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	<title>José H. Granados, autor en ERRR MAGAZINE</title>
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		<title>Me cago en el amor.</title>
		<link>https://errr-magazine.com/me-cago-en-el-amor/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[José H. Granados]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 07 Jul 2021 00:57:42 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Writing]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Los últimos meses he parecido una bola de ping pong entre relaciones efímeras que mantienen las expectativas muy altas y al final no se convierten en nada. La calidad de soltero no se va, a pesar de todos los esfuerzos que hago. ¡Oh, qué guapa mujer! Y le gusta How I Meet Your Mother, seguro [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><span style="font-weight: 400">Los últimos meses he parecido una bola de ping pong entre relaciones efímeras que mantienen las expectativas muy altas y al final no se convierten en nada. La calidad de soltero no se va, a pesar de todos los esfuerzos que hago.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400">¡Oh, qué guapa mujer! Y le gusta </span><i><span style="font-weight: 400">How I Meet Your Mother</span></i><span style="font-weight: 400">, seguro que podemos llevarnos bien.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400">Las aplicaciones parecen una buena opción para alguien tan tímido como yo, hasta que se volvieron una amenaza, ahora me preocupo por el rechazo de gente que ni conozco. Mi mayor deseo se ha puesto en mi contra y ahora estoy entre la obsesión y la depresión. Derecha o izquierda, depende a donde se desliza el pulgar es la puerta para interactuar o perderse en el mar del internet. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400">Las inseguridades crecen, se acentúan: ¿qué foto es la mejor para dar la imagen que quiero? ¿Quién quiero ser, qué quiero que vean de mí?</span></p>
<p><span style="font-weight: 400">Ningún </span><i><span style="font-weight: 400">like</span></i><span style="font-weight: 400"> hasta ahora, parece que no le intereso a nadie, otra noche vacía.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400">Deslizo a la derecha tratando de obtener una respuesta entre cuarenta chicas que se presentan al azar en mi pantalla, algunas sin información o sin nombre, nos guiamos por fotos que bien pueden ser editadas o llenas de filtros y pequeñas frases que intentan mostrarnos quién es el otro. Avanzo a ciegas entre algoritmos y configuraciones que se aseguran de mostrarme a las mujeres a mi alcance en un radio de cincuenta kilómetros, de entre veinte y veintisiete años, que les interesen los hombres, en la descripción de mi perfil encontrarán una o varias razones para dar a la izquierda (que significará un no) o a la derecha (que es un sí) y que podamos interactuar.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400">Cuando el match aparece todo depende de los mensajes, los stickers. Dar el tono correcto es un arte que no conozco y si soy poco hábil para la interacción presencial, en línea es un poco peor. Aunque estemos protegidos por una pantalla no lo vuelve más amable.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400">Ahora busco a tientas un amor  interactivo que brinque de la pantalla y se convierta en algo que se pueda tocar, besar, sentir, querer. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400">Me cago en el amor, en quien no me corresponde, en quien sí lo hace de una manera desmedida y en quien corresponde pero no tiene una pizca de interés en hacerlo tangible. Mientras tanto sigo con el rostro alumbrado por la pantalla, caminando sin rumbo entre el bosque de personas, esperando encontrarme con alguien, que seguro está en las mismas condiciones que yo.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Ejercicio hecho para la clase de Enunciación y voces del relato.</p>
<div class="saboxplugin-wrap" itemtype="http://schema.org/Person" itemscope itemprop="author"><div class="saboxplugin-tab"><div class="saboxplugin-gravatar"><img alt='José H. Granados' src='https://secure.gravatar.com/avatar/dbf588401ac6dd1b9242cb511ab28078cac48b17a6ec356936ed6a1efb304392?s=100&#038;d=identicon&#038;r=g' srcset='https://secure.gravatar.com/avatar/dbf588401ac6dd1b9242cb511ab28078cac48b17a6ec356936ed6a1efb304392?s=200&#038;d=identicon&#038;r=g 2x' class='avatar avatar-100 photo' height='100' width='100' itemprop="image"/></div><div class="saboxplugin-authorname"><a href="https://errr-magazine.com/author/elchucho06/" class="vcard author" rel="author"><span class="fn">José H. Granados</span></a></div><div class="saboxplugin-desc"><div itemprop="description"><p>Yo también soy hijo de Pedro Páramo.</p>
