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	<title>Chizo, autor en ERRR MAGAZINE</title>
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	<title>Chizo, autor en ERRR MAGAZINE</title>
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		<title>Reina de bastos</title>
		<link>https://errr-magazine.com/reina-de-bastos/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Chizo]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 19 Aug 2025 16:18:22 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Writing]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Hoy sólo confío en que el tiempo haga su parte y un día al voltear al pasado, reconozcamos que la felicidad siempre es pasajera y nosotros logramos ser felices muchas veces.</p>
<p>La entrada <a href="https://errr-magazine.com/reina-de-bastos/">Reina de bastos</a> se publicó primero en <a href="https://errr-magazine.com">ERRR MAGAZINE</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Hay un amor del que no se habla, del que nadie nombra porque nadie sabe que existe. Ese amor de un rato que es brutalmente honesto más que muchos&nbsp;<em>parasiempre</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y es que a orillas de su mar, nunca nadie le ha querido como yo, libre y sin prejuicios. Tal vez por eso no sea suficiente. Nadie sabe cuántas veces anhelé ahogarme en las profundidades de ese mar embravecido para evanescer después de la última ola. Fue en vano, al final siempre retornaba la calma. A veces el sol nos despertaba y nos acomodaba en nuestro sitio y a veces, con un poquito de tiempo hacíamos café y con otro poquito, rehacíamos la tempestad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por breves instantes, a mí me daba por intentar explicarle que el amor nunca es otra persona, es la complicidad que se siente con la otra persona.&nbsp;<em>Y que ojalá lo haya explicado bien, y que ojalá no se nos olvide nunca.&nbsp;</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Y que, ¡qué más da!</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y hoy sólo confío en que el tiempo haga su parte y un día al voltear al pasado, reconozcamos que la felicidad siempre es pasajera y nosotros logramos ser felices muchas veces, con toda esa entrega que se dieron los que entendieron que tal vez mañana no había sol, ni café, ni tempestad juntos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Con toda esa entrega que se dieron los que saben que lo único que van a quedarse, es el instante en que la ola los rompía juntos.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="https://www.flickr.com/photos/netime/">Fotografía por Jérôme Simard</a></p>
<div class="saboxplugin-wrap" itemtype="http://schema.org/Person" itemscope itemprop="author"><div class="saboxplugin-tab"><div class="saboxplugin-gravatar"><img data-recalc-dims="1" decoding="async" src="https://i0.wp.com/errr-magazine.com/wp-content/uploads/2025/08/461836624_1431108594252494_3384058143785296098_n.jpg?resize=100%2C100&#038;ssl=1" width="100"  height="100" alt="" itemprop="image"></div><div class="saboxplugin-authorname"><a href="https://errr-magazine.com/author/chizo/" class="vcard author" rel="author"><span class="fn">Chizo</span></a></div><div class="saboxplugin-desc"><div itemprop="description"><p>Escribo porque no tengo para el psicólogo.</p>
</div></div><div class="saboxplugin-web "><a href="https://www.instagram.com/chizo_" target="_blank" >www.instagram.com/chizo_</a></div><div class="clearfix"></div></div></div><p>La entrada <a href="https://errr-magazine.com/reina-de-bastos/">Reina de bastos</a> se publicó primero en <a href="https://errr-magazine.com">ERRR MAGAZINE</a>.</p>
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		<title>El faro</title>
		<link>https://errr-magazine.com/el-faro/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Chizo]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 01 Jun 2025 15:49:54 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Writing]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Los que ya han sido tanto saben que el faro nunca está afuera.</p>
<p>La entrada <a href="https://errr-magazine.com/el-faro/">El faro</a> se publicó primero en <a href="https://errr-magazine.com">ERRR MAGAZINE</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Los que ya han sido abismo<br>saben de vértigo.<br>Los que ya han sido diablos<br>saben de pecados.<br>Los que ya se han roto<br>saben de cicatrices.<br>Los que ya han sido ruido<br>saben de música.<br>Los que ya han sido oscuridad<br>saben de miedos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los que ya han sido tanto&nbsp;<br>saben que el faro nunca está afuera.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="https://www.instagram.com/abelibanezg" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Fotografía por Abel Ibáñez G. </a></p>
<div class="saboxplugin-wrap" itemtype="http://schema.org/Person" itemscope itemprop="author"><div class="saboxplugin-tab"><div class="saboxplugin-gravatar"><img data-recalc-dims="1" decoding="async" src="https://i0.wp.com/errr-magazine.com/wp-content/uploads/2025/08/461836624_1431108594252494_3384058143785296098_n.jpg?resize=100%2C100&#038;ssl=1" width="100"  height="100" alt="" itemprop="image"></div><div class="saboxplugin-authorname"><a href="https://errr-magazine.com/author/chizo/" class="vcard author" rel="author"><span class="fn">Chizo</span></a></div><div class="saboxplugin-desc"><div itemprop="description"><p>Escribo porque no tengo para el psicólogo.</p>
</div></div><div class="saboxplugin-web "><a href="https://www.instagram.com/chizo_" target="_blank" >www.instagram.com/chizo_</a></div><div class="clearfix"></div></div></div><p>La entrada <a href="https://errr-magazine.com/el-faro/">El faro</a> se publicó primero en <a href="https://errr-magazine.com">ERRR MAGAZINE</a>.</p>
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		<title>Una luz en el camino.</title>
		<link>https://errr-magazine.com/una-luz-en-el-camino/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Chizo]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 31 Aug 2022 04:24:35 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Writing]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Subió las escaleras como pudo, tambaleando de un lado a otro. Llegó jadeante hasta la puerta de su apartamento. El 304. Abrió con dificultad después de encontrar el racimo de llaves escondido en la bolsa interna de la chamarra, tan pronto entró se sentó en su sofá roído y Sófocles vino a maullarle por lo [&#8230;]</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p class="p1"><i>Subió las escaleras como pudo, tambaleando de un lado a otro. Llegó jadeante hasta la puerta de su apartamento. El 304. Abrió con dificultad después de encontrar el racimo de llaves escondido en la bolsa interna de la chamarra, tan pronto entró se sentó en su sofá roído y Sófocles vino a maullarle por lo bajito. Roberto miró a su gato mientras trataba de soslayar el dolor en el pecho con la mano derecha. En el apartamento de al lado el vecino tarareaba Se me olvidó otra vez de Juan Gabriel mientras sonaba a todo volumen. Quiso llamar a su madre. No pudo. Los dedos se le ponían trémulos y desistió.</i></p>
