la malteada. Espera un poco, Netflix.</p>
<p>Bajó a la cocina, era tan terriblemente afortunada que pensaba “Podría morir justo ahora”</p>
<p>Antes de la cocina su cuerpo le hizo girar a la derecha una puerta antes, entró al cuarto de sus padres. En la dimensión de quienes protegen, la inseguridad, se respiraba y todos tenían en la cómoda un arma que les reafirmaba su poder de defensa en caso de un ataque. Pero esta pequeña mujer no atravesaba esta dimensión, no había amenaza perceptible.</p>
<p>Encontró el arma. Cargada.</p>
<p>Trago. Sorbo. Sorbo gigantesco. ¿Cómo mierda se quita el seguro? ¡Ah! Si, ya. Último pedazo de Hot-cake. Apunto. Jalar gatillo. Disparo.</p>
<p>Sangre, sangre inmensamente feliz regada.</p>
<p>Fotografía por <a href="https://www.flickr.com/photos/denyaryabov/">Denis Ryabov</a></p>
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<div class="saboxplugin-authorname"><a href="https://errr-magazine.com/author/mitziohh/" class="vcard author" rel="author"><span class="fn">Omecalli</span></a></div>
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<p>Muchacha de colores y zapatos cómodos para bailar. De boca impertinente, temerosa y tartamuda. Cabellos necios y chamuscados. Nunca musa.</p>
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<p>La entrada <a href="https://errr-magazine.com/mediocre/">Mediocre</a> se publicó primero en <a href="https://errr-magazine.com">ERRR MAGAZINE</a>.</p>
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		<title>Los despreciadores del cuerpo</title>
		<link>https://errr-magazine.com/los-despreciadores-del-cuerpo/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Omecalli]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 06 Jan 2019 22:08:36 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>Escuché el televisor a lo lejos, el cuerpo fundido al otro. Uno sobre el otro, uno de acuerdo, no tanto el otro. Vaya historia, tan lejos de mí como el televisor. Atravesé las calles a zancadas, trazando un camino de migas y de filtros. Ojalá en el  otro mundo a donde vaya pueda tener un [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Escuché el televisor a lo lejos, el cuerpo fundido al otro. Uno sobre el otro, uno de acuerdo, no tanto el otro. Vaya historia, tan lejos de mí como el televisor.</p>
<p>Atravesé las calles a zancadas, trazando un camino de migas y de filtros. Ojalá en el  otro mundo a donde vaya pueda tener un pulmón de acero. Aquello estaba tan lejos de mí como el televisor</p>
<p>Tengo la sangre espesa, levanto la boca, escalo entre las sales humanas buscando el poco aliento que quedaba entre el humo y los haces de luz. Pero las risas se me empiezan a escurrir, creo que así es como se derriten las cosas en el otro mundo.</p>
<p>-Vas como trompo- alcanzo a escuchar, de nuevo muy lejos de mí, como el televisor.</p>
<p>Pero, ¿de dónde me agarro? si aquí no hay nada. Tan suicida como estar suspendida entre la luna y marte, entre las estrellas y estrellarme la cara contra el piso.</p>
<p>No regreso sola, lo siento. Vengo arrastrando una estela, presiento no es buena. Mis pasos suenan dobles en las escaleras, y la estela le viene haciendo eco a mi risa. Me empiezo a sentir dentro del televisor.</p>
<p>Siento la estela dentro, un cuerpo fundido al otro, uno sobre el otro. Uno de acuerdo, y no, no el otro. Ahora estoy yo en el televisor.</p>
<p>Que falso drama, sin gritos, sin esfuerzo, sin lágrimas. No hay rastros. Inservible para la televisión, este capítulo se desecha.</p>
<p>La estela se disipa, ¿Por qué me ha dejado aquí? Con la voz echa piedra en la barriga, con la vista atorada en las tripas. Hubiera cargado el bulto, se lo hubiera llevado, pero a la estela le sirve para tan poco, como ahora a mí.</p>
