<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Mai Valdz, autor en ERRR MAGAZINE</title>
	<atom:link href="https://errr-magazine.com/author/mairabvaldez/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>https://errr-magazine.com/author/mairabvaldez/</link>
	<description></description>
	<lastBuildDate>Wed, 31 Aug 2022 04:55:36 +0000</lastBuildDate>
	<language>es</language>
	<sy:updatePeriod>
	hourly	</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>
	1	</sy:updateFrequency>
	<generator>https://wordpress.org/?v=6.9.4</generator>

<image>
	<url>https://errr-magazine.com/wp-content/uploads/2024/11/cropped-image0-32x32.jpeg</url>
	<title>Mai Valdz, autor en ERRR MAGAZINE</title>
	<link>https://errr-magazine.com/author/mairabvaldez/</link>
	<width>32</width>
	<height>32</height>
</image> 
<site xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">83915525</site>	<item>
		<title>Renacer</title>
		<link>https://errr-magazine.com/renacer-2/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Mai Valdz]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 07 Jul 2021 00:57:30 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Textos]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://errr-magazine.com/?p=171326</guid>

					<description><![CDATA[<p>En algún lugar la nieve se derrite y los rayos de sol se vislumbran entre las montañas. Yo estoy en la urbe, bocinazos por doquier. Abro la ventana y siento el olor a tierra mojada casi como el anuncio de la lluvia que limpiará todo lo que me acongoja. Seré bondadosa, levantaré mis manos al [&#8230;]</p>
<p>La entrada <a href="https://errr-magazine.com/renacer-2/">Renacer</a> se publicó primero en <a href="https://errr-magazine.com">ERRR MAGAZINE</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>En algún lugar la nieve se derrite y los rayos de sol se vislumbran entre las montañas. Yo estoy en la urbe, bocinazos por doquier. Abro la ventana y siento el olor a tierra mojada casi como el anuncio de la lluvia que limpiará todo lo que me acongoja. Seré bondadosa, levantaré mis manos al cielo cuando eso pase y añoraré campos florecidos de lavanda&#8230; Pero ahora debo regresar a mí.</p>
<p>Me paseo por la casa con cierta ligereza, el cuerpo ya no duele, no siente el frio o la dejadez que fue lo nuestro. Debo avanzar, me lo debo porque dejarte ir es una decisión que me costó entender. No soy un saco humano que se pueda usar en cualquier momento, mucho menos fui, soy o seré tu pasatiempo. Soy más que eso, las mil piezas del rompecabezas que nunca fuiste capaz de encastrar. Siempre te faltó una parte, te faltaba yo, te falté porque me estaba faltando a mí.</p>
<p>Los días son rutina. El horario matutino es mi mejor aliado. Abro los ojos y los rayos de luz de las 7 a.m. destellan por las rendijas de mi ventana. Remoloneo ahí entre mis propias sábanas con aroma a tintorería.</p>
<p>Me acomodo las prendas que elegí vestir día a día, las sacudo como quitando un peso inexistente de encima. Salgo por la puerta principal de mi casa, cierro la puerta, meto las llaves al bolso y emprendo viaje. Curso y miro el techo del aula imaginando las vidas de quiénes están ahí. Imagino, por eso ya no sé si fuiste o sos real. Pero, ¿cómo puedo imaginar tu aroma, tus manos, tu piel? Eso fue real, lo sé o en ese momento me quiero auto-convencer.</p>
<p>Siento un “cosquilleo” en el estómago, le dicen mariposas, yo le digo apetito. Se hace la hora, me despido de mis compañeros y camino al bar que había dejado de frecuentar porque me recordaba nuestros días. Tomé impulso, agarré coraje, no levanté demasiado la mirada. Al lado de la gran puerta de vidrio me recibió el mismo mozo de siempre, me sonrió y sacó de su bolsillo un caramelo que con cierta timidez acepté. Me señaló una mesa, la que había sentido nuestros cubiertos en fiesta cada que almorzamos allí. Me senté, y de repente sentí tu aroma. Volviste a ser real, pero ya no sabía qué sentir. Ese día yo me senté dándole la espalda al ventanal, toda una cobarde. Vos entraste al lugar y sin mediar o por inercia te acercaste y me saludaste. Entendí lo que me habías enseñado, te vi llovido, pero no de primavera. Vos te quedaste entre el otoño e invierno, dudando, yo seguí.</p>