<p class="p1"><i>La hora había llegado, pensaba.</i></p>
<p class="p1"><i>Iba a morir ahí, de esa forma. Sentado en su sofá, quedando con los ojos abiertos y mirando hacia arriba.</i></p>
<p class="p1"><i>Le punzaba el brazo izquierdo. Y él pensaba en que a Sófocles no le quedaba mucha comida. Pensó en abrir la puerta como último esfuerzo y que se fuera. No merecía morir de hambre o de pestilencia con el olor que iba a despedir en algunos días su cuerpo dolido.</i></p>
<p class="p1"><i>Pequeños aguijones le subían por el bíceps y se regodeaban en los confines del pectoral. Y Roberto se concentraba en la parte de la canción que dice: “Que nunca volverás, que nunca me quisiste…”</i></p>
<p class="p1"><i>Una respiración agitada le hacía temblar la caja torácica, mientras sonreía al recordar la vez que conoció a Lidia y lo feliz que fue en aquel viaje a la playa cuando era niño y el abrazo de su hermana en aquella tarde de enero y la sonrisa de Gabriela y su primera vez y la ola que lo revolcó mar adentro y sintió que iba a morir y no murió, porque ahora estaba ahí 38 años después tendido sobre su sofá con un tufo a sopa que venía del apartamento del 301.</i></p>
<p class="p1"><i>La boca se le secaba y pensaba en que iba a morir en octubre, el mismo mes en que había nacido, ese día en la noche iba a ser una luna muy bella para iluminar su rostro pétreo y acartonado. Bajo el cielo de Libra moriría. Siempre se había considerado un especie en extinción y hoy le tocaba extinguirse, sin más testigo que Sófocles, ese pobre animal que de vidas ya llevaba cinco. Y que se le acurrucaba entre sus piernas llorando, prediciendo el final. ¡Tan solito iba a quedarse!</i></p>
<p class="p1"><i>La vista languidecía. La respiración se entrecortaba como el tono de un teléfono que llama a un lugar en el que ya no hay nadie. “¿El más allá?”, curiosa pregunta lo asaltaba en los últimos remiendos de aire. Agradeció el viaje, se sintió satisfecho y se dijo listo. Cerró los ojos y la oscuridad duró nada.</i></p>
<p class="p1"><i>Entró en el túnel, una luz en el camino empezó a cubrir su conciencia de forma incandescente. A lo lejos, quedaron los aullidos de Sófocles; se apagaron conforme avanzaba y un silencioso camino lleno de paz le abrazó el alma. Sí, eso debía ser el alma. Es lo que queda. ¿Qué más si no?</i></p>
<p class="p1"><i>La luz empezó a volverse cada vez más diáfana. El túnel se convierte en un puente.</i></p>
<p class="p1"><i>Silencio.</i></p>
<p class="p1"><i>De pronto, un salto al vacío, un ruido ensordecedor lo despierta. No entiende nada. Una bomba de tiempo en el pecho le es activada y con ella, unas enormes ganas de llorar atoradas en el pecho.</i></p>
<p class="p1"><i>Llora.</i></p>
<p class="p1"><i>Llora Roberto.</i></p>
<p class="p1"><i>Llora porque dejó de llamarse Roberto y ahora se llamará Laura.</i></p>
<p class="p1"><i>Llora porque acaba de volver al mundo y por breves instantes comprende la magia del universo, comprende que se llega llorando porque se llora al que fue.</i></p>
<p class="p1"><i>Y es aquí, donde recordará años después, la afición por los gatos y a Juan Gabriel.<span class="Apple-converted-space"> </span></i></p>
<p class="p1"><i>Confirmando que muy feo no ha de ser el mundo, porque se llega llorando y es aquí, donde tiempo más tarde, aprendemos a sonreír.<span class="Apple-converted-space"> </span></i></p>
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<p>Escribo porque no tengo para el psicólogo.</p>
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		<title>Cuando tenga ganas de ponerme feliz.</title>
		<link>https://errr-magazine.com/cuando-tenga-ganas-de-ponerme-feliz/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Chizo]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 08 Dec 2021 04:33:36 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Writing]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Cuando tenga ganas de ponerme feliz, recordaré las veces que teníamos cuatro manos para hacer un té. Cuatro pies para bailar un tango. Recordaré las dos lenguas con las que nos cosíamos versos al paladar. Y el mar de espaldas que no nos dejaban naufragar. Aquellas noches que llovía adentro y afuera, Afuera era agosto, [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p class="p1"><i>Cuando tenga ganas de ponerme feliz,</i></p>
<p class="p1"><i>recordaré las veces que teníamos cuatro manos para hacer un té.</i></p>
<p class="p1"><i>Cuatro pies para bailar un tango.</i></p>
<p class="p1"><i>Recordaré las dos lenguas con las que nos cosíamos versos al paladar.</i></p>
<p class="p1"><i>Y el mar de espaldas que no nos dejaban naufragar.</i></p>
<p class="p1"><i>Aquellas noches que llovía adentro y afuera,</i></p>
<p class="p1"><i>Afuera era agosto,</i></p>
<p class="p1"><i>adentro, tuyo.</i></p>
<p class="p1"><i>Cuando tenga ganas de ponerme feliz,</i></p>
<p class="p1"><i>recordaré aquellos tiempos </i></p>
<p class="p1"><i>para inevitablemente después</i></p>
<p class="p1"><i>ponerme triste.</i></p>
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<p>Escribo porque no tengo para el psicólogo.</p>
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		<title>Ausencia</title>
		<link>https://errr-magazine.com/ausencia-3/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Chizo]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 08 Dec 2021 04:33:30 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Writing]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Nunca vimos el mar juntos. Fue así como las olas no rompieron nada. Como los atardeceres no nos iluminaron la frente. Como la arena no conoció nuestras huellas. Como la sal no curó las heridas. Fue así como no nos hicimos de más recuerdos que nos hubiera gustado haber vivido, Y fue así como comprobamos [&#8230;]</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p class="p1"><i>Nunca vimos el mar juntos.</i></p>
<p class="p1"><i>Fue así como las olas no rompieron nada.</i></p>
<p class="p1"><i>Como los atardeceres no nos iluminaron la frente.</i></p>
<p class="p1"><i>Como la arena no conoció nuestras huellas.</i></p>
