Trabajé algunos años en centros de rehabilitación para adicciones y un centro tantológico. Vi a muchos morir y a otros vivir con la voluntad y el sentido perdidos. Sentí que no estaba hecha para decirle a nadie cómo vivir o cómo morir mejor. Renuncié para ser guía de museo y dedicarme a pintar. Hoy pinto (a veces) y hago quesos veganos.

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La tía sin nombre
La tía sin nombre
Tuve una tía de apellido Cardoso. Su nombre no lo sé, creo que no tenía. Todos se referían a ella ...
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