<div class="saboxplugin-wrap" itemtype="http://schema.org/Person" itemscope itemprop="author"><div class="saboxplugin-tab"><div class="saboxplugin-gravatar"><img alt='Mai Valdz' src='https://secure.gravatar.com/avatar/2ffd85ea3101bbd1deaac44bda01004bfe7f9a5bc274ee7c5a8a9dcf797084b4?s=100&#038;d=identicon&#038;r=g' srcset='https://secure.gravatar.com/avatar/2ffd85ea3101bbd1deaac44bda01004bfe7f9a5bc274ee7c5a8a9dcf797084b4?s=200&#038;d=identicon&#038;r=g 2x' class='avatar avatar-100 photo' height='100' width='100' itemprop="image"/></div><div class="saboxplugin-authorname"><a href="https://errr-magazine.com/author/mairabvaldez/" class="vcard author" rel="author"><span class="fn">Mai Valdz</span></a></div><div class="saboxplugin-desc"><div itemprop="description"><p>Desde que tengo uso de razón siempre llevo un lápiz en el bolso y un poco de papel para rayar. Diseño, pero pocas cosas que me gustan más que leer y dicen que desde chica le escribo a la vida. Bueno, qué decir, lo sigo haciendo.</p>
</div></div><div class="saboxplugin-web "><a href="http://@maivaldez" target="_blank" >@maivaldez</a></div><div class="clearfix"></div></div></div><p>La entrada <a href="https://errr-magazine.com/renacer-2/">Renacer</a> se publicó primero en <a href="https://errr-magazine.com">ERRR MAGAZINE</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
		<post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">171326</post-id>	</item>
		<item>
		<title>Primera estación</title>
		<link>https://errr-magazine.com/primera-estacion/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Mai Valdz]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 07 Jul 2021 00:57:15 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Textos]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://errr-magazine.com/?p=171315</guid>

					<description><![CDATA[<p>En este continente atravesamos el invierno. Es sábado. Hace frío. Salí y miré al cielo, se ve de color rosado pero ya anocheció. Ese color que vi anuncia un mañana en el que mi cuerpo dolerá aún más por la sensación térmica bajo cero, aunque no sé si es por eso o por la falta [&#8230;]</p>
<p>La entrada <a href="https://errr-magazine.com/primera-estacion/">Primera estación</a> se publicó primero en <a href="https://errr-magazine.com">ERRR MAGAZINE</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>En este continente atravesamos el invierno. Es sábado. Hace frío. Salí y miré al cielo, se ve de color rosado pero ya anocheció. Ese color que vi anuncia un mañana en el que mi cuerpo dolerá aún más por la sensación térmica bajo cero, aunque no sé si es por eso o por la falta que le hace a mi piel, la tuya.</p>
<p>Levanté la ropa del tender un poco destartalado. Los dedos están tiesos y se empalidecen. Cargo mis blusas al hombro y mis labios tiemblan. Inhalo ese aire paralizante y creo que te estoy soltando, o al menos dejo ahí la última sensación que me causaste. Pero hoy, al volver al calor de la salamandra te voy a recordar por última vez… De hecho, lo estoy haciendo ahora al escribir.</p>
<p>Como en un acto suicida me saco los mitones y agarro de lleno el tender casi congelado, lo doblego y rechina. Vuelvo. En un intento veloz de regresar me olvidé de cerrar la puerta cuando salí, aligero los últimos pasos envuelta en prendas propias y un artilugio que está por desfallecer. Sostengo el aparatejo con una mano y con la otra cierro la puerta, hace ruido, cruje, es como el alarido de un perro que sabe algo ya no es igual. Doy un paso más y afirmo el tender sobre la pared recién pintada, me aseguro de que no raspe, soy suave y quiero mantener todo aquello que estoy reconstruyendo lo más pulcramente posible. Doy un par de pasos más por el pasillo hasta llegar a mi habitación, entro y largo la ropa que levanté hace unos momentos sobre la cama. Las sacudo y empiezo a doblar. A medida que las levanto me pregunto si alguna vez me viste con esos colores, si alguna vez notaste las estampas infantiles de esas camisas que hoy son mis favoritas, si alguna vez sentiste el perfume que tanto me gusta en esos género; pero no importa porque nunca te lo voy a preguntar.</p>
<p>Termino de doblar la ropa, la guardo y me dirijo a la cocina. Me saco el abrigo y lo cuelgo en la silla. Pongo la pava, saco una taza, el difusor y unas hebras de té. Termino ese ritual. Agarro la taza con las dos manos, lo huelo, le doy un sorbo. Me doy cuenta que no lo endulce, es el sabor de la última comida que tuvimos. Insulsa, o era yo que ya sabiendo todo se iba a disipar no podía tragar bocado y por entonces todo me generaba disgusto pero me quedé; terminé todo a lo que había ido. Hoy al té le pondré una cucharada de azúcar, así como estoy adornando esto.</p>