<p class="p1"><i>Como la sal no curó las heridas.</i></p>
<p class="p1"><i>Fue así como no nos hicimos de más recuerdos que nos hubiera gustado haber vivido,</i></p>
<p class="p1"><i>Y fue así como comprobamos que quererse tanto,</i></p>
<p class="p1"><i>logró que hasta lo que no se tuvo,</i></p>
<p class="p1"><i>se hiciera ausencia.</i></p>
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<div class="saboxplugin-gravatar"><img data-recalc-dims="1" decoding="async" src="https://i0.wp.com/errr-magazine.com/wp-content/uploads/2025/08/461836624_1431108594252494_3384058143785296098_n.jpg?resize=100%2C100&#038;ssl=1" width="100"  height="100" alt="" itemprop="image"></div>
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<p>Escribo porque no tengo para el psicólogo.</p>
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		<title>Hacerme el desayuno</title>
		<link>https://errr-magazine.com/hacerme-el-desayuno/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Chizo]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 18 Nov 2021 01:31:18 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Writing]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Había mañanas muy diferentes a todas las mañanas. Las que te ibas primero que yo. Te levantabas y te metías a bañar, mientras yo seguía el sueño, sin premura. Luego salías de bañarte y ahí me despertaba sin moverme de la cama, con las sábanas hechas nudo. Y empezaba lo que no sabías. Te miraba [&#8230;]</p>
<p>La entrada <a href="https://errr-magazine.com/hacerme-el-desayuno/">Hacerme el desayuno</a> se publicó primero en <a href="https://errr-magazine.com">ERRR MAGAZINE</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p class="p1" style="text-align: left;">Había mañanas muy diferentes a todas las mañanas. Las que te ibas primero que yo. Te levantabas y te metías a bañar, mientras yo seguía el sueño, sin premura. Luego salías de bañarte y ahí me despertaba sin moverme de la cama, con las sábanas hechas nudo. Y empezaba lo que no sabías. Te miraba desnuda con los restos de vapores de agua caliente regocijándose sobre tu piel, te miraba en ese ritual que sólo a ti te salía. Nunca estuviste más hermosa (bueno, sí, cuando me hacías el amor, eso es insuperable y por insuperable, obvio).</p>
<p class="p1" style="text-align: left;">Pero, ese espectáculo era único, era una danza, la danza de verte humectarte el cuerpo, de secar tu pelo, de posarte las manos por todo tu yo y mirarme como único testigo y seguir. Se ha hecho ya tarde, murmurabas. Me encantaba verte vestirte. Nunca te lo dije. Porque esas cosas no se dicen, se guardan. Como la vez que me tiraste por la cara tu playera roída que usabas como pijama y que olía a ti. Esa vez te quedaste conmigo aunque te fuiste, te tuve toda la mañana para mí solito, mientras tú ya manejabas en el tráfico. A eso le llamo aprovechar el tiempo.<span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p class="p1" style="text-align: left;">Todas esas veces que te vi posar en el espejo eran un manjar, me sabían a fruta recién cortada, a café recién hecho, a miel con granola. Verte acomodar el brasier con ese movimiento tan entrenado; y si de casualidad te pescaba una mirada, me regalabas una sonrisa y me preguntabas: &#8220;¿qué?&#8221;. Como si no supieras qué.</p>
<p class="p1" style="text-align: left;">¿Cómo que qué? No era poco que me hicieras el desayuno tan temprano y sin saberlo. Nunca te lo dije, porque esas cosas no se dicen, se sienten. Pero, no importa, igual y no lo sabes, pero no importa, igual nunca te fue tan importante.<span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p>Fotografía por <a href="https://www.instagram.com/abelibanezg/" rel="noopener" target="_blank">Abel Ibáñez G.</a></p>
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<div class="saboxplugin-authorname"><a href="https://errr-magazine.com/author/chizo/" class="vcard author" rel="author"><span class="fn">Chizo</span></a></div>
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<p>Escribo porque no tengo para el psicólogo.</p>
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<p>La entrada <a href="https://errr-magazine.com/hacerme-el-desayuno/">Hacerme el desayuno</a> se publicó primero en <a href="https://errr-magazine.com">ERRR MAGAZINE</a>.</p>
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		<title>La chica de la cicatriz en el pecho</title>
		<link>https://errr-magazine.com/la-chica-de-la-cicatriz-en-el-pecho/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Chizo]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 22 Oct 2021 01:48:11 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Writing]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Hubo un antes y un después de Raquel. La conocí una tarde difícil, difícil para ella y luego para mí, porque después de esa tarde yo no volví a ser el mismo y ella, pues ella supongo que tampoco, aunque no me conste. Antes de ella, no conocía a ninguna Raquel y, ahora que la [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p class="p1" style="text—align: left;">Hubo un antes y un después de Raquel.</p>
<p class="p1" style="text—align: left;">La conocí una tarde difícil, difícil para ella y luego para mí, porque después de esa tarde yo no volví a ser el mismo y ella, pues ella supongo que tampoco, aunque no me conste.</p>
<p class="p1" style="text—align: left;">Antes de ella, no conocía a ninguna Raquel y, ahora que la conocí, sé que es única. De esas certezas, pocas veces te da la vida. Raquel tenía pelo castaño, labios como uvas, ojos de loba, una cicatriz en el pecho y mis manos en su cintura después de media botella de vino. Yo también me pregunto cómo fue que llegamos hasta ahí. Pero, antes de contar en qué acabó todo esto, considero justo ir un poco al principio, al principio de todo. Debo aclarar que lo contaré con los trozos de recuerdos que me quedan, porque aquella noche fue embriagante por todos lados.</p>