</div></div><div class="saboxplugin-web "><a href="https://www.instagram.com/elchucho6/" target="_blank" >www.instagram.com/elchucho6/</a></div><div class="clearfix"></div></div></div><p>La entrada <a href="https://errr-magazine.com/me-cago-en-el-amor/">Me cago en el amor.</a> se publicó primero en <a href="https://errr-magazine.com">ERRR MAGAZINE</a>.</p>
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		<title>Hay días en que se hace muy difícil vivir aquí&#8230;</title>
		<link>https://errr-magazine.com/hay-dias-en-que-se-hace-muy-dificil-vivir-aqui/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[José H. Granados]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 29 Mar 2021 14:00:43 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Writing]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>&#8230;Cuando todo esto empezó, parecía ajeno, increíble. Sabíamos que tendríamos que cuidarnos y mantenernos distantes un tiempo. Quince días que se han convertido en ocho meses. Los planes se han desvanecido en la lejanía. La distancia se vuelve chiclosa. Nos vemos y no nos vemos. Gracias a las videollamadas, encontramos maneras de sentirnos juntos.  Hay [&#8230;]</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><span style="font-weight: 400;">&#8230;Cuando todo esto empezó, parecía ajeno, increíble. Sabíamos que tendríamos que cuidarnos y mantenernos distantes un tiempo. Quince días que se han convertido en ocho meses. Los planes se han desvanecido en la lejanía. La distancia se vuelve <em>chiclosa</em>. Nos vemos y no nos vemos. Gracias a las videollamadas, encontramos maneras de sentirnos juntos.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;"> Hay días en que se hace muy difícil vivir aquí. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">El miedo me llena el cuerpo. Las poquísimas veces que he utilizado el transporte público, no quiero tocar nada, prefiero ir de un lado a otro, como bola de <em>pinball</em>, a entrar en contacto con la amenaza fantasma, lo que no se puede ver pero nos está matando. Las calles parecen más grandes de lo vacías que están. Gran parte de la gente se encuentra en sus casas entre incrédulos y paranoides, yo estoy del lado de los últimos.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Hay días en que se hace muy difícil vivir aquí.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">La conciencia de los otros se vuelve primordial, nos hemos vuelto más empáticos, pero también, si alguien se acerca de más, el miedo se hace presente. Parecen raros los videos de conciertos o fiestas, los eventos multitudinarios se ven muy lejanos y a la vez se añoran. Perdimos a gritos contacto humano, pero que esté perfectamente sanitizado.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Hay días en que se hace muy difícil vivir aquí.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">De madrugada siento que la fiebre sube de golpe, viene acompañada del miedo, corro al baño a darme una ducha fría, sin poder lograr un cambio en la sensación térmica. Ya de mañana, hago parte de mi rostro el cubrebocas, también dentro de la casa, no salgo de mi cuarto a menos que deba ir al baño, aviso a mi tía y trato de estar lo más alejado de mi abuela que puedo.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Así pasaron un par de días entre consultorios. La prueba del COVID es incómoda, es aplicada en el estacionamiento del laboratorio donde caminamos separados, como presos en espera de una sentencia. Una doctora recomendada por no sé quién me dijo, más tarde, que era positivo, sin otra evidencia que unos puntos en el paladar que yo no vi, pero mi padre asentía mientras apuntaban una lámpara a mi boca.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Planeaba mi posible estadía en el hospital, imaginaba los libros que podría leer en caso de tener que partir.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">La incertidumbre terminó con la semana, el resultado fue negativo y los síntomas desaparecieron casi inmediatamente. Volvimos a comer juntos, pero el contacto físico vuelve tímido, aunque no podemos dejar de abrazarnos o estar juntos. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;"> </span><span style="font-weight: 400;">Hay días que se hace muy difícil vivir aquí.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;"> Las medidas de confinamiento parecen eternas. El número de casos no ha disminuido y ahora se pueden escuchar fiestas, a lo lejos, en la colonia. Los vecinos salen cada vez más relajados, vuelven a poblar los puestos ambulantes, la calle regresa a su estado natural, con cubrebocas o no. Volvemos a salir de a poco, a ver a familiares cercanos, recorrer el centro sin bajar del coche, reconocer que nada, allá afuera, ha cambiado tanto como lo esperábamos.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;"> Hay días que se hace muy difícil vivir aquí.