<p>Las maderas rechinan en la salamandra. Me acerco tiritando con la taza entre las manos y me quedo allí unos minutos. Doy pequeños sorbos y hasta hago ese ruido que me recuerda como me sacaba de quicio que lo hicieras sólo y por el placer de verme hacer un berrinche.</p>
<p>Ahí, mirando los restos de carbón enrojecerse me acuerdo de vos. De la primera vez que te vi. ¿Te acordás? Yo sí. No sé para qué escribo como si lo fueras a leer si nunca te mostraré esto.</p>
<p>Me detengo.</p>
<div class="saboxplugin-wrap" itemtype="http://schema.org/Person" itemscope itemprop="author"><div class="saboxplugin-tab"><div class="saboxplugin-gravatar"><img alt='Mai Valdz' src='https://secure.gravatar.com/avatar/2ffd85ea3101bbd1deaac44bda01004bfe7f9a5bc274ee7c5a8a9dcf797084b4?s=100&#038;d=identicon&#038;r=g' srcset='https://secure.gravatar.com/avatar/2ffd85ea3101bbd1deaac44bda01004bfe7f9a5bc274ee7c5a8a9dcf797084b4?s=200&#038;d=identicon&#038;r=g 2x' class='avatar avatar-100 photo' height='100' width='100' itemprop="image"/></div><div class="saboxplugin-authorname"><a href="https://errr-magazine.com/author/mairabvaldez/" class="vcard author" rel="author"><span class="fn">Mai Valdz</span></a></div><div class="saboxplugin-desc"><div itemprop="description"><p>Desde que tengo uso de razón siempre llevo un lápiz en el bolso y un poco de papel para rayar. Diseño, pero pocas cosas que me gustan más que leer y dicen que desde chica le escribo a la vida. Bueno, qué decir, lo sigo haciendo.</p>
</div></div><div class="saboxplugin-web "><a href="http://@maivaldez" target="_blank" >@maivaldez</a></div><div class="clearfix"></div></div></div><p>La entrada <a href="https://errr-magazine.com/primera-estacion/">Primera estación</a> se publicó primero en <a href="https://errr-magazine.com">ERRR MAGAZINE</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
		<post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">171315</post-id>	</item>
		<item>
		<title>Choque de planetas.</title>
		<link>https://errr-magazine.com/choque-de-planetas/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Mai Valdz]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 07 Jul 2021 00:49:01 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Textos]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://errr-magazine.com/?p=171323</guid>

					<description><![CDATA[<p>El clima cambió pero no es relevante, en esta estación (cuando aún estábamos juntos) lo único que me tenía al vilo eras vos. En la adolescencia me había prometido no ser así, pero me pido perdón. Caí en mis propios engaños. Me reencontré con la ilusión de una quinceañera viendo el vestido más precioso antes [&#8230;]</p>
<p>La entrada <a href="https://errr-magazine.com/choque-de-planetas/">Choque de planetas.</a> se publicó primero en <a href="https://errr-magazine.com">ERRR MAGAZINE</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><span style="font-weight: 400">El clima cambió pero no es relevante, en esta estación (cuando aún estábamos juntos) lo único que me tenía al vilo eras vos. En la adolescencia me había prometido no ser así, pero me pido perdón. Caí en mis propios engaños. Me reencontré con la ilusión de una quinceañera viendo el vestido más precioso antes de la gran celebración…lástima que no me daba cuenta estaba camino a un funesto final.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400">Casi como un cliché nos vimos cada semana en el mismo lugar. El almuerzo fue sobremesa, que se hizo tardía, y así pasamos las horas en compañía. Como en una canción de Pol 3.14 me sonreíste a quemarropa hasta nuestro anteúltimo día. Tu olor a azahar, la comisura de tus labios, el mentón suavemente dibujado, esa pequeña “montañita” de tu labio superior que sólo imagino es el paraíso de cualquier boca que te seduzca. Tu mirada cristalina, el color café de tus pupilas, tus cejas tupidas de alboroto. Te convertí en una escultura digna de apreciar. ¿Eras fantasía o realidad?</span></p>