<p class="p1" style="text—align: left;">Era mayo, recuerdo, porque por mayo llueve mucho y yo me había escapado a la playa. Las cosas no venían bien conmigo y necesitaba paz. Siempre he sido de la idea que el mar te da todo lo que necesitas si sabes escucharlo. El mar es sabio y lo que más necesitaba yo era sabiduría. Hacía apenas una semana había salido de un consultorio médico con el veredicto de tener los días de vida contados, bueno, el doctor optimista dijo meses. Y yo sin querer pensar mucho y con la boca seca, sólo se me ocurrió comprarme un boleto de ida a la playa. Y ahí estaba, con el alma en un hilo sin acomodar tanto sentimiento hecho bola aquí adentro. Llegué en la tarde sin reservación de hotel y lo primero que hice fue buscar soledad en la playa, caminé un buen tramo para aislarme del turismo convencional, tan pronto miré para atrás y me di cuenta que me había alejado lo suficiente, acomodé en la arena la pequeña mochila que llevaba y conforme avanzaba hacia el mar fui quitándome la ropa, toda la ropa, sentí un impulso muy grande por meterme al mar desnudo, impulso que nunca había tenido. Tan pronto como me sumergí me invadieron unas enormes ganas de llorar y lloré. Nadaba y lloraba, no sé cuánto tiempo pasó, pero fue lo suficiente como para descubrirme cansado, flotando mirando hacia arriba, dejándome llevar por el bamboleo de las olas. En ese momento salí de mi trance al sentir una mirada, porque todos sabemos que las miradas tienen el poder de llamar lo que miran; a lo lejos sentada a un lado de mi mochila estaba ella, Raquel. A sus pies tenía una botella de vino descorchada y le daba pequeños sorbos mientras me contemplaba. Para mi sorpresa, había juntado cada una de las prendas que yo había dejado regadas en mi trayecto hacia el mar y las había acomodado prolijamente al lado de mi mochila, fue entonces que hice consciente el estar desnudo y que, para llegar hasta allá y vestirme, no había de otra mas que desfilar como Dios me trajo al mundo frente a ella. En otro tiempo y, sobre todo, otras circunstancias, aquello me hubiera parecido una osadía, pero en el proceso de catarsis que me encontraba, no le di ninguna importancia y simplemente salí lentamente dejando que el aire fuera secando un poco el agua en el cuerpo. Desde que salí, no me apartó ni un instante la mirada, yo tampoco. Y en tan sólo treinta pasos sentí que ya nos conocíamos de toda la vida, en cuanto estuve más cerca ambos nos sonreímos. Ella traía un vestido ligero que le medía de los hombros a las rodillas. Llegué hasta donde estaba mi ropa, tomé solamente mi pantaloneta y comencé a ponérmela mientras le agradecí haberla juntado. Raquel, en un gesto de correspondencia, me miró de soslayo y, apuntando hacia mí, hizo un ademán de brindis con su botella de vino tinto sin decir algo. En eso estaba yo, cuando noté que al estar de pie y ella sentada, era inevitable que mi pene le quedara a la altura de su vista en cuanto volteó a verme. Hice caso omiso de esa situación y confieso que por algún motivo me calentó tan bizarra escena. En cuanto subí el zipper de la pantaloneta me senté a su lado y me presenté sin darle la mano mientras miraba igual que ella al horizonte.</p>
<p class="p1" style="text—align: left;">—Omar, mucho gusto.</p>
<p class="p1" style="text—align: left;">—Mucho gusto, Omar —dijo cordial, pero sin decirme su nombre, así que no me dejó otra que preguntar.</p>
<p class="p1" style="text—align: left;">—Y tú, ¿eres&#8230;?</p>
<p class="p1" style="text—align: left;">—Si te digo mi nombre es porque vas a acompañarme a tomarte esta botella de vino conmigo —ahí volteó a verme y con una sonrisa de lado, me penetró su mirada. Su comentario lo sentí como una insinuación, así que contesté sin dudar.</p>
<p class="p1" style="text—align: left;">—Ok. Me sacrificaré por el vino.</p>
<p class="p1" style="text—align: left;">—Raquel, me llamo Raquel.<br />
En cuanto lo dijo, me extendió la botella invitándome un sorbo, aunque ambos supimos que en ese instante me estaba invitando a todo, a su vida y yo a la mía, a la poca que me quedaba. Tomé la botella y le di un buen trago, tanto, que fue inevitable que escurrieran dos hilillos de vino por las comisuras de mis labios.</p>
<p class="p1" style="text—align: left;">—Tranquilo, el vino tarda mucho en ser un buen vino como para que lo tomes con esa prisa, además, esperaría que no la tuvieras —me acribilló con tan sabia sentencia, que en ese instante entendí que justo eso había ido a buscar al mar.</p>
<p class="p1" style="text—align: left;">— Tienes toda la razón, lo que menos quiero tener en este momento es prisa.</p>
<p class="p1" style="text—align: left;">Hablamos de todo y nada, de eso que se cuentan dos desconocidos, dejamos que la tarde se hiciera más tarde y de pronto hizo la pregunta obligada.</p>
<p class="p1" style="text—align: left;">—¿Qué has venido a olvidar? —su pregunta inesperada me descolocó y después de dos suspiros hondos pude articular palabra.</p>
<p class="p1" style="text—align: left;">—Mi presente.</p>
<p class="p1" style="text—align: left;">—¿O sea que este momento que estamos teniendo quieres olvidarlo? —hábilmente me hizo ver una contradicción en mi respuesta, aunque para mí, era obvio a lo que me refería. Sonriendo por tan hábil revirada le contesté.</p>
<p class="p1" style="text—align: left;">—No, no este presente. Me refiero al motivo por el cual llegué aquí antes de conocerte.</p>
<p class="p1" style="text—align: left;">—No me conoces. Decirte mi nombre no es conocerme. Es más, si hablamos de conocernos, creo que te conozco más yo a ti, que tú a mí. ¡Y vaya que te conozco más! —ironizando en su última frase como para quitarle un poco de solemnidad a lo profundo que se había tornado ya la plática. Ambos reímos y no pude evitar ruborizarme un poco, así que contraataqué.</p>
<p class="p1" style="text—align: left;">—Bueno, a mí también me encantaría conocerte al mismo nivel que ya me conoces, estamos en desigualdad de circunstancias —le lancé ese argumento a quemarropa con la finalidad de que mordiera el anzuelo, pero ella, impasible, sólo levantó un poco la mirada, me miró fijamente a los ojos, hizo una pausa y con un movimiento casi coreográfico tomó su vestido de los hombros y lo bajó hasta el abdomen dejándome ver dos pechos perfectamente grasos y torneados; admito que no me esperaba esa reacción, pero aceptando el regalo, intencionalmente bajé la mirada y la escudriñé de arriba a abajo, empezando por sus ojos, sus labios, todo lo largo de su cuello, la finura de sus clavículas hasta seguir el camino donde nacen sus pechos y bajar lentamente para admirar ese balanceo que provoca la gravedad, todo eso, dos veces y de regreso. En ese trayecto, hubo dos detalles que no pude pasar desapercibidos en aquella mujer que no rebasaba los treinta y cinco, el primero era reparar en la forma de sus pezones, tan delicados, deliciosos y pequeños, justo como siempre había dicho que me gustan. El segundo, fue ver una cicatriz que le atravesaba el pecho, iba surcándose desde la unión de las clavículas hasta el esternón. Disimulé muy bien este último detalle, pero era evidente que ella lo había hecho a propósito y con ese gesto entendí, que no era el único que había venido a olvidar algo. Raquel me despabiló en cuanto volvió a subirse el vestido y tomó la botella de vino, le dio un sorbo y articuló.</p>
<p class="p1" style="text—align: left;">—¿Sabes qué me gusta de las cicatrices?</p>