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">El récord limpio que llevábamos cayó con mis padres, mi hermana y mis sobrinos. Ahora mi tío también está contagiado, la familia entra en angustia. Mi abuela, con la memoria un poco atrofiada por guardar tesoros que cuenta una y otra vez para que no se pierdan, llama a los enfermos dos o tres veces por día para cerciorarse de que estén bien, ellos no presentan ningún síntoma, pero el virus es traicionero y nos mantiene en vilo.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;"> Hay días en que se hace muy difícil vivir aquí.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;"> El número de casos aumenta por miles diariamente, las vacunas parecen ser una luz al final del túnel, pero ninguna estará lista pronto. Cada día volvemos a la calle, protegidos por aquello en que creemos, tratando de esquivar junto con los nuestros a la enfermedad que prometió acabar con todo.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>Ejercicio realizado para la clase de Cuento 1.</em></p>
<p>Fotografía por <a href="https://www.flickr.com/photos/wang_wei/">Wang Wei </a></p>
<div class="saboxplugin-wrap" itemtype="http://schema.org/Person" itemscope itemprop="author"><div class="saboxplugin-tab"><div class="saboxplugin-gravatar"><img alt='José H. Granados' src='https://secure.gravatar.com/avatar/dbf588401ac6dd1b9242cb511ab28078cac48b17a6ec356936ed6a1efb304392?s=100&#038;d=identicon&#038;r=g' srcset='https://secure.gravatar.com/avatar/dbf588401ac6dd1b9242cb511ab28078cac48b17a6ec356936ed6a1efb304392?s=200&#038;d=identicon&#038;r=g 2x' class='avatar avatar-100 photo' height='100' width='100' itemprop="image"/></div><div class="saboxplugin-authorname"><a href="https://errr-magazine.com/author/elchucho06/" class="vcard author" rel="author"><span class="fn">José H. Granados</span></a></div><div class="saboxplugin-desc"><div itemprop="description"><p>Yo también soy hijo de Pedro Páramo.</p>
</div></div><div class="saboxplugin-web "><a href="https://www.instagram.com/elchucho6/" target="_blank" >www.instagram.com/elchucho6/</a></div><div class="clearfix"></div></div></div><p>La entrada <a href="https://errr-magazine.com/hay-dias-en-que-se-hace-muy-dificil-vivir-aqui/">Hay días en que se hace muy difícil vivir aquí&#8230;</a> se publicó primero en <a href="https://errr-magazine.com">ERRR MAGAZINE</a>.</p>
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		<title>El poder de una máscara</title>
		<link>https://errr-magazine.com/el-poder-de-una-mascara/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[José H. Granados]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 03 Feb 2021 23:45:21 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Writing]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Estaba en la cima. Diez mil personas coreaban su nombre, ¡Pirata, Pirata! Gritaba el monstruo de las mil cabezas. Pedro levantaba los brazos, parado en uno de los esquineros, bañado en la sangre de su oponente. Si los gladiadores romanos siguieran existiendo, perderían público ante los luchadores mexicanos. Recorrió el pasillo que llevaba de regreso [&#8230;]</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><span style="font-weight: 400;">Estaba en la cima. Diez mil personas coreaban su nombre, ¡Pirata, Pirata! Gritaba el monstruo de las mil cabezas. Pedro levantaba los brazos, parado en uno de los esquineros, bañado en la sangre de su oponente. Si los gladiadores romanos siguieran existiendo, perderían público ante los luchadores mexicanos. Recorrió el pasillo que llevaba de regreso a los vestidores saludando al público que seguía vitoreando uno de sus nombres.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Pedro se dejó esa noche la máscara, quería disfrutar un poco más el triunfo de El Pirata, no se la quitó ni para bañarse, ya en el vestidor. Llegando a su casa se recostó sin despertar a su mujer, pensó en dejar la máscara en el buró pero sintió mayor cansancio y decidió conservarla puesta.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">A la mañana siguiente no se sintió cansado, los golpes no le dolían, se sentía más fuerte, recordó que se había dejado la máscara y sabía que si se despojaba de ella el hechizo terminaría, como tantas veces le había pasado. La mayoría de los compañeros enmascarados insistían en que el personaje tenía una personalidad propia e incluso se sentían más fuertes cuando la usaban.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Bajó a desayunar para después llevar a sus hijos a la escuela, con la máscara puesta. La admiración del público le había dado una sensación indescriptible, algo completamente desconocido para él.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Desde que había comenzado a luchar nunca había pasado un día completo usando la máscara. Ahora estaba en el punto más alto, podía llegar a ser una super estrella, no pensaba renunciar tan fácil a su nueva popularidad.