<p><span style="font-weight: 400">Caminamos por callejones sin salida abrigados de atardecer. El naranja combinaba con tu esencia. Eras estridente a dónde sea que fueras, creo lo seguís siendo. Dejas una estela a tu paso, una huella que pronto espero el viento se lleve de mi memoria.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400">Tus brazos eran la calidez que tanto ansié encontrar. Me reconfortaban tus palabras de tono suave. La sonrisa de tu voz acallaba mis temores, te sentía presente dónde sea que fuera. Ya me había enamorado de vos o de lo que creí y anhele por esos días.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400">Creí en tu poema y en la rima perfecta para combinar con la mía. Me rendí entre tus sábanas y me dejé llevar por la emoción. Gozamos la alegría cada mañana, tarde y noche posible. Pero un día se te hizo tarde la vida. Me contemplabas con ternura, y a veces, al despertar podía sentirte cerca pero el velo inverosímil se iba a caer pronto. Ibas a ser un mal sueño. Mientras, en tus nubes de cariño me mecí.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400">Nos enredamos demasiado, jugamos a ser el personaje que el otrx había buscado siempre. Era tarde, nos habíamos sacado la ficha. Éramos los restos que habían quedado de otros vínculos.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400">Un jueves cualquiera me senté en la cama, despojada de todo. Te miré y te lancé las palabras que determinarían lo nuestro se iba a apagar pronto. ¿Me querés? Un silencio fatal, no pensaste lo hiriente que fueron esos segundos eternos. Sí, me dijiste. Pero la demora sembró en mi corazón la duda.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400">Pasaron los días, y me alejé. Te dije lo que sentía y te dejé ir. Te escribo y te libero de ser quién no tenés intención de ser.</span></p>
<div class="saboxplugin-wrap" itemtype="http://schema.org/Person" itemscope itemprop="author"><div class="saboxplugin-tab"><div class="saboxplugin-gravatar"><img alt='Mai Valdz' src='https://secure.gravatar.com/avatar/2ffd85ea3101bbd1deaac44bda01004bfe7f9a5bc274ee7c5a8a9dcf797084b4?s=100&#038;d=identicon&#038;r=g' srcset='https://secure.gravatar.com/avatar/2ffd85ea3101bbd1deaac44bda01004bfe7f9a5bc274ee7c5a8a9dcf797084b4?s=200&#038;d=identicon&#038;r=g 2x' class='avatar avatar-100 photo' height='100' width='100' itemprop="image"/></div><div class="saboxplugin-authorname"><a href="https://errr-magazine.com/author/mairabvaldez/" class="vcard author" rel="author"><span class="fn">Mai Valdz</span></a></div><div class="saboxplugin-desc"><div itemprop="description"><p>Desde que tengo uso de razón siempre llevo un lápiz en el bolso y un poco de papel para rayar. Diseño, pero pocas cosas que me gustan más que leer y dicen que desde chica le escribo a la vida. Bueno, qué decir, lo sigo haciendo.</p>
</div></div><div class="saboxplugin-web "><a href="http://@maivaldez" target="_blank" >@maivaldez</a></div><div class="clearfix"></div></div></div><p>La entrada <a href="https://errr-magazine.com/choque-de-planetas/">Choque de planetas.</a> se publicó primero en <a href="https://errr-magazine.com">ERRR MAGAZINE</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
		<post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">171323</post-id>	</item>
		<item>
		<title>El primer impacto.</title>
		<link>https://errr-magazine.com/el-primer-impacto/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Mai Valdz]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 07 Jul 2021 00:48:57 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Textos]]></category>
		<category><![CDATA[desencuentros]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://errr-magazine.com/?p=171320</guid>

					<description><![CDATA[<p>Soñé con vos, o mejor dicho con aquella primera vez que nos cruzamos en esta ciudad. Era mediodía, el calor sofocaba. Esa mañana había caminado errante por el centro de la ciudad buscando un tesoro que no encontraba hasta que entré a ese dichoso bar cerca de la plaza principal. ¡Quiero creer que fue dicha [&#8230;]</p>
<p>La entrada <a href="https://errr-magazine.com/el-primer-impacto/">El primer impacto.</a> se publicó primero en <a href="https://errr-magazine.com">ERRR MAGAZINE</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><span style="font-weight: 400">Soñé con vos, o mejor dicho con aquella primera vez que nos cruzamos en esta ciudad. Era mediodía, el calor sofocaba. Esa mañana había caminado errante por el centro de la ciudad buscando un tesoro que no encontraba hasta que entré a ese dichoso bar cerca de la plaza principal. ¡Quiero creer que fue dicha y no error!</span></p>