<p class="p1" style="text—align: left;">Yo sólo arqueé las cejas en señal de duda para que prosiguiera.</p>
<p class="p1" style="text—align: left;">—Que entre más visibles, más te recuerdan lo profundo de la herida.</p>
<p class="p1" style="text—align: left;">—Tienes razón, pero olvidas que también hay cicatrices que no se ven a simple vista.<br />
En cuanto terminé de decirle eso, le extendí la mano para que me pasara el vino. Ella me lo cedió y en cuanto lo tomé, lo sostuvo un instante y me miró nuevamente. Quise besarla, tuve unas ganas incontrolables de besarla, y decirle que por el momento no traía cicatrices si no heridas y que ella podía curármelas en una noche, o por lo menos por un momento. Quise decirle que la había esperado por toda la vida, sobretodo ahora que mi vida la sabía más finita que nunca, que podía dársela, que sería un bonito final para el final, final que estaba tan cerca. Ella me sostuvo la mirada y poco a poco fue acercándose a mí hasta casi pegar sus labios con los míos, y susurrando me dijo:</p>
<p class="p1" style="text—align: left;">—¿Quieres en verdad conocerme?</p>
<p class="p1" style="text—align: left;">Yo dije sí e intenté besarla pero ella reaccionó haciendo su cabeza un poco para atrás dejando mi intención de beso en el aire. No dejó de mirarme mientras dibujaba una sonrisa más que cachonda, recuerdo ese momento como una llamarada que recorrió mi cuerpo llevando toda la sangre hasta poner enhiesta mi verga, fue tan repentino que quise hacerlo evidente para que ella notara cómo me tenía. Seguro lo sabía sin que forzosamente tuviera que mirar mi pantaloneta. Ella, retiró la botella de mi mano, la colocó sobre la arena cuidando que no se ladeara y acto seguido tomó mi mano y la condujo por debajo de su vestido hasta que toqué su pubis, sabiendo lo que quería, hundí mis dedos lentamente por debajo del bikini hasta palpar su mojada vulva, mientras la frotaba de arriba abajo untando toda esa humedad en sus labios ella me miraba estoica, conteniendo la excitación y mirándome calculando mi reacción. Con mi otra mano empecé a sobar su pecho derecho por encima de su vestido, ella de inmediato se lo bajó para que pudiera acariciarlo a flor de piel. Recuerdo que la dureza de su pezón era perfecta, así que con mi dedo pulgar lo frotaba en círculos, para después apretarlo un poco ayudando con el dedo índice. Ahí me besó. Se acercó y me besó, fue un beso corto pero mojado, con una lengua que sabía perfectamente el camino de ida y vuelta. Se separó un poco y yo volví a buscar esa boca, ella cedió y nos besamos intensamente hasta recostarnos sobre la arena, yo hundía mis dedos y frotaba su clítoris a un ritmo intenso pero cuidadoso. Raquel sin dejar de besarme, empezó a buscar desabotonar mi pantaloneta y en cuanto lo hizo me palpó con toda su mano la firmeza que había provocado. Subió, bajó lentamente y repitió eso por unos instantes. Luego se detuvo de besarme y me susurró al oído.</p>
<p class="p1" style="text—align: left;">—Quiero hacértelo como si no hubiera mañana.</p>
<p class="p1" style="text—align: left;">Sus palabras me retumbaron muy adentro y me sentí flotar; con toda esa excitación en mi toda mi piel le regresé el susurro.</p>
<p class="p1" style="text—align: left;">—Demuéstrame que no hay mañana.</p>
<p class="p1" style="text—align: left;">Raquel comenzó a besarme el cuello y a acariciar mi torso, bajó lentamente hacia mi pecho y mordisqueó mi pezón derecho, lo lamió y fue bajando por ese flanco, hasta llegar a mis caderas acabar de bajar más mi pantaloneta y llevarse todo mi miembro a su boca, comenzó dándole un beso mojado en la punta, como midiéndolo y poco a poco comenzó a desaparecerlo entre sus labios, lo sobó con toda su boca, después lo sacó y empezó a chuparlo con intensidad, yo trencé mis dedos entre su cabello con una mano y con la otra le busqué nuevamente uno de sus pechos, palpando toda esa grasa deliciosa que se balanceaba en mi mano. Después de un momento, la reconvine a que subiera, y nos volvimos a besar intensamente para poco a poco ahora yo devolverle la operación, así que hice lo mismo, bajé por su cuello, chupé a placer sus dos pechos, mordí sus pezones, besé su vientre y finalmente, le quité todo el vestido para que dejara de estorbarme en la tarea que iba a hacer, en cuanto lo hice, la separé lentamente las piernas para hundirme en el manjar que me tenía preparado. Comencé pasando toda mi lengua por su vulva, saboreando cada textura, lo hice un par de veces y luego me detuve en su clítoris, para chupar y frotar con mi lengua, sentir la dureza sutil con la que entiendes que está a tope, jugando, yendo y viniendo, hundiendo de vez en cuando mi lengua en su vagina para viajar con esa gama de sabores que da la profundidad de una mujer. Después de sentir un poco de espasmos en su vientre, también me reconvino y volvimos a besarnos mientras el atardecer languidecía. Ella en un movimiento natural me recostó sobre la arena y se puso encima de mí y a puro tacto de caderas buscó mi verga, al localizar su rigidez con sus labios comenzó a deslizarse lentamente haciéndome sentir su calor más profundo. En cuanto la hundió toda, apoyó sus dos manos sobre mi pecho y comenzó a darme embestidas fuertes y pausadas, hasta hacerlo cada vez más rápido, yo me movía al ritmo que me llevaba, elevaba mi pelvis cada vez que ella me embestía, provocando ese choque de mis caderas con sus nalgas para sentir que no podía estar más adentro de ella, aquello se volvió una danza salvaje que olvidamos sutilezas, la contraluz me dejaba ver sus pechos rebotando, su cara de placer mirándome, su boca entre abierta que me exigía en ese momento poder tener otra verga y darnos el mayor placer posible sobre la tierra. Fue entonces, que nos deshicimos, sintiendo las olas del mar afuera yendo y viniendo y las de nosotros por dentro ahogándonos. Fue un instante, sólo un instante en que olvidé todo, y comprendí que la vida da y quita, pero que en ese momento, no podía reclamarle nada, al contrario, tenía que agradecerle lo dadivosa que había sido conmigo.</p>
<p class="p1" style="text—align: left;">Raquel llegó primero, sentí su espasmo en todo el cuerpo, me arañó el pecho y cerró los ojos. Siempre he creído que el sexo es un acto compartido hasta que llegas al clímax y cierras los ojos, es como si ese instante lo reservaras para tener una comunión contigo mismo y el universo, es como si tuvieras la oportunidad de sanarlo todo por un breve espacio. En cuanto vi su cara de placer, fue inevitable sentir todo ese fragor viniendo desde el pecho para explotar dentro de ella, el clímax fue tal que intencionalmente yo no cerré los ojos, me quedé mirándola cómo descendía de su cielo mientras me convulsionaba dentro de ella para sacarlo todo y estampar esa escena en mi memoria, quería que estuviera en mi carrete de vida el día que estuviera muriendo.</p>