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Sin la máscara era simplemente Pedro, el carnicero que atendía en la carnicería del mercado, que solo las vecinas conocían pero todo el mundo quería estar con El Pirata, tener su autógrafo o una foto con él, así que decidió dejarse la máscara unos días más, hasta su siguiente lucha.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Su esposa era más cariñosa, sus hijos disfrutaban la emoción que producía en sus amigos saber que su padre era El Pirata y tener la oportunidad de conocerlo. Pedro ahora parecía el personaje, la personalidad alterna que había decidido dejar colgada en el closet como una chamarra vieja y gastada.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Ahora ya no se quitaba la máscara ni para dormir, a su mujer le ponía nerviosa la cantidad de atención femenina que generaba el enmascarado.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">El Pirata parecía disfrutar de su nueva vida hasta que su mujer se comenzó a comportar raro, se negaba a besarlo, no quería estar cerca de él y había decidido dormir con su hijo más pequeño. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">—¡No puedo más, yo quiero a mi esposo no al Pirata!</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">—Pero soy yo, Juana, nomás mi cara fue la que cambió.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">—¡No! —exclamó Juana, ahogando un sollozo —Tú ya no eres mi marido. Me voy con mi mamá, no puedo estar un momento más en esta casa.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;"> —No estás entendiendo, mujer, El Pirata nos da de comer, nos ha dado todo, fama, fortuna —el diálogo quedó cortado por el portazo que dió su mujer.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">El pirata se quedó solo, sumido en el silencio, clavado en el sillón, sin saber cómo reaccionar.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">El Pirata se paró frente al espejo, dispuesto a quitarse la máscara. La fue desabrochando lentamente, con un temor desconocido para él. Fue despegándola de su rostro poco a poco, la tela se le hacía pesada, las manos le sudaban y un temblor impresionante se apoderó de sus piernas. La vista se le nublaba, al llegar a los pómulos sintió un dolor indescriptible hasta perder el conocimiento poco tiempo después.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;"> Varias veces Pedró intentó quitarse la máscara, con el mismo resultado, acababa tendido en el piso, empapado en sudor, con dificultades para respirar.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Durante varios días permaneció borracho, tratando de encontrar el valor suficiente para poder arrancarse la máscara. Lo intentó, se enfrentó con todas sus fuerzas, dando tumbos por toda la casa, como si se estuviera enfrentado a un rival de carne y hueso, a sí mismo poseído por una fuerza oscura, hasta demoníaca. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Acabó con varios muebles y el espejo quedó hecho añicos pero, cuando recobró la conciencia la máscara seguía cubriendo su rostro.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">En un arranque de ira, aún con vapores etílicos en la cabeza, tomó un cuchillo que había quedado tirado, dispuesto a arrancarse la máscara, la piel o lo que fuera necesario. Volvió a pararse frente a lo que quedaba del espejo y comenzó a cortar.</span></p>
<p><em>Ejercicio realizado para la clase de cuento 1.</em></p>
<p>Fotografía por <a href="https://www.instagram.com/luckybxby/">Tania Uranga</a></p>
<div class="saboxplugin-wrap" itemtype="http://schema.org/Person" itemscope itemprop="author"><div class="saboxplugin-tab"><div class="saboxplugin-gravatar"><img alt='José H. Granados' src='https://secure.gravatar.com/avatar/dbf588401ac6dd1b9242cb511ab28078cac48b17a6ec356936ed6a1efb304392?s=100&#038;d=identicon&#038;r=g' srcset='https://secure.gravatar.com/avatar/dbf588401ac6dd1b9242cb511ab28078cac48b17a6ec356936ed6a1efb304392?s=200&#038;d=identicon&#038;r=g 2x' class='avatar avatar-100 photo' height='100' width='100' itemprop="image"/></div><div class="saboxplugin-authorname"><a href="https://errr-magazine.com/author/elchucho06/" class="vcard author" rel="author"><span class="fn">José H. Granados</span></a></div><div class="saboxplugin-desc"><div itemprop="description"><p>Yo también soy hijo de Pedro Páramo.</p>
</div></div><div class="saboxplugin-web "><a href="https://www.instagram.com/elchucho6/" target="_blank" >www.instagram.com/elchucho6/</a></div><div class="clearfix"></div></div></div><p>La entrada <a href="https://errr-magazine.com/el-poder-de-una-mascara/">El poder de una máscara</a> se publicó primero en <a href="https://errr-magazine.com">ERRR MAGAZINE</a>.</p>
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