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	<title>Dario García, autor en ERRR MAGAZINE</title>
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	<title>Dario García, autor en ERRR MAGAZINE</title>
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		<title>La casa de Dios</title>
		<link>https://errr-magazine.com/la-casa-de-dios/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Dario García]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 07 Jul 2021 00:57:40 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Writing]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Eran las dos de la tarde y yo me encontraba al borde de mi tercer trago de whisky, sentado en un bar de buena pinta. Odio estos lugares, en lo personal siempre he preferido un lugar lleno de mugre y desprecio. “No hay hogar como el hogar”, dicen algunos. La camarera, una joven de no [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Eran las dos de la tarde y yo me encontraba al borde de mi tercer trago de whisky, sentado en un bar de buena pinta. Odio estos lugares, en lo personal siempre he preferido un lugar lleno de mugre y desprecio. “No hay hogar como el hogar”, dicen algunos.</p>
<p>La camarera, una joven de no más de 25 años, se encontraba atenta, con el encendedor cada que tomaba un cigarro. No puedo evitar imaginar su cara de desprecio cuando se dé cuenta de que su única propina será sólo el tambaleó de un borracho sin cartera.</p>
<p>4:00 de la tarde: me encuentro en la mejor disposición para cualquier estupidez, aunque éstas suelen ser sumamente raras -aun si no lo parecen-. Por fin recuerdo que tenía una cita, a esta altura sin duda llevo más de media hora de retraso y no podría importarme menos.</p>
<p>El tiempo se ha vuelto tan innecesario como llevar el control de mi medicación. Miércoles, jueves o quizás viernes; qué importa, tengo un trago en mi mano y parezco ser tan importante que allá afuera en el mundo alguien aún me espera. Pido la cuenta y me dirijo a mi cita varias horas después; tomo el primer taxi que se atreve a subirme y llego al viejo edificio que me ha visto derrumbarme; a su paso, tomo la llave de mi bolsillo con la misma dificultad que tendría un infante para decirle a sus padres que odia las visitas a casa de su vieja y amargada abuela. Al fin consigo abrir la puerta de mi departamento. Sentada en la cama aún me espera mi cita: una bella 9mm, no parece mostrar enojo por mi retraso o mi estado; puedo casi sentir su hermosa sonrisa al verme. Entro de lleno al departamento, nos recostamos sobre la orilla de una cama que ha visto mejores tiempos. La tomé entre mis brazos, le pedí disculpas por la tardanza y suavemente la besé.</p>
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		<title>El ahorcado.</title>
		<link>https://errr-magazine.com/el-ahorcado/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Dario García]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 07 Jul 2021 00:38:19 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Writing]]></category>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Era un día normal como cualquier otro, por lo menos tan normal como se  puede estar en la sala de espera de un loquero. Aún recuerdo ese sentimiento de ausencia que me ha acompañado toda la vida; en momentos como ese procuro usar una de tantas máscaras que he logrado dominar.  La tranquilidad y la felicidad son máscaras demasiado pesadas, pero en esta ocasión debía ser fuerte; debía tolerarlo pues en esta visita tan especial mi amigo el loquero decidiría si al fin estaría listo para volver a ser una parte importante de la sociedad. Siempre me he preguntado si realmente les importa la salud de nosotros “los pasajeros”</p>
<p>,no me cabe duda que aún habrá doctores jóvenes que piensan que pueden ayudar a salvar vidas; pobres de ellos, deberían estar más medicados que nosotros cuando algún viejo doctor les haga ver la verdad</p>
<p>-Fluoxetina</p>
<p>-Prozac</p>
<p>-cítalopram</p>
<p>Escribir papeles con esas herramientas y un poco de  sutil atención es lo más que se puede hacer. ¡Vaya! 5 minutos para mí consulta, momento de usar mis máscaras; me encuentro con las manos frías, tensas y llenas de sudor. Llega el momento, se abre el telón y la función comienza; la puerta se abre y me saluda un ser extraño. Para mí disgusto me han cambiado de loquero, supongo que el anterior tuvo la genialidad de abandonar ese mundo lleno de demencia; al parecer me ha sido imposible disimular el desagrado del todo pues el extraño no ha dudado en preguntarme si se encuentra todo bien, como si eso fuera posible:</p>
<p>-¿todo bien?</p>
<p>-sí, sólo que me ha tomado por sorpresa el cambio de personal.</p>
<p>Proseguimos, pasaron quizás 2 o 3 minutos sin que nadie dijera nada; mi situación me encontraba al límite de mi capacidad, justo entonces el extraño comenzó a hacerme un par de preguntas:</p>
<p>-Dígame señor pasajero: ¿cómo ha encontrado su estadía en el hospital?</p>
<p>(Como el culo) me limité a pensar</p>
<p>-Perfectamente, sin duda ha sido una experiencia única (única sin, duda como cuando recibes una patada de lleno en los huevos).</p>
<p>-Dígame mi buen pasajero: ¿se siente capaz de desenvolverse  adecuadamente dentro de un ambiente social?</p>
<p>-Creo que en este tiempo he aprendido de mis errores y ciertamente creo poder ser una persona capaz de desempeñar un papel importante en mi comunidad.</p>
<p>-Por último mi joven amigo ¿si decidiéramos darle de alta el día de hoy volvería a hacerse daño?</p>
<p>Sin duda esperaba esa pregunta pero por un momento me tomó por sorpresa, quizá tardé un par de segundos en responder y sólo me limité a decir:</p>
<p>-No,  nunca más</p>
<p>En la puerta de la salida del hospital, al poner el primer pie fuera, no pude escuchar otra cosa que la risa de la ausencia de mi vida</p>
<p>-Jajajajaja ¡han dejado salir a un loco que morirá  en menos de un día!</p>
<p>Di el segundo paso hacia la salida y me di el lujo de sonreírle un poco a la vida.</p>
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		<title>El comienzo.</title>
		<link>https://errr-magazine.com/el-comienzo/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Dario García]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 07 Jul 2021 00:38:14 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Writing]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Tres días tirado en cama sin comida, ni bebida, sin descanso de la felicidad que me causaba tu partida -¿Por que lloras tanto? -Aun no se ha marchado, ¡la maldita vive entre mis sabanas! hasta las pulgas usan su perfume.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Tres días tirado en cama sin comida, ni bebida, sin descanso de la felicidad que me causaba tu partida</p>
<p>-¿Por que lloras tanto?</p>
<p>-Aun no se ha marchado, ¡la maldita vive entre mis sabanas!<br />
hasta las pulgas usan su perfume.</p>
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