<p class="p1" style="text—align: left;">Todo lo demás después de eso, corrió más lento, no nos besamos ni nos abrazamos. Ella acarició con el dorso de su mano mi cara y me desmontó. Yo me incorporé hasta quedar sentado y ver cómo se ponía su vestido. Luego de hacerlo, tomó la botella de vino, le dio un último trago y me convidó un poco, yo saboreé ese vino que sabía delicioso al mezclarse con el sabor de Raquel que aún tenía en mi boca. Cuando bajé la botella, ella se alejaba caminando sobre la arena. Yo sin saber bien a bien qué seguía, me atreví a soltar un último dardo.</p>
<p class="p1" style="text—align: left;">—¿Ahora nos conocemos?</p>
<p class="p1" style="text—align: left;">—Lo suficiente. Contestó sin voltear la mirada.</p>
<p class="p1" style="text—align: left;">La vi alejarse lentamente y no, no quise arruinar ese momento insistiendo en querer volver a vernos, ¿para qué? ¿Cuánto podía ofrecerle de mi tiempo si era justo lo que no tenía? ¿Para qué? Pensé.</p>
<p class="p1" style="text—align: left;">Hace un año de eso, un año ya. Tiempo suficiente para extrañarla de una forma extraña ahora que he vuelto a tener tiempo. Ahora que, por azares del destino, he vuelto a salir de otro consultorio médico después de confirmarme que aquel diagnóstico mortal había sido seguramente un traspapeleo dándome el dictamen de un paciente diferente. Y ese momento, pensé en lo caprichosa que es la vida, ese error hizo que conociera a Raquel, ¡y de qué manera!</p>
<p class="p1" style="text—align: left;">A veces he pensado en regresar a esa misma playa, porque uno nunca sabe, en una de ésas (con esta suerte de resucitado que me cargo) me vuelvo a encontrar con Raquel. A esa Raquel única. A esa Raquel a la que por creer no tener tiempo, nunca le pregunté qué tan profunda fue la herida de su cicatriz en el pecho.</p>
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<p>Escribo porque no tengo para el psicólogo.</p>
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		<title>Aforismos</title>
		<link>https://errr-magazine.com/aforismos/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Chizo]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 05 Sep 2021 00:45:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Writing]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>De las heridas hechas, procura hacerte hermosas cicatrices. Nadie es omnipresente hasta que se va. Me quitas el sueño y es ahí donde te encuentro.  El orgasmo es el único acto que nos acerca a la divinidad para devolvernos más humanos. Si tienes que preguntarte si eres feliz. No eres feliz. Todos los días te [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><span style="font-weight: 400;">De las heridas hechas, </span><span style="font-weight: 400;">procura hacerte hermosas cicatrices.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Nadie es omnipresente hasta que se va.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Me quitas el sueño</span><span style="font-weight: 400;"> y es ahí donde te encuentro. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">El orgasmo es el único acto que nos acerca a la divinidad para devolvernos más humanos.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Si tienes que preguntarte si eres feliz. No eres feliz.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Todos los días te seguí buscando hasta que por fin me perdí.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Quisiste tener tanto la razón, que te la llevaste.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">La peor locura que usted podría cometer, es irse cuerdo de esta vida.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Somos un rompecabezas del tamaño que nos hayan roto.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Los recuerdos son salvavidas</span><span style="font-weight: 400;">, jamás islas para quedarse a vivir.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Sólo quiero aislarme unas horas para que me extrañe la vida y así hacerle sentir que no sólo yo la necesito.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Lo breve de la vida se combate con pequeños momentos que duren una eternidad.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Al amor no se le ruega quedarse</span><span style="font-weight: 400;">, porque el amor rogado, </span><span style="font-weight: 400;">aunque se quede, se ha ido</span><span style="font-weight: 400;">.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Todos somos el cristo de alguien, algo así como el antes y después de su línea de tiempo.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Dicen, que las líneas paralelas</span><span style="font-weight: 400;"> sólo son felices en el horizonte</span><span style="font-weight: 400;">, dicen.</span></p>
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<p>Escribo porque no tengo para el psicólogo.</p>
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		<title>Jodidas las distancias</title>
		<link>https://errr-magazine.com/jodidas-las-distancias/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Chizo]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 07 Jul 2021 00:57:40 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Writing]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>I Te miraba a lo lejos. Pero a lo lejos no de distancia sino de tiempo, que es la más jodida de las distancias. De la que no se puede hacer mucho. Y los recuerdos llegaban como balas que acribillan porque esa es la condena de la puta memoria, que recuerda pero no revive. Porque [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p class="p1"><i>I</i></p>
<p class="p1"><i>Te miraba a lo lejos.</i></p>
<p class="p1"><i>Pero a lo lejos no de distancia</i></p>
<p class="p1"><i>sino de tiempo,</i></p>
<p class="p1"><i>que es la más jodida de las distancias.</i></p>
<p class="p1"><i>De la que no se puede hacer mucho.</i></p>
<p class="p1"><i>Y los recuerdos llegaban como balas que acribillan</i></p>
<p class="p1"><i>porque esa es la condena de la puta memoria,</i></p>
<p class="p1"><i>que recuerda pero no revive.</i></p>
<p class="p1"><i>Porque si reviviera, te tendría aquí, conmigo.</i></p>
<p class="p1"><i>Y así, por lo menos, me sentiría menos solo de lo que siempre me he sentido.</i></p>
<p>&nbsp;</p>
<p class="p1"><i>II</i></p>
<p class="p1"><i>Podía haber preferido sólo buscar tus piernas.</i></p>
<p class="p1"><i>Pero ahí estaba esa sonrisa y esos ojos y esa forma de decir las cosas.</i></p>
<p class="p1"><i>Podía haber dicho no, yo no andaba buscando eso.</i></p>