<p><span style="font-weight: 400">Entré a las apuradas, con la cartera al hombro y un libro que acababa de comprar. Te ví a través del ventanal: tu camisa desalineada, una agenda sobre la mesa, un pocillo y tu mirada reluciente. El reflejo del sol en tus ojos hacía que tengas un brillo especial para mí, lo tenés aunque ya no nos veamos.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400">El mozo me recibió con una sonrisa y me señaló una mesa, esa que estaba al lado de la tuya. Me acerqué procurando no hacer alboroto, pero era tarde. Corrí la silla, me senté y empecé a desparramar mis cosas por ahí con cierta naturalidad. Levantaste la mirada, recuerdo la sensación de tus ojos sobre mí. ¿Quién iba a pensar que escribiríamos una breve historia en la siguiente estación? Nadie. Puedo asegurar que nadie veía futuro en dónde nosotros sólo vimos casualidad. Algo se me resbaló, creo fue el libro que vos segundos después levantarías. Me dijiste “al final cada uno toma su camino”, ¿esa era tu jugada maestra? Después no me pude concentrar. Te escuchaba balbucear al teléfono. Yo solamente quería tomar mi té y leer un rato.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400">El sol cada vez pegaba más fuerte sobre el ventanal y los destellos ya nos daban de lleno. Se acercó el mozo y nos preguntó si no queríamos cambiar de mesa. Yo acepté, pero vos dijiste que ya te estabas por ir. Pagaste la cuenta, levantaste lo que tenías y te fuiste. Un poquito de luz te llevaste ese día pero luego ibas a encender un interruptor emocional que creo desconocía bastante.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400">La semana siguiente: mismo día y horario. Cambié de lugar y fui a un restaurante en el casco histórico. Me senté a almorzar sola y terminé de leer mi libro. Salí con calma del lugar rumbo a la facultad, te crucé. Aparentemente eras habitué de esos lugares. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400">Bastaron varios días y un par de miradas cruzadas para empezar a sonreírnos. Un día, al salir saludaste al mozo y yo levanté la mirada haciendo una mueca. Giraste tu rostro levantaste la ceja y con un gesto cómico &#8211; casi desorientado- me saludaste. Ya, al día siguiente, todo era un chiste. Nos volvimos a cruzar en la plaza y esta vez me invitaste a tomar algo. Te dije que no tenía mucho tiempo pero acepté. </span><span style="font-weight: 400">Yo ya no sé si era el calor o las hormonas, pero te veía cada vez más apetecible. Me habías empezado a generar nerviosismo del bueno, si es que eso existe. A medida que pasaron las semanas nos empezamos a cruzar más, o al menos a esa altura de enero ya nos habíamos notado.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400">Algo estaba pasando y no creo haber sido consciente de eso.</span></p>
<div class="saboxplugin-wrap" itemtype="http://schema.org/Person" itemscope itemprop="author"><div class="saboxplugin-tab"><div class="saboxplugin-gravatar"><img alt='Mai Valdz' src='https://secure.gravatar.com/avatar/2ffd85ea3101bbd1deaac44bda01004bfe7f9a5bc274ee7c5a8a9dcf797084b4?s=100&#038;d=identicon&#038;r=g' srcset='https://secure.gravatar.com/avatar/2ffd85ea3101bbd1deaac44bda01004bfe7f9a5bc274ee7c5a8a9dcf797084b4?s=200&#038;d=identicon&#038;r=g 2x' class='avatar avatar-100 photo' height='100' width='100' itemprop="image"/></div><div class="saboxplugin-authorname"><a href="https://errr-magazine.com/author/mairabvaldez/" class="vcard author" rel="author"><span class="fn">Mai Valdz</span></a></div><div class="saboxplugin-desc"><div itemprop="description"><p>Desde que tengo uso de razón siempre llevo un lápiz en el bolso y un poco de papel para rayar. Diseño, pero pocas cosas que me gustan más que leer y dicen que desde chica le escribo a la vida. Bueno, qué decir, lo sigo haciendo.</p>
</div></div><div class="saboxplugin-web "><a href="http://@maivaldez" target="_blank" >@maivaldez</a></div><div class="clearfix"></div></div></div><p>La entrada <a href="https://errr-magazine.com/el-primer-impacto/">El primer impacto.</a> se publicó primero en <a href="https://errr-magazine.com">ERRR MAGAZINE</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
		<post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">171320</post-id>	</item>
	</channel>
</rss>