<p>Abro los ojos al día siguiente, arrastro el bulto reluciente; como puedo, le tapo errores, lo arreglo, lo paseo. Le pongo parches de sonrisa, le inyecto fuerza a los tobillos. Tomo anti-tamborines, anti-lágrimas. Habrá tiempo de descansar en el otro mundo.</p>
<p>No odio, perdono. No busco venganza, ni justicia. Alguna cosa lejos de mí se encargará de hacerlo. Una fuerza de igual magnitud, pero en sentido contrario. Encajará en ello, le destruirá, pero yo no, no puedo. Aunque, si el otro mundo no existiera, si el otro mundo no existiera.</p>
<p>Fotografía por <a href="http://www.alexisvasilikos.net/">Alexis Vasilikos</a></p>
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<p>Muchacha de colores y zapatos cómodos para bailar. De boca impertinente, temerosa y tartamuda. Cabellos necios y chamuscados. Nunca musa.</p>
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		<title>La desaparición del Helado</title>
		<link>https://errr-magazine.com/la-desaparicion-del-helado/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Omecalli]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 04 Nov 2018 23:39:09 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>¿Habías probado alguna vez helado más perfecto? Karina lo había hecho, el mejor helado de yogurt de la ciudad. ¿Ciudad? ¡Nah!, del estado, del país, del mundo. Podías ponerle cuantos aditivos quisieras y la combinación favorita de aquella pequeña fémina era; kiwi al fondo, cereza en medio y galleta de chocolate hecha polvo como cobertura. [&#8230;]</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>¿Habías probado alguna vez helado más perfecto? Karina lo había hecho, el mejor helado de yogurt de la ciudad. ¿Ciudad? ¡Nah!, del estado, del país, del mundo. Podías ponerle cuantos aditivos quisieras y la combinación favorita de aquella pequeña fémina era; kiwi al fondo, cereza en medio y galleta de chocolate hecha polvo como cobertura.</p>
<p>Karina no tenía miedo de probar lo perfecto, ¿tú lo tienes? Ella quizá ni siquiera lo sabía, se lo jambaba sin pensar, se deshacía en él, restregaba su cuerpo, se derretía junto con él. ¿Consecuencias? No, ella no pensaba en eso. Amar algo no debería tener consecuencias, no malas por lo menos. Pero no era cualquier “algo” era PER-FEC-CIÓN, el mejor helado del mundo, EL MUNDO. Y te advierto amigo, que si de algo deberías tener miedo, es de encontrar la perfección y amarla. Ah sí, y Karina nunca tenía en mente que eso podría acabar. Ja’</p>
<p>Y bueno, presientes lo que viene, lo sé y tienes razón. Exacto, un día como de costumbre Karina fue en busca de su tan apreciado helado, y bueno, lo que todos sospechábamos, la tienda estaba cerrada,  había trabajadores desmontando el espectacular de la heladería, de la mejor heladería del mundo, EL MUNDO… Karina no pudo guardar la calma, como era de esperarse. Y reventó en llanto, no cualquier llanto, sus gritos ahuyentaban a perros y gatitos, sus lágrimas erosionaban la cantera del jardín de en frente de la heladería, pues ahí era desde donde Karina observaba su desgracia.</p>
<p>¿Has sentido que te hierbe la sangre? Yo tampoco, pero Karina justo en ese momento lo más que deseaba era salirse de su cuerpo, pues ella no cabía en sí misma, sus manos, sus piernas, su espalda, no podían sostenerla, parecía que la sangre buscaría cualquier orificio para salir, nada faltaba para ver que de los oídos, Karina se escurría gota a gota. Vivir en ella era lo peor que a cualquiera pudiera pasarle.</p>
<p>¿Recuerdas que te advertí lo peligroso que puede ser amar la perfección?</p>
<p>Yo no tenía miedo, hasta que vi a Karina, con los ojos zombificados, buscando en otros helados, miserias de perfección, cachitos de suculenta y derretida perfección, sobras, migajas de cerezosa perfección, de kiwisosa perfección. Y nada, no era suficiente, ni un poco, nada se le acercaba, nada era igual. Helados horribles y muy horribles, asquerosos helados, inconsistentes helados, obscenos helados, rugosos, vulgares, insolentes helados.</p>