<p class="p1"><i>Pero qué carajos uno sabe de lo que busca cuando justo no anda buscando nada.</i></p>
<p class="p1"><i>Y otra vez esa sonrisa y esos ojos y esa lengua.</i></p>
<p class="p1"><i>No tu lengua en forma de beso, ni de ventosa, ni de rehilete.<span class="Apple-converted-space"> </span></i></p>
<p class="p1"><i>Tu lengua en forma de verbo.</i></p>
<p class="p1"><i>Podía haber preferido lo casual, lo efímero, lo pasajero, lo de sin mañanas.</i></p>
<p class="p1"><i>Pero, una vez más esa bendita sonrisa y esos ojos y esa alma.</i></p>
<p class="p1"><i>Tu alma que desnuda provoca más que una erección.</i></p>
<p class="p1"><i>Podía haber preferido no saber cómo abrazas por las mañanas.</i></p>
<p class="p1"><i>Pero, ya sabes, esa sonrisa y esos ojos y toda tú.</i></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>III</p>
<p class="p1"><i>Ojalá compruebes que no todas las noches duran toda la noche.</i></p>
<p class="p1"><i>Y no confundas tener un río para beber con saciar la sed.</i></p>
<p class="p1"><i>Porque hay estrellas que para brillar necesitan el cielo más oscuro.</i></p>
<p class="p1"><i>Maldita oscuridad que puede ser una diosa si eres tú entre las sábanas</i></p>
<p class="p1"><i>y un demonio si soy sólo yo en los recuerdos.</i></p>
<p class="p1"><i>Ojalá confundas mi nombre, ese que casi no dices.</i></p>
<p class="p1"><i>Porque yo el tuyo lo llevo cocido a mi lengua.</i></p>
<p class="p1"><i>Y lo he gritado tres veces a ver si apareces.</i></p>
<p class="p1"><i>Y a las quinientas he quedado dormido,</i></p>
<p class="p1"><i>con el consuelo de soñarte y arrebatarte por unos instantes.</i></p>
<p class="p1"><i>Ojalá compruebes que hay bocas irrepetibles por más que todos tengamos una.</i></p>
<p class="p1"><i>Que la piel tiene su lenguaje y pocas lenguas lo hablan.</i></p>
<p class="p1"><i>Ojalá mañana amanezcas cansada y no sepas porqué.</i></p>
<p class="p1"><i>¿Sabes por qué?</i></p>
<p class="p1"><i>Porque por acá, trabajas a doble jornada en mi cabeza.</i></p>
<p class="p1"><i>Todos los días con todo e insomnios.</i></p>
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<p>Escribo porque no tengo para el psicólogo.</p>
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		<title>El mes más triste.</title>
		<link>https://errr-magazine.com/el-mes-mas-triste/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Chizo]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 07 Jul 2021 00:57:24 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Writing]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Llovía en abril. Y es que abril no me quiere, ya te lo había contado aunque no me oyeras.  Una vez me quebró una costilla, otra, el corazón. Una noche de abril se me fue un amigo por la puerta más cruel y anoche tú. Crujió un “algo” aquí en el esternón. Los románticos le [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p class="p1"><i>Llovía en abril. Y es que abril no me quiere, ya te lo había contado aunque no me oyeras.<span class="Apple-converted-space"> </span></i></p>
<p class="p1"><i>Una vez me quebró una costilla, otra, el corazón. Una noche de abril se me fue un amigo por la puerta más cruel y anoche tú. Crujió un “algo” aquí en el esternón. Los románticos le llamarán alma. Ahora soy un desalmado para los románticos y para ti.</i></p>
<p class="p1"><i>Los años no deberían tener abriles. Ni los hombres, alma. Ni el alma ser de porcelana.</i></p>
<p class="p1"><i>Siento que te quise desde siempre, como dos que no saben que se conocen y coinciden, como dos que andan perdidos por el universo hasta que un día toman el mismo tren. Recuerdo que estaba dispuesto a darme todo sin condiciones, a compartir insomnios y vencer demonios. A memorizar todos los recovecos de tus laberintos personales y que me invitaras a recorrerlos con los ojos cerrados. De esperarte sentado todo el tiempo posible si la recompensa era un abrazo. De bañarte mientras te canto canciones que me voy inventando. Recuerdo que me sentía invencible, que contigo estaba completo. Pero llegó abril, tal vez si hubiera sido agosto fuera distinto o quizá enero, pero no, fue abril.<span class="Apple-converted-space"> </span></i></p>
<p class="p1"><i>¿Y ahora qué hago?, no sé. En abril no se sabe. ¿Qué hago con todo lo que tengo?, ¿Dónde escondo la herida?, ¿A quién le escribo poemas?, ¿A quién le contagio mis manías?, ¿Con quién me voy a poner todo lo cursi que no me sale?, ¿A quién le tomaré la mano y le diré todo va estar bien para convencerme a mí mismo que todo va estar bien?</i></p>
<p class="p1"><i>Anoche te fuiste sin haber llegado. Sin conocernos. Me quedé con muchas ganas de presentarme, de contarte tanto, de inventarle respuestas a tus preguntas, de reír a la menor provocación, de correr sin motivo, de enseñarte cómo complicarse la vida, de invitarte un helado para sobornarte una sonrisa, de enamorarme cada día al mirarme en ti, de pagar habitación en tus desdichas y decirte que todo tiene arreglo, pero no, mentirte nunca. Ahora lo sé. No todo tiene arreglo. El alma no se arregla una vez rota. Ya habíamos hablado de esto, de lo desalmado que quedé. Y no mi amor, tú no tienes culpa de nada, sólo me quedé con muchas ganas de presentarme, de decirte, Hola, ¿qué tal? Me llamo Ernesto pero me puedes decir papá.<span class="Apple-converted-space"> </span></i></p>
<p class="p1"><i>Llovía en abril. Llovíamos juntos.</i></p>
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<p>Escribo porque no tengo para el psicólogo.</p>
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		<title>Consejos para la noche que andas buscando</title>
		<link>https://errr-magazine.com/consejos-para-la-noche-que-andas-buscando/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Chizo]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 25 Apr 2021 13:00:11 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Writing]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Elige el mejor bar con terraza para ese fin de semana, busca llegar entre cinco y seis. Los atardeceres después del segundo trago se miran con más tonos de los que tienen. Pide vino, a él déjalo pedir lo que sea que le haga tomar valor. Después hablen de esas cosas banales que a nadie [&#8230;]</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Elige el mejor bar con terraza para ese fin de semana, busca llegar entre cinco y seis.<br />
Los atardeceres después del segundo trago se miran con más tonos de los que tienen.<br />
Pide vino, a él déjalo pedir lo que sea que le haga tomar valor.<br />
Después hablen de esas cosas banales que a nadie le importan pero se finge que sí.<br />
Cuando menos se lo espere, dile que te cuente un secreto.<br />
Te pedirá lo mismo por cortesía.<br />
Cuéntale uno, el que quieras, menos el nuestro.<br />
Si lo has elegido medianamente inteligente, sabrá salir de la solemnidad de la situación contándote un chiste o algo que te haga reír.<br />
Y cuando vea tu risa dudará si follarte será un premio o una maldición.<br />
Pero que eso no te importe mucho.<br />
Ríe, pero solo ríe si realmente te hizo gracia, todos sabemos que las risas falsas son difíciles de sostener al igual que los orgasmos.<br />
Ahí le van a dar ganas de besarte y a ti de que te bese.<br />
Si lo has elegido medianamente sensato, se acercará mientras te mira y te besará despacio para después estando en tu boca subir la intensidad con la lengua, durará lo justo para que ambos se declaren la guerra y preparen la batalla.<br />
Se separa de ti y habrá una sonrisa mitigada por parte de ambos, acto seguido pedirá la cuenta.<br />
Si no la pide él, la pides tú.<br />
Que sepa que no viniste por un vino, ni un atardecer, ni un &#8216;en qué trabajas, qué es lo que te gusta y todas esas <em>pendejadas</em>&#8216;.<br />
Que cuando crucen la calle camino al hotel que eligió con la mejor vista, te tome de la cintura para comprobar que la mejor vista no da a la calle.<br />
A la hora de abrir la habitación ya debe estar besándote de nuevo y sin despegarse, quitarse la ropa.<br />
Él la tuya, tú la de él.<br />
Nunca dejes que te deje de besar.<br />
Ahí perdería.<br />
No lo dejes perder.<br />
Te va a susurrar al oído alguna idiotez innecesaria pensando que va a calentarte más.<br />
Perdónalo, ahí todos somos unos idiotas.<br />
Te va a medir la temperatura con un dedo, tal vez dos.<br />
Entreabrirás la boca y entrecerrarás los ojos.<br />
Búscale la boca y bésalo nuevamente, que no se le olvide a qué has venido.<br />
Si lo has elegido medianamente ardiente, no va a dejarte dormir después de ver los pechos que tienes por dioses.<br />
Mucho menos después de probar la savia que tienes por vulva.<br />
Dile cómo te gusta, si lo elegiste medianamente obediente, va a valorar el mapa del tesoro que le estás brindando.<br />
Te va a empellar de frente, primero de frente y mirando a los ojos, a menos que sólo quiera follarte mirando tu culo y perderse esa mirada que pones cuando es fuerte, pero no es hasta al fondo y después suave y, sí, hasta adentro.<br />
Súbete.<br />
Muéstrale quién manda cuando ya no mandan las neuronas.<br />
Muérdelo, que sepa que el dolor va pegado al placer y viceversa.<br />
Exígele que te dé la <em>cogida</em> de tu vida.<br />
Porque coger siempre debería tener la encomienda de tener que superar a la vez pasada, y así, y así sucesivamente.<br />
Porque si no, entonces nos quedamos en casa y nos matamos solos.<br />
Deja que rime tu nombre con los movimientos de sus manos en tu cadera, será su condena.<br />
Si lo has elegido medianamente iluso, al derramarse va a querer pasar el resto de las noches contigo, más que con él mismo.<br />
Si al final de todo, te has elegido medianamente a ti, evitarás a toda costa que yo te cruce por el pensamiento.<br />
Ahí ganarías.<br />
Pero he de confesarte que tengo ganas de que no te dejes ganar.</p>
<p>Fotografía por <a href="https://www.flickr.com/photos/morgynn/">Edie Sunday.</a></p>
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<p>Escribo porque no tengo para el psicólogo.</p>
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		<title>De piel salada</title>
		<link>https://errr-magazine.com/de-piel-salada/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Chizo]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 08 Apr 2021 13:00:40 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Writing]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Lo tomó de la mano un día y desde aquel día no lo ha soltado. Se llevaron sin preguntarse cada noche al mismo lugar. Un colchón. Y se besaban, se decían cositas con las yemas de los dedos. Se cantaban canciones. Se iban y regresaban. Siempre con la misma soledad a cuestas, para disimularla, para [&#8230;]</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p class="p1">Lo tomó de la mano un día y desde aquel día no lo ha soltado. Se llevaron sin preguntarse cada noche al mismo lugar. Un colchón. Y se besaban, se decían cositas con las yemas de los dedos. Se cantaban canciones. Se iban y regresaban. Siempre con la misma soledad a cuestas, para disimularla, para sofocarla por unas horas o una noche. Era su gran coincidencia. Era el hilo conductor que les amarraba las venas, les hacía un nudo ciego y después lo deshacían. Se tenían y se dejaban. Era lo acordado.</p>
<p class="p2">Ella lo conoció como un fotógrafo más por aquel mes de julio en que viajó a la playa por un proyecto independiente. Lo descubrió tomando un cerveza en el bar que ella atendía mientras él limpiaba el lente de su cámara y organizaba los rollos de 35 mm en diferentes botecitos.</p>
<p class="p2">Esa tarde-noche charlaron largo tiempo, después de que se fue el último cliente. Y ella lo invitó a pasar al piso de arriba, donde dormía, pero no lo quería para dormir. Y subieron por las escaleras, bebieron cerveza con limón y unos cuantos manís enchilados; después, más tarde, no durmieron, se les hizo de día abrazados. Él se fue a la semana, pero prometió volver, y volvió. Y se iba y volvía. En realidad, los dos siempre se iban, aunque ella se quedara.<span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p class="p2">Una semana de tantas que él regresó por trabajo con la soledad acomodada en la maleta, llegó al mismo bar y ella, con la misma sonrisa y complicidad, le acomodó un par de cervezas en la mesa y tres besos en la boca. Ya más de madrugada, una vez más, dejaron la soledad en el piso de abajo.</p>
<p class="p2">Él le tomó la mano por ahí de las cuatro de la mañana y con esa humedad en el viento que el mar le impregna, le tocaba la piel salada y la miraba sin decir nada. Cansado tal vez del mismo viaje, de sortear la soledad de la misma manera, se decidió finalmente y le espetó.</p>
<p class="p1"><i>¿De qué</i><i> </i><i>se trata todo esto?</i></p>
<p class="p1">Ella le apretó fuerte la mano, esa mano que aún no ha soltado y le dijo a flor de piel:</p>
<p class="p1"><i>De volar, ¿de qué</i><i> </i><i>más?<span class="Apple-converted-space"> </span></i></p>
<p>Fotografía por <a href="https://www.flickr.com/photos/francescosambati/">Francesco Sambati</a></p>
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<p>La entrada <a href="https://errr-magazine.com/de-piel-salada/">De piel salada</a> se publicó primero en <a href="https://errr-magazine.com">ERRR MAGAZINE</a>.</p>
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