<p>La lengua de Karina era ahora la más triste de la ciudad, ¡nah!, del estado, del país, del mundo… el mundo.</p>
<p>Fotografía por <a href="https://www.flickr.com/photos/bill_dane/">Bill Dane</a></p>
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<p>Muchacha de colores y zapatos cómodos para bailar. De boca impertinente, temerosa y tartamuda. Cabellos necios y chamuscados. Nunca musa.</p>
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<p>La entrada <a href="https://errr-magazine.com/la-desaparicion-del-helado/">La desaparición del Helado</a> se publicó primero en <a href="https://errr-magazine.com">ERRR MAGAZINE</a>.</p>
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		<title>Cámara, Gato Blanco</title>
		<link>https://errr-magazine.com/camara-gato-blanco/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Omecalli]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 04 Nov 2018 23:17:39 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>Le llevábamos envuelto en abrigos, metido en una bolsita de plástico. Nadie notaba que llevábamos ingratos los ojos y no marihuanos. El inmenso achicopale era des-proporcional a tu pequeño ser. Nos quedaban solamente bromas pesadas, negras, espesas, como hueso de pollo atorado en la garganta. Vaya esquizofrenia que nos acompañó en el camino; llorando por [&#8230;]</p>
<p>La entrada <a href="https://errr-magazine.com/camara-gato-blanco/">Cámara, Gato Blanco</a> se publicó primero en <a href="https://errr-magazine.com">ERRR MAGAZINE</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Le llevábamos envuelto en abrigos, metido en una bolsita de plástico. Nadie notaba que llevábamos ingratos los ojos y no marihuanos.</p>
<p>El inmenso achicopale era des-proporcional a tu pequeño ser. Nos quedaban solamente bromas pesadas, negras, espesas, como hueso de pollo atorado en la garganta.</p>
<p>Vaya esquizofrenia que nos acompañó en el camino; llorando por lo que nos hizo felices, y ahora riendo, burlándonos de nuestra actual tragedia.</p>
<p>Neófitos en despedidas olvidamos la vida práctica y, sin herramientas, entre carcajadas y frustraciones abrimos un hoyo en la tierra, asediados por darle el mejor descanso al morfo que tu alma poseía. Y&#8230; también para evitar estar cerca de la putrefacción y&#8230; porque el camión  de la basura no parecía ser digno de fungir como tu coche fúnebre.</p>
<p>Justo cuando intentábamos darte el mejor adiós fugitivo, un adiós de regreso, un adiós de bumerán, un &#8220;derra&#8221; , caímos en cuenta que el agujero no era amoldable a tu cuerpo estirado y tieso. Otra vez, muy novatos para la tragedia, que ahora se nos figuraba mas a un mal chiste de stand up, de esos que ofenden a varios, y hacen reír a otros tantos.</p>
<p>Riendo fuerte, muy fuerte, tan fuerte, casi con la misma fuerza con que caían las lagrimas, que era la misma con la que te retacábamos en el hoyo,  esquizofrenicos, le hablábamos a la tierra, a las piedras,  como si algo en tus patitas pálidas y tus ojos torcidos, aún nos oyera.</p>
<p>Cortando flores, jugando a ser humanos. Te dijimos &#8220;Cámara, Gato Blanco&#8221;</p>
<p>Fotografía por <a href="https://www.flickr.com/photos/canovix/">Martin Canova</a></p>
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<p>Muchacha de colores y zapatos cómodos para bailar. De boca impertinente, temerosa y tartamuda. Cabellos necios y chamuscados. Nunca musa.</p>
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<p>La entrada <a href="https://errr-magazine.com/camara-gato-blanco/">Cámara, Gato Blanco</a> se publicó primero en <a href="https://errr-magazine.com">ERRR MAGAZINE</a>.